Especial Crisis Económicas de la Historia, Historia 


El Colapso de un gigante: La caída de la Unión Soviética

El día de Navidad de 1991, Mijaíl Gorbachov renunciaba a la presidencia de la URSS en un discurso histórico televisado, seguidamente se arriaba la bandera roja con la hoz y el martillo de lo alto del Kremlin. Con este gesto tan simbólico se daba carpetazo definitivo a un proyecto marxista que intentaba competir en igualdad de condiciones con el capitalismo occidental. En este mismo momento comenzaba un nuevo orden mundial, en el que todavía vivimos hoy en día.

Arriamiento de la bandera soviética del Kremlin

Arriamiento de la bandera soviética del Kremlin

El proceso de disolución del bloque soviético responde a una serie de causas tanto internas como externas y a una gran multitud de factores, tanto sociales como morales o políticos. Pero el objetivo del presente artículo es exponer la crisis económica que precipitó la desaparición de la URSS y el nuevo escenario que comenzó en la década de los 90 del siglo XX en la Rusia postsoviética.

Desde los inicios de la Revolución Rusa, en los últimos meses de la Primera Guerra Mundial, poco a poco se fue implantando en la nueva Unión Soviética un nuevo modelo productivo que beneficiaba la industrialización de la economía en detrimento de la agricultura. No sería hasta la época de Stalin cuando se dio un verdadero salto económico en la URSS  para cumplir con las expectativas económicas de los dirigentes comunistas, a pesar del altísimo coste humano que tuvo que pagar la población soviética, sometida a una política de terror nunca antes vista en Europa, que tuvo su mayor exponente en los gulags siberianos. También se dio una serie de confiscaciones de tierras por parte del Estado, traslados masivos de población y un control del pensamiento de la sociedad sin paragón en la Historia.

Con el final de la Segunda Guerra Mundial, la Gran Guerra Patriótica para los soviéticos, llegó la verdadera época dorada del sistema económico soviético en plena expansión mundial, compitiendo en igualdad de condiciones con el capitalismo occidental, e incluso superándolo en algunos aspectos, como en la carrera espacial. Este rápido crecimiento económico se mantuvo en unos niveles altísimos hasta la década de los 70.

El líder soviético

El líder soviético Leonid Brézhnev

Durante el mandato de Leonid Brézhnev, el sistema económico soviético empezó a mostrar síntomas de cansancio, estancándose la producción industrial hasta su total colapso a finales de la década de los 80.  Esta paralización de la economía se dio principalmente porque no se aplicaron las mejoras necesarias en la producción que estabilizaran el crecimiento económico soviético. Además el gasto compulsivo en la carrera armamentística contra el bloque occidental lastró de manera catastrófica a la economía socialista, dejando de invertir en otros campos que favorecían su propio desarrollo.

El planteamiento de una economía planificada desde el Estado también afectaba negativamente a un desarrollo proporcionado y constante de la economía, impidiendo por ejemplo la rápida expansión de las nuevas industrias. Por otro lado los trabajadores soviéticos literalmente se “acomodaron” en sus puestos de trabajo asegurados por el propio Estado. De este modo la pérdida de competitividad de la economía comunista era más que manifiesta comparada con la capitalista, en continuo cambio buscando la mayor eficacia al coste más bajo posible.

Durante el mandato de Brézhnev y sus inmediatos sucesores, Andropov y Chernenko, la economía soviética se mantuvo a flote a duras penas, aunque claramente necesitaba una serie de reformas que la hicieran más competitiva. No sería hasta mediados de la década de los 80 cuando se iniciaron estas reformas de la mano de Gorbachov.

Mijaíl Gorbachov, último mandatario soviético

Mijaíl Gorbachov, último mandatario soviético

Este estadista ruso ha pasado a la Historia como el último líder soviético, pero también por intentar poner en marcha una serie de medidas económicas y políticas que pretendían  modernizar las raíces más profundas del propio sistema soviético, adecuándolas a las necesidades de los tiempos que le toco vivir. Su principal reforma política fue la transparencia de las élites políticas del país (glasnost en ruso) buscando liberalizar el sistema político soviético.

En el campo económico su principal reforma se conoció como perestroika, esta reforma consistía en modificar el sistema económico soviético, dando pasos hacia un economía de mercado socialista. Comenzó una paulatina desindustrialización y privatización de las principales empresas estatales. En muy poco tiempo se pretendía pasar de una economía socialista centralizada de corte estatal a otra de libre mercado al estilo occidental.

Inmediatamente se concedió una serie de autonomías a las regiones en materia económica y se liberalizaron los precios. Por otro lado se combatió una serie de prácticas poco ortodoxas dentro de la sociedad soviética, como el absentismo laboral o la corrupción. Resulta llamativa la lucha contra el alcoholismo, muy extendido en la sociedad soviética. Se prohibió su consumo y venta, y al igual que en los EE.UU de los años 20, el hampa se hizo con el control de este mercado, dejando sin ningún efecto la principal intención de la prohibición. Además el Estado perdió la recaudación que obtenía a través del alcohol, dañando aún más si cabe a la débil economía soviética.

Mapa de la desintegración de la Unión Soviética

Mapa de la desintegración de la Unión Soviética

La capacidad de decisión de las empresas aumentó considerablemente, ya que anteriormente tenían que consultar casi todos los aspectos de su funcionamiento al Estado. Se incentivó el asentamiento de empresas extranjeras en la Unión Soviética, favoreciendo la inversión.

Los desajustes que provocó esta reforma en el tejido económico soviético fueron extremos. La pobreza y la inflación se dispararon, todo el entramado industrial y agrícola se dislocó, paralizándose completamente el país. En muy poco tiempo, aproximadamente un lustro, la URSS se desintegró y los países resultantes de esta división sufrieron una crisis económica sin precedentes, que lastraron su economía durante toda la década de los 90.

En nuestros días, la principal heredera de la Unión Soviética es la Federación Rusa, que comienza a dar muestras de intentar recuperar el glorioso pasado perdido, exhibiendo su poderío militar en pomposos desfiles armados, como el acaecido con motivo del 70 aniversario del final de la Segunda Guerra Mundial. Parece que Rusia se está convirtiendo de nuevo en un país con el que se debe contar, la anexión de Crimea y el conflicto en Ucrania así lo demuestran. Con estos precedentes inmediatos se puede decir que el antiguo equilibrio de poderes entre Oriente y Occidente vuelve a estar presente, en cierto modo, en nuestros días.

 

Vía| Foro Comunista, Historia Siglo 20

Imágenes| Bandera soviética; Brézhnev; Gorbachov; Mapa desintegración URSS

En QAH| Especial 70 aniversario del final de la Segunda Guerra Mundial; Especial 25 aniversario de la Caida del Muro de Berlín, La apertura de la URSS al mundo capitalista

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