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El cine documental

La celebración en Madrid durante el mes de mayo del XV Festival Internacional de cine documental junto a la proyección en salas de cine de la celebrada Caras y lugares, el último documental codirigido por la veterana Agnes Varda y el artista callejero y fotógrafo JR son dos noticias gratificantes que invitan a revindicar este género un tanto olvidado.

Los Hermanos Lumière, inventores del cinematógrafo, patentado en 1892, nunca creyeron en el poder como arte del cine sino que lo consideraron como un instrumento para mostrar la realidad, como una prolongación de la fotografía. Tanto es así que sus dos más famosas películas La salida de la fábrica (1895) y La llegada del tren (1896) son claramente documentales. Merece la pena ver el documental ¡Lumière! Comienza la aventura (2016).

En la dicotomía entre el realismo subjetivo y el objetivo se sustenta todo el cine documental, su historia y su evolución.

John Grierson (1898-1972), Paul Rotha (1907-1984), Robert Flaherty (1884-1951) y Dziga Vertov (1896-1954) fueron los pioneros solitarios que abrieron vías de investigación dentro de este género.

Con el seudónimo de Dziga Vertov, este judío nacido en el imperio de los zares, estableció una teoría cinematográfica que llamó Cine Ojo que consistía en eliminar todo artificio técnico de la cámara para mostrar la realidad más objetiva. Se le considera el fundador del noticiario y fue el primero en percatarse del potencial del cine para reflejar la realidad social para fines políticos. Su manifiesto cinematográfico se titula El hombre de la cámara (1929).

Por contra Robert Flaherty revindicó el cine documental subjetivo con un componente claramente poético y una finalidad reivindicativa. Forman parte de todas las listas sobre el mejor cine documental: Nanuk, el esquimal (1922), Tabú (1931) codirigida por F.W. Murnau y Man of Aran (1934).

La influencia de estos precursores ha sido evidente en el cine en general. El neorrealismo (1937-1943) nacido en Italia y con películas emblemáticas como Roma, ciudad abierta (1945) o La tierra tiembla (1947) marcan un claro intento de huir del cine de evasión.

El Free Cinema surge en 1956 en Inglaterra como una reacción al cine teatral y clásico con películas que ponen el acento en la crónica social: Sabado noche, Domingo mañana (1960), La soledad del corredor de fondo (1962).

Los reportajes bélicos tienen dos referentes importantes: Joris Ivens (1898-1989) y Roman Karmen (1906-1978). A los dos se les reconoce su aportación como cronistas de la guerra civil española y Tierra de España (1937) dirigida por Ivens con la colaboración de Orson Welles y Ernest Hemingway es un hito como documento histórico.

Influenciado por las teorías de Vertov el francés Jean Rouch impulsa el Cine Verité (1950-1963) que tiene como máximo exponente Moi, un noir (1958) y que impregnó con su realismo a toda la Nouvelle Vague.

Aunque en la actualidad el mejor cine documental ha quedado relegado a la televisión, en los últimos años algunas películas singulares han saltado a las salas comerciales.

Algunas películas sobre conciertos musicales han trascendido su carácter de documental para transformarse en retrato de una época: Gimme Shelter (1970), Woodstock (1970), El concierto por Bangla Desh (1972), El último vals (1978), Stop Making Sense (1984)… La extraordinaria historia del cantante Sixto Rodríguez contada en Searching for Sugar Man  (2012) y merecedora de un Oscar es un emocionante cuento de hadas real.

El documental sobre la naturaleza es casi un subgénero con historia propia.  El cientifico Jacques-Ives Cousteau fue todo un precursor. El mundo del silencio (1956) y El mundo sin sol (1964) ganaron sendos Oscar al mejor largo metraje documental y ofrecieron al gran público una visión espectacular y única de las profundidades marinas. Baraka (1992) es un espléndido reportaje sobre la relación entre el hombre y la naturaleza. Con Nómadas del viento (2001) el director francés Jacques Perrin y el músico Bruno Coulais iniciaron una colaboración que nos ha regalado excelentes documentales de un gran lirismo visual: Océanos (2009), Las estaciones (2015). En España destacan los estrenos en salas comerciales de dos soberbios reportajes dirigidos por Joaquin Gutierrez Acha: Guadalquivir (2013) y Cantábrico (2017).

El cine documental reivindicativo o claramente político se encuentra en los orígenes del género. Posiblemente el director más polémico estos últimos años ha sido Michael Moore. Bowling for Columbine (2002) es una eficaz denuncia de la violencia en EEUUU que recogió varios premios (Oscar y César al mejor documental) y cosechó un enorme éxito de público y de crítica. Su siguiente documental Fahrenheit 9/11 (2004) sobre los entresijos del atentado del 11S resalta por su agudeza y sus insinuaciones. Inside Job (2010), también premiada con el Oscar disecciona de forma entendible la crisis económica mundial iniciada en 2008 y señala a sus culpables. Harlem Country USA (1976) y The Blue Line (1988) siguen siendo consideradas como ejemplos claves de cine de denuncia. Super Size Me (2004) sorprendió por mostrar  los efectos de la comida basura sobre el protagonista del documental.

Imagen| Caras y lugares

Vídeo| ¡Lumière! Comienza la aventuraTabúTierra de España, Searching for Sugar ManGuadalquivirInside Job     

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