Tecnología y Social Media 


El coltán, la otra cara de la tecnología.

Es difícil que hayas escuchado alguna vez este nombre, pero  lo utilizas todos los días en tu vida diaria, en el teléfono móvil, iPods,  PS3 y otros dispositivos electrónicos.

El coltán es una mezcla de los minerales columbita y tantalita. El coltán es de color gris metálico oscuro y en muy escaso en la naturaleza. El coltán es fundamental para el desarrollo de nuevas tecnologías: telefonía móvil, fabricación de ordenadores, videojuegos, armas inteligentes, medicina, industria aeroespacial, levitación magnética, etc. Esto es debido a sus singulares propiedades, tales como superconductividad, carácter ultrarrefractario, ser un capacitor resistencia a la corrosión y a la alteración en general, que incluso le hacen idóneo como material privilegiado para su uso extraterrestre en la Estación Espacial Internacional y en futuras plataformas y bases espaciales.

El principal productor de coltán es la República democrática del Congo con cerca del 80% de las reservas mundiales estimadas,si bien existen mayores reservas probadas o en explotación en  Brasil con el 10% de las reservas, Sierra Leona con el 5% de las reservas, y un 5% alrededor del mundo.

La escalada de precios del coltán comenzó hace relativamente poco tiempo y tuvo que ver con el uso de tantalio para la fabricación de microchips de nueva generación que permitían baterías de larga duración en teléfonos móviles, videojuegos y portátiles. Los precios se dispararon aún más, unos años antes del año 2000, cuando comenzaron a escasear las reservas de coltán en Brasil, Australia y Tailandia. Por ejemplo, la japonesa Sony tuvo que aplazar el lanzamiento de la segunda versión de la Play Station 2 debido a este inconveniente.

Ante todo esto, las miradas se volvieron hacia la República Democrática del Congo. El coltán puede considerarse como la principal causa que desencadenó la última guerra en el Congo, además de ser su fuente de financiación. Este conflicto tiene su origen en agosto de 1998 y terminaría oficialmente en 2003. Esta guerra arroja un saldo de más de 5,5 millones de víctimas, lo que supone el mayor número de muertes desde la Segunda Guerra Mundial.

Y no solo es el principal desencadenante de la guerra del Congo, sino también la causa de la explotación infantil en el Congo en condiciones de trabajo de semiesclavitud: se estima que por cada kilo de coltán han muerto entre dos y tres niños. El kilo de coltán se pagaba al minero en 2000 a  3 euros. Hoy se paga a 2 dólares, menos de un euro y medio. El precio en el mercado internacional en 2000 era de hasta 421 euros el kilo, pero ha caído hasta los 280 euros.

La explotación infantil y el genocidio son lo más acuciante en el conflicto del coltán, pero no hay que olvidar el impacto ambiental. El Congo alberga el segundo pulmón más grande del mundo, con 100 millones de hectáreas de selva y el 70% del agua dulce de África. La deforestación parece inevitable y también existe el problema de la contaminación de las corrientes acuáticas. Se han producido además grandes conflictos con la fauna ya que la población de elefantes ha disminuido un 80% en los últimos 50 años y la población de gorilas un 90%.

Aunque ha salido a la luz el problema socioeconómico, medioambiental y político relacionado con la mala explotación y comercialización de esta materia prima, la crisis ligada a su extracción todavía continúa, y los estudios científicos sobre el coltán son aún insuficientes. La comunidad internacional no es ajena a los problemas, pero los intereses comerciales son tan fuertes que hasta la fecha todas las medidas han quedado en meros intentos. Gran número de compañías han estado implicadas y han impulsado la guerra directamente y otras han facilitado acceso a recursos financieros, que han sido empleados para la compra de armas.

La industria de la electrónica busca alternativas al coltán. Pero, tal y como señala Vázquez-Figueroa sobre su libro Coltán (2008), “lo más aproximado es el paladio, aunque no sea sustitutivo“. Entre Rusia y Suráfrica acaparan el 80% de las reservas mundiales de paladio. Está lejos de reunir las mismas propiedades que el coltán, y además también es muy escaso. En cuanto al reciclaje, Vázquez-Figueroa asegura que “únicamente se puede aprovechar un 12% del coltán utilizado. El escritor sostiene que la mayor parte de los móviles reciclados se llevan a Canadá, donde se realiza una primera separación de componentes, siendo después en países como India o Pakistán donde terminan el proceso“. Otro problema es la contaminación producida por el reciclaje; por eso el coltán va a parar a países pobres, donde no hay un control medioambiental. De este modo no parece que, a corto plazo, haya materiales que puedan sustituir al coltán, por lo menos de una forma clara, rentable y sostenible.

Vía|El coltán y la guerra del Congo, Coltán

Más información|Guerra del Congo

Imagen|Coltán, Mina, Niño

 

 

 

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