Historia 


El Caso Dreyfus y el antisemitismo francés

Si pensamos en el fenómeno del antisemitismo, seguramente nos vendrá de inmediato a la cabeza la vorágine genocida cometida por el nacionalsocialismo, pero lo cierto es que, en la Europa de finales del siglo XIX y comienzos del siglo XX, se trataba de una mentalidad muy extendida. Uno de los casos más paradigmáticos tuvo lugar en Francia y dividió a la sociedad del país durante los largos doce años que duró el proceso conocido como caso Dreyfus, o “Affaire Dreyfus”.

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Revista antisemita “La France Juive”

En la década de 1890, el país galo no pasaba por sus mejores momentos. La Tercera República  cumplía 20 años de vida tras la total y vergonzosa derrota sufrida a manos de los germanos durante la guerra franco-prusiana. Como consecuencia, un nacionalismo extremo se apoderaría de Francia y el revanchismo estaba siempre presente en un ejército que había dado un marcado giro hacia el conservadurismo, controlaba como estaba por oficiales de orígenes aristocráticos. La incorporación de Alsacia y Lorena al ya proclamado II Imperio Alemán no hizo sino incrementar los ánimos vengativos y antigermánicos, en buena medida causantes de las desproporcionadas condiciones impuestas a la derrotada Alemania de 1918 en los Tratados de Versalles. La sociedad francesa se refugió en los brazos del extremismo nacionalista, así como del clericalismo, y buscó a quien culpar de los males que aquejaban a la patria, encontrando un blanco perfecto en la comunidad judía. Al antisemitismo que se propagaba por la sociedad civil se sumó la institución militar y la influyente prensa nacional, con tiradas como La Libre Parole (La Voz Libre) o La France Juive (La Francia Judía), que, contrariamente a lo que su nombre pueda parecer indicar, era un poderoso alegato antisionista.

"Le bordereau", carta que sirvió como prueba incriminatoria.

“Le bordereau”, carta que sirvió como prueba incriminatoria.

Frente a esta escalada de odio y violencia contra la comunidad hebrea, se produjo el sorprendente ingreso del capitán Alfred Dreyfus en el Estado Mayor General, gracias a su ascenso por la meritocracia republicana. Procedente de una familia judía alsaciana que había abandonado su hogar tras la anexión alemana, era persona non grata entre el estamento militar. Cuando en septiembre de 1894, una empleada de la embajada germana alertó al Servicio de Inteligencia Militar de que varios documentos confidenciales, aunque “de poca importancia”, estaban a punto de ser entregados al embajador, rápidamente se encontró a un culpable idóneo justo en el único organismo que podía haber aportado esa documentación: Alfred Dreyfus era judío y alsaciano, territorio alemán en esos tiempos, por lo que, culpando a un extranjero, el ejército podía salvar así su honor. La prueba para sostener esta acusación se basó en un parecido caligráfico entre una lista que hacieron escribir al capitán y una carta, llamada le bordereau, escrita por el espía. Los expertos que estudiaban el caso presentaban un marcado carácter antisemita y las pruebas aportadas carecían de la firmeza precisa para ser encontrado culpable, pero, en un sumarísimo Consejo de Guerra, el capitán Alfred Dreyfus fue degradado, expulsado del ejército y deportado a una prisión a la Isla del Diablo, en Guayana.

Degradación del capitán Alfred Dreyfus, 1894.

Degradación del capitán Alfred Dreyfus, 1894.

Dreyfus siempre mantuvo su inocencia pese a las adversidades, y desde 1895, con él ya en prisión, fue su familia, especialmente su hermano Mathieu, quien asumió su defensa en Francia. Inicialmente, la inmensa mayoría de la opinión pública francesa considera justa la condena al “traidor judío” y tales denuncias eran descalificadas como maniobras de un grupo de presión judío que intentaba desacreditar al ejército y a las más altas instituciones de la nación, pero la ardua labor desempeñada por la familia Dreyfus fue calando en los sectores de la izquierda republicana, que encontraron un filón para poner freno al auge de los poderes conservadores y tradicionalistas.

Paralelamente, se produjo un cambio en la dirección de los Servicios de Inteligencia, quedando ahora en manos del coronel Picquart, que sí mostró una predisposición a revisar el caso, ante el temor de los militares. Sus pesquisas lo aproximan al auténtico culpable del espionaje, el comandante Ferdinand Walsin Esterházy, de origen húngaro y pésima reputación, pero católico y con una larga carrera en el contraespionaje francés, por lo que cuenta con el apoyo del alto estamento militar. En menos de un año, se aleja a Picquart de Francia y es enviado a África, lo que dio más fuerzas a los defensores de la causa de Dreyfus, que aumentaban día a día.

