Derecho Penal, Jurídico 


El caso Benzema desde la perspectiva del Derecho Penal español

No es noticia que Karim Benzema, delantero centro francés del Real Madrid, ha sido imputado en su país por complicidad en el intento de chantaje y participación en una asociación de malhechores para preparar un delito de chantaje, siendo su compañero de selección Mathieu Valbuena la víctima del mismo. Este último denunció que había recibido una llamada telefónica anónima en la que se le reclamaba la suma de 150.000 euros como condición par ano difundir por internet un vídeo de contenido sexual en el que aparecía el jugador junto a su esposa. Las investigaciones de la policía y de la fiscalía francesas concluyeron con que había indicios suficientes de criminalidad para sostener la imputación de Karim Benzemá por su supuesta participación en el chantaje sufrido por su compañero Valbuena.

La prensa se ha hecho eco de la pena que el Ministerio Fiscal francés solicita para Benzema por su supuesta intervención en el citado delito de chantaje, que asciende a 5 años de prisión, pero cabe preguntarnos ¿qué pasaría si los hechos fueran competencia de la jurisdicción española? ¿existe en el Derecho Penal español un delito autónomo de chantaje? ¿cómo se castiga en Francia la complicidad? ¿Y en España?

Una de las críticas más habituales contra el Código Penal francés actual, en vigor desde el 1 de marzo de 1994, se refiere a la equiparación de penas entre autor y cómplice. Según el Derecho Penal francés, autor y cómplice son merecedores del mismo castigo, independientemente del grado de participación que haya existido por parte del cómplice en la preparación o consumación del delito, tanto si es meramente accesoria como si es esencial, la pena a imponer será la misma que la correspondiente al autor del delito, lo que desde un punto de vista del Derecho Penal moderno, es inaceptable.

Benzema y ValbuenaSegún el Código Penal Francés, cómplice es la persona que ayuda, colabora o facilita la preparación o consumación del delito. Es igualmente cómplice, la persona que por precio, recompensa, promesa, orden, abuso de autoridad o poder, provoca una infracción o da las órdenes para cometