Economía y Empresa 


El caso Volkswagen y su imputación como persona jurídica

Recientemente han salido a la luz las actuaciones, poco éticas, llevadas a cabo por la empresa automovilística alemana Volkswagen, quien ha sido durante años un modelo y referente para la industria de la automoción. La excelente reputación que había adquirido la compañía durante casi ocho décadas ha quedado totalmente afectada por las presuntas actuaciones fraudulentas y engañosas que ha llevado a cabo, consistentes en la configuración electrónica de varios modelos diésel con el fin de falsear los datos de emisiones de ciertos contaminantes del aire.

Estas actuaciones fraudulentas llevadas a cabo por la compañía automovilística le han ocasionado un grave daño reputacional y de imagen, que le acarreará graves consecuencias. Asimismo, el mercado cree que hay un 25% de probabilidades de que Volkswagen quiebre. De hecho, muchos expertos están empezando a comparar lo ocurrido con Volkswagen con el caso Enron, aunque se podría decir incluso que el alcance es muy superior al de Enron porque en el caso de la automovilística no se trata solamente de un fraude contable, sino que afecta a la salud de millones de personas y a los gobiernos.

Por otra parte, las actuaciones tan graves llevadas a cabo por la compañía han repercutido en el valor de sus acciones, como sería de esperar. El valor de la acción ha caído casi un 20%, peor caída de su historia; además, sus acciones probablemente nunca más vuelvan a recuperar el valor anterior a estos hechos. Asimismo, las agencias de calificación de crédito situaron a la empresa con perspectiva negativa y el BCE la ha sacado de su programa de compra de bonos.

Además, recientemente la Audiencia Nacional ha imputado a Volkswagen como persona jurídica por las actuaciones realizadas en los motores diésel de algunos de sus modelos. Esta imputación pone de manifiesto la imperiosa necesidad de que las compañías cuenten con programa de compliance penal implantados de forma efectiva, lo que podría permitir que la compañía quedara totalmente exenta de responsabilidad penal o que ésta quedase atenuada.

En definitiva, la comisión de conductas fraudulentas perjudica gravemente a las compañías siendo las consecuencias de ello muy perjudiciales, dado que afectan no solo a la imagen, reputación y al valor de las acciones, sino a la propia existencia de la compañía, que incluso podría llegar a quebrar.

Vía| Fuente Propia

Imagen| Volkswagen

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