En 1898 tuvieron lugar dos acontecimientos que cambiaron el curso del proceso y que ahondaron en la escisión que empezaba a experimentar Francia:

  • Esterházy, acusado por Mathieu Dreyfus ante el Ministerio de Guerra, fue absuelto y
    Comandante Ferdinand Walsin Esterházy

    Comandante Ferdinand Walsin Esterházy

    aclamado, como si de un héroe se tratase, por conservadores, monárquicos y nacionalistas. El húngaro se trasladó de inmediato a Inglaterra, donde vivió hasta el fin de sus días. Sin embargo, esta absolución radicalizó las posiciones de defensores y acusadores del capitán alsaciano, produciéndose varias manifestaciones y violentos motines antisemitas por todo el país.

  • El célebre novelista Émile Zola, firme defensor de la causa de Alfred Dreyfus, publicó en enero de 1898 su alegato J’accuse…! (¡Yo acuso…!) dirigido al presidente de la República y en el que exponía la corrupción presente en el ejército y el gobierno, así como detallaba los datos falsos que se estaban empleando en el proceso. Aunque por esta publicación logró el apoyo de otros muchos intelectuales, fue juzgado por difamación y desterrado a Inglaterra.
Caricatura de Zola y su alegato "J'accuse" contra el poder militar

Caricatura de Zola y su alegato “J’accuse” contra el poder militar

El caso Dreyfus dejaba de ser un juicio a un particular para convertirse en una razón de Estado capaz de dividir a la nación. Por un lado, los dreyfusards, defensores de la inocencia de Alfred Dreyfus, y en los que se aglutinaba la izquierda de convicciones democráticas y republicanas, en defensa del Estado de derecho y de los derechos del hombre; por otro lado, la derecha nacionalista, teñida de antisemitismo y de tendencias autoritarias, más propensa a comprender la “razón de Estado” y a defender las instituciones conservadoras frente al avance de la modernidad.

Ante estos atenuantes, en 1899, el Tribunal Supremo anuló la sentencia que condenó a Dreyfus, ordenando realizar un nuevo Consejo de Guerra, que se efectuó en Rennes ese mismo año. Contra todo pronóstico, fue condenado otra vez, ahora a diez años de trabajos forzados, puesto que estaba en juego el “honor” del ejército. Hubo de ser el presidente de la República el que le otorgara el indulto a un debilitado Alfred Dreyfus, ya que los cuatro años de cautiverio le habían pasado factura.

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Los procesos de Rennes de 1899. Segundo Consejo de Guerra que condenó a Dreyfus.

En 1906 su inocencia fue reconocida oficialmente por la Corte de Casación a través de una sentencia que anuló el juicio anterior, sin reenvío para realizar un nuevo juicio, y decidió la rehabilitación del capitán Dreyfus, decisión inédita y única en la historia del derecho francés. Rehabilitado, el capitán Dreyfus fue reintegrado al ejército, participando luego en la Primera Guerra Mundial, y falleció en 1935.

El caso había servido de pretexto para un pulso entre el “bloque republicano” y la derecha francesa, saldado con el triunfo de los primeros, que procedieron a redefinir la Tercera República en un sentido laico y progresista. En lo referente a la comunidad judía, las violentas manifestaciones antisemíticas propiciadas por el “Affaire Dreyfus” supondrían un escalofriante anticipo de lo que sucedería en las décadas siguientes en Europa Central y Occidental, pero también sirvió de base al movimiento sionista y le dotó de forma y contenido.

Incluso hoy día, en el ascenso de la ultraderecha nacionalista de Le Pen o en declaraciones de años anteriores del humorista Dieudonné (juzgado por apología del terrorismo), comprobamos que el antisemitismo aún no ha desaparecido del mapa galo, aunque sí que conlleva una dura carga judicial por temor, quizás, a que Francia vuelva a pasar por episodios tan bochornosos como los que protagonizó durante el Caso Dreyfus.

 

Vía| WHYTE, GEORGE R., “The Dreyfus affair: a chronological history” y CAHM, ERIC, “L’affaire Dreyfus: histoire, politique et société”.

Más información| El caso Dreyfus, antisemitismo europeo, Biografía de Alfred Dreyfus y El proceso contra Dreyfus

Imagen| La France Juive, Le bordereau, Degradación de Dreyfus, Esterházy, Caricatura “J’accuse” y Los procesos de Rennes

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