Historia 


El caso de los libiofenicios en la Península Ibérica

La presencia de libiofenicios en la península Ibérica es un viejo problema en la historiografía española, habiéndose convertido con el paso del tiempo en un gran problema para los investigadores, puesto que su papel en el marco de las colonizaciones mediterráneas aún no está claro. Pero, ¿quiénes eran estos libiofencios? La respuesta es, a día de hoy, una incógnita, aunque no son pocos los historiadores que se han puesto manos a la obra intentando dar con ella. Que entre ellos y los colonizadores cartagineses había gran relación, parece estar claro, aunque poco más se puede dar por sentado al respecto. Veamos.

Mapa en época de Avieno. Se puede ver el territorio libiofenicio en la costa sur

Libiofenicios en la P. Ibérica según Avieno

Al tratar el tema, por un lado hemos de hablar de las fuentes literarias que se refieren a estos libiofenicios. Tan sólo son cuatro las menciones que las fuentes hacen a los libiofenicios de Iberia; dos de ellas, las de Polibio y Tito Livio, se encuadran en el marco de la II Guerra Púnica, y hacen referencia al número de jinetes que Aníbal dejó a Asdrúbal en Hispania cuando partió para la península italiana. En cuanto a las otras menciones, contamos con Avieno, que habla de estas gentes al referirse a la ubicación del río Criso, y con Pseudoescimno, que también hace referencia a ellos cuando describe el territorio en el que supuestamente habitaron.

Tradicionalmente se ha relacionado a estas gentes aparecidas en las fuentes con determinadas cecas (concretamente nueve cecas de la Ulterior) y monedas que Zobel identificó como libiofenicias en la segunda mitad del siglo XIX. Para este investigador, el alfabeto púnico utilizado en la copelación de dichas monedas tenía muchos errores respecto al púnico, algo que le sirvió para dar una cohesión al grupo que él mismo había identificado. Aunque en estudiosasido04 posteriores negaron la relación entre estas cecas con los libiofenicios, el término aún hoy se sigue utilizando para referirse a la monetización de diversas ciudades del sur peninsular. Según la opinión de A. Domínguez Monedero, las monedas llamadas tradicionalmente libiofenicias serían “las monedas acuñadas, en la región de Cádiz y sur de Extremadura, por comunidades políticas compuestas en buena medida por descendientes de libios semitizados, llegados a Iberia antes y durante la II Guerra Púnica, y que recibirían tierras en zonas poco pobladas o marginales”.

Desde un punto de vista poblacional, la historiografía tradicional ha tenido a los libiofenicios como colonos cartagineses establecidos en el litoral mediterráneo de la actual Andalucía, idea compartida por otros investigadores, aunque con distintos matices. Lo que podemos sacar en claro de estas interpretaciones es que la noticia literaria se ha tomado al pie de la letra, asimilándola a una gran estrategia colonizadora cartaginesa.

Amuleto cartaginés

Amuleto cartaginés

Sin embargo, actualmente y debido a la vaguedad de las noticias que las fuentes nos transmiten, parece que se va descartando la idea de que los libiofenicios fueran el instrumento para una colonización cartaginesa de territorio peninsular. Esta idea es defendida por A. Domínguez Monedero, que para ello alude al término libiofenicio utilizado por Diodoro para referirse a las gentes de origen fenicio en el territorio africano. Parece ser que estos libiofenicios serían gentes estrechamente vinculadas a los cartagineses, de tal manera que se les podría considerar sus iguales, puesto que en la política matrimonial sería legítimo un matrimonio entre cartagineses y libiofenicios. Debido a este trato en particular no podemos considerar a los libiofenicios como poblaciones sometidas al poder cartaginés.

Por ello el término libiofenicio parece que quedaría relegado a las gentes de origen fenicio que continuaron viviendo en territorio peninsular en el momento en que se produjo el cambio de poder en el Mediterráneo: cuando los cartagineses entraron en el juego político estas gentes ya eran habitantes de la península, hasta tal punto que podemos llegar a pensar que su origen se encuentra en aquellos agricultores fenicios llegados de oriente en busca de tierras y que se establecieron en los valles del interior peninsular en épocas protohistóricas, al tiempo de la fundación de ciudades como la celebérrima Gadir.

Vía|DE FRUTOS REYES, G. (1991) Cartago y la política colonial; DOMÍNGUEZ MONEDERO, A. (1995) “Libios, libiofenicios, blastofenicios: elementos púnicos y africanos en la Iberia Bárquida y sus pervivencias”, Gerión 13; FERRER ALBELDA, F. (2000) “Nam sunt feroces hoc libyphoenices loco: ¿libiofenicios en Iberia?” SPAL 9; GARCÍA-BELLIDO, M. P. (1993) “Las cecas libiofenicias” Numismática hispano-púnica. Estado actual de la investigación. VII Jornadas de Arqueología fenicio-púnica; GARCÍA Y BELLIDO, A. (1942) Fenicios y cartagineses en occidente; LÓPEZ CASTRO (1992) “Los libiofenicios: una colonización agrícola cartaginesa en el sur de la península Ibérica” RSF XX, 1.

Imagen|MapaMoneda libiofenicia; Amuleto Cartaginés

En QAH|Los Bárquidas en la Península Ibérica (I): Amílcar Barca, Los Bárquidas en la Península Ibérica (II): Asdrúbal Barca, Los Bárquidas en la Península Ibérica (III): Aníbal Barca

 

 

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