Jurídico 


El caso Snowden: diferencias entre el asilo y el refugio.

Edward Snowden CIA ex employee

Edward Snowden CIA ex employee

Mucho se ha hablado en los medios de comunicación desde el pasado 9 de junio sobre el ex técnico de la CIA, Edward Snowden y sus solicitudes de asilo a diversos países. Recientemente, hemos conocido que Rusia le ha concedido tal derecho. Más allá del interés político del caso, subyace un interés jurídico que para muchos creo que es desconocido. ¿Tiene Edward Snowden la condición de refugiado? No, y ahora veremos por qué. Para ello, es necesario esclarecer las diferencias entre dos figuras del Derecho: el solicitante de asilo y el estatuto de refugiado.

Al hablar del derecho de asilo hemos de remitirnos obligatoriamente a dos textos jurídicos: la Declaración Universal de los Derechos Humanos, y la Declaración 2312 sobre el Asilo Territorial aprobada por la Asamblea General de las Naciones Unidas el 14 de diciembre de 1967. En lo que se refiere a la Declaración Universal de Derechos Humanos hemos de hacer especial mención del artículo 14. Dicho artículo establece:

En caso de persecución, toda persona tiene derecho a buscar asilo, y a disfrutar de él, en cualquier país. Este derecho no podrá ser invocado contra una acción judicial realmente originada por delitos comunes o por actos opuestos a los propósitos y principios de las Naciones Unidas.”

Si bien es cierto que este derecho es acotado en el párrafo 2º del artículo, para el caso de Edward Snowden hemos de entender que no existe tal acción judicial cuyos motivos sean “delitos comunes o actos opuestos a los propósitos y principios de la ONU”, pues de lo contrario no hubiera podido llevarse a cabo el derecho de asilo por parte del Estado ruso. Ya en la Declaración 2312 se detalla de manera pormenorizada las características de este derecho de asilo:

–    El derecho de asilo concedido por un Estado, en el ejercicio de su soberanía, deberá ser respetado por los demás Estados.

–   No podrán solicitar asilo aquellas personas sobre las que recaigan motivos fundados de que hayan cometido delitos contra la paz, contra la humanidad, o delitos de guerra.

–  El Estado que concede el asilo, es el que ha de calificar las causas que lo motivaron.

–  La situación de las personas ejercientes del derecho de asilo, interesa a la comunidad internacional.

– Cuando el Estado que concede el asilo, tenga dificultades para seguir concediéndolo, los Estados de la comunidad internacional tomarán las medidas oportunas para “aligerar la carga de ese Estado”.

–  Una vez la persona haya podido ejercer el derecho de asilo, no podrá ser devuelto o enviado a países donde pueda ser objeto de persecución, con excepciones (razones fundamentales de seguridad nacional, o para salvaguardar a la población).

–  En caso de que se dé alguna excepción, el Estado podrá concederle asilo provisional, hasta que pueda ejercer el derecho de asilo en otro Estado.

–  El Estado que conceda el asilo, velará para que la persona ejerciente del derecho no realice actuaciones que contravengan los propósitos y principios de las Naciones Unidas.

Por otra parte, el concepto de refugiado es una figura que se diferencia del asilo territorial. El texto jurídico al que hemos de remitirnos al hablar de esta figura es la Convención sobre el Estatuto del Refugiado, aprobada en Ginebra en 1951, y que fue modificada por el Protocolo sobre el Estatuto de los Refugiados, en 1967. Pero, ¿quién es o puede ser refugiado? El artículo 1 nos da la respuesta:

Se trata de aquella persona que  “debido a fundados temores de ser perseguida por motivos de raza, religión, nacionalidad, pertenencia a determinado grupo social u opiniones políticas, se encuentre fuera del país de su nacionalidad y no pueda o, a causa de dichos temores, no quiera acogerse a la protección de tal país; o que, careciendo de nacionalidad y hallándose, a consecuencia de tales acontecimientos, fuera del país donde antes tuviera su residencia habitual, no pueda o, a causa de dichos temores, no quiera regresar a él.”

Si bien es cierto que su semejanza es muy alta con respecto al potencial solicitante de asilo, esta figura es más limitada, pues los motivos para alegarla son tasados. De este modo, Edward Snowden no podría obtener la condición de refugiado (sino de asilado) pues no es perseguido por motivos de raza, ni de religión, ni de nacionalidad, ni, en definitiva, ninguno de los que prevé la citada Convención, sino que es perseguido por la comisión de delitos relacionados con la revelación de secretos de la CIA. Sin embargo, sí es cierto que ambas figuras convergen en una cosa: el refugiado o asilado no puede ser enviado de ninguna manera al Estado en el que es perseguido o puede ser perseguido.

Vía| Diario Vasco

Más información| DIEZ DE VELASCO, M.: Instituciones de Derecho Internacional Público, Ed. Tecnos, pg. 622 y siguientes.

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