25 Aniversario Caída Muro Berlín, Historia 


El colapso de los regímenes comunistas de Europa del Este

Durante el periodo como Secretario General del Comité Central del Partido Comunista de la Unión Soviética (PCUS), de Leónidas Brézhnev (1964-1982), el concepto de soberanía limitada había permitido a la URSS intervenir unilateralmente en la Europa del Este para preservar la hegemonía comunista.

Leónidas Breshnev

Leónidas Brézhnev

Sin embargo, esta política de coacción se mostró cada vez más contraproducente. En primer lugar, porque aumentó el número de disidentes dentro de los propios regímenes comunistas; en segundo lugar, porque los propios partidos comunistas de la Europa Occidental no veían con buenos ojos estas intervenciones soviéticas en los “países satélite” y en tercer lugar, porque produjo un efecto de deslegitimación ante los intelectuales de la izquierda europea, que habían mantenido durante décadas la defensa del comunismo.

Los núcleos de oposición en la mayoría de las erróneamente denominadas “democracias populares”, se fueron haciendo patentes desde finales de los años 70. El caso más significativo se dio en Polonia, donde el nacimiento del sindicalismo obrero representado por “Solidaridad”, fundada en septiembre del año 1980 y dirigida por Lech Walesa, se unía la fuerte proyección internacional de una resistencia en la que el papel de la Iglesia fue decisivo, sobre todo, desde la elección como Papa, del polaco Juan Pablo II.

Mijail Gorbachov

Mijail Gorbachov

En este caldo de cultivo, de una oposición latente a los regímenes existentes, la nueva política aperturista iniciada por el nuevo Presidente de la URSS,  Mijail Gorbachov (15 de marzo de 1990-25 de diciembre de 1991), se vio como una oportunidad hacia la democracia, una ocasión única que no podían dejar escapar.

La caída de estos regímenes comunistas fue muy rápida. Los procesos de transición hacia la democracia real se inician en 1989, pero fueron muy diferentes unos de otros y de enorme complejidad. Cada régimen comunista tuvo su propio final diferenciado de los demás aunque con unos elementos comunes. Todos tuvieron una fuerte convulsión económica interna al tener que adaptarse rápidamente a una economía de mercado, hubo fuertes choques culturales de pueblos acostumbrados a vivir en un régimen opresivo a pasar a vivir en libertad, y porque también se inició un proceso de inserción internacional nuevo, cuya meta fue la incorporación de muchos de estos países a la Unión Europea.

Entre los modelos de ruptura de los regímenes comunistas a la democracia, podemos identificar tres y uno totalmente diferente a los demás, que acabó en una cruenta guerra civil, el caso de la antigua Yugoslavia.

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Periódico del Sindicato Solidaridad

Uno de los modelos fue el de transición, liderado por la oposición de fuera del régimen. Un buen ejemplo de ello fue lo sucedido en Polonia, donde la fuerte contestación del Sindicato Solidaridad, liderado por Walesa y ayudado por la presión internacional y la influencia del Papa Wojtyla, obligó al gobierno del general Jaruzelski a reconocer al sindicato como oficial dentro del régimen y a iniciar un proceso de transición a la democracia. Jaruzelski consideró que sin el apoyo soviético no era posible mantener el status político imperante, por lo que decidió llegar a un acuerdo en abril de 1989, mediante el cual se convocaban elecciones generales, aunque él era consciente de que el partido comunista no tenía posibilidad alguna de victoria. Las elecciones se celebraron en el mes de junio y permitieron la constitución del primer gobierno no comunista de la Europa del Este.

El segundo modelo de cambio fue el que se produjo por la implosión de los propios partidos comunistas. Los sectores reformistas acabaron por imponerse al sustituir a los viejos representantes de la ortodoxia inmovilista.

Caida del muro de Berlín

Alemanes del Este sobre el Muro de Berlín

Un claro ejemplo de este modelo fue Hungría. En 1988 los reformistas del partido logran desalojar del poder al ultra Janos Kadar. Este proceso se desarrolló en tres fases; legalización de otros partidos políticos ajenos al comunismo, la propia disolución o adaptación del partido comunista al nuevo sistema y convocatoria de elecciones libres y democráticas. En este modelo, aunque con muchos matices, podemos incluir también a la República Democrática Alemana, dirigida por Erich Honecker, opuesto a la perestroika impulsada por el secretario general del PCUS, Mijail Gorvachov. Honecker, presionado por su homólogo del oeste el Canciller Helmut Kohl, vio como la situación política de su país se le iba de las manos y finalmente ante la avalancha de acontecimientos, tuvo que dimitir el 18 de octubre de 1989, siendo reemplazado por Egon Krenz pocos días más tarde. Krenz tuvo que aceptar la “Caída del muro de Berlín”, la noche del jueves 9 de noviembre de 1989 y la posterior unificación de las dos Alemanias.

Nicolae Ceausescu

Nicolae Ceausescu

Como modelo de cambio mediante la transición violenta, tenemos dos casos, aunque con notables diferencias entre ellos, Rumanía y Yugoslavia. El caso rumano se produjo de este modo por el odio que despertaba en la población, el gobierno paternalista pero despótico del dictador Ceaucescu. Él y su familia amasaron una enorme fortuna durante sus años en el poder, mientras su país estaba económicamente deprimido. Su policía política la conocida “Securitate”, despertaba el terror en la población. Ceaucescu fue desalojado del poder por la fuerza y encarcelado junto con su mujer. Tras un juicio sumarísimo con escasas garantías legales, ambos fueron condenados a muerte y posteriormente ajusticiados, ante las muestras de alegría del pueblo rumano. Este proceso de transición violenta a la democracia, tuvo un coste de unas 2000 vidas humanas.

La Europa del los 27

La Europa del los 27

En el caso de Yugoslavia la desaparición del comunismo supuso la desaparición de un sistema férreo que mantenía una unión de estados, de forma artificial. En 1991 se produce la primera independencia de uno de los estados de la federación, Eslovenia, aunque esta se produjo de forma pacífica. Sin embargo, poco después se desgajan de la unión Croacia en 1991 y Bosnia-Herzegovina y Macedonia en 1992. A diferencia del caso esloveno, estas secesiones dieron lugar a cruentos conflictos armados, que costaron miles de vidas humanas. Se produjeron múltiples casos de genocidio, con matanzas indiscriminadas de grupos de población, por pertenecer a una determinada etnia o por sus creencias religiosas.

Después de estos procesos de transición del comunismo a la democracia, en algunos casos real, y en otros una pseudo democracia, el mapa geopolítico de Europa sufrió una fuerte transformación. Esto abrió las puertas a la ampliación de la Unión Europea. La unión de los 15 en pocos años se convertiría en la de los 27, con la integración de varios países del otro lado, de lo que antaño se denominó “Telón de Acero”.

Esta ampliación conllevó necesariamente introducir nuevos y complejos factores de convergencia para su ingreso, pues los países del Este presentaban unos niveles de desarrollo heterogéneos y menores que los de los países occidentales y varios de ellos con unas prácticas democráticas muy deficitarias.

Vía| LAS CLAVES DEL MUNDO ACTUAL. UNA HISTORIA GLOBAL DESDE 1989, Juan Avilés, Rosa Pardo e Isidro Sepúlveda, Madrid, Editorial Síntesis 2014; HISTORIA DE LA INTEGRACIÓN EUROPEA, Gil Pecharromán, J., Editorial UNED 2011

Imagen|  Google

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