Economía y Empresa 


El consumo colaborativo cada vez más presente en la vida de los consumidores

El libro ver del emprendedor colaborativoEn la actualidad ocho de cada 10 consumidores están satisfechos con el consumo colaborativo. Son los resultados del ‘Informe de Colaboración o negocio‘. Podemos definir el consumo colaborativo como el valor para el usuario a una sociedad con valores.

El estudio, ha sido elaborado a través de una encuesta a alrededor de 8.500 consumidores de cuatro países diferentes en Europa (España, Itala, Portugal y Bélgica), y el análisis de alrededor de 70 plataformas de consumo colaborativo de diferentes sectores (desde el transporte hasta el alojamiento). El informe nace con la finalidad de analizar el impacto económico y social del consumo colaborativo, que está generando múltiples polémicas a todos los niveles en diferentes países alrededor del mundo.

Los resultados del estudio ha dado que más del 70 por ciento de los consumidores encuestados han participado alguna vez en alguna actividad de consumo colaborativo, como principal factor de uso ha sido las razones económicas, es decir, ahorrar dinero, seguido de facilidad de uso y la flexibilidad de horario, entre otras razones. Es decir, los usuarios tienen bastante claro que el consumo colaborativo da un beneficio entre todos, es útil, y responde en la mayoría de las veces a sus expectativas. Respecto a las plataformas mejor valoradas son las que hacen servicios de alojamiento, transporte, mercados de redistribución o de segunda mano.

Pero todo no es bueno, ha quedado en descubierto la necesidad de introducir mejoras en el marco legal y en la protección del consumidor para la utilización, y determinar una manera más clara para medir su impacto social y económico de estas nuevas fórmulas de consumo en nuestra sociedad.

En el informe se ha consultado a más de 30 expertos a nivel internacional para elaborar un lista de los indicadores para realizar el análisis del consumo colaborativo. Han dado como resultado una elevada eficiencia, lo que implica un reto para los sectores tradicionales, pero no queda clara su compromiso social. Es decir, el 26 por ciento de las plataformas analizadas tienen como objetivo la mejora de la cohesión a nivel social o el consumo sostenible.

Se establece un reto para los legisladores y las plataformas, que van desde la introducción de un marco común hasta la simplificación de la regulación existente, la garantía del cumplimiento de las obligaciones legales y la implementación de un modelo que asegure la seguridad de los consumidores. Se deben evitar monopolios, aclarar la legislación, que defina cuando actor privado se convierte en profesional a nivel europeo.

Se debe considerar que existen sectores donde hay barreras de entrada que impiden el acceso de nue vos actores y perjudican al consumidor. Desde el punto de vista de la competencia hay que establecer reglas iguales entre todos los agentes,facilitar los trámites y el acceso de estos nuevos actores.

Existe una necesidad de quitar etiquetas y de hablar de una nueva economía, más que de la economía colaborativa. Se siguen con las estructuras empresariales del siglo pasado, pero con modelos totalmente diferentes y nuevos.

Siempre se plantea el problema desde la perspectiva de las obligaciones, pero no se menciona que también deben haber derechos. Por tanto, se ha olvidado que hay un cambio social que, como todos los cambios, crean conflictos de intereses. Existe la necesidad de trabajar sobre los conceptos de marginalidad y complementariedad , y establecer qué de existen obligaciones desde un punto laboral.

Vía| Artgerust

Más información| El libro verde del emprendedor colaborativo

Imagen| ArtGerust

En QAH| ¿Qué es el consumo colaborativo?

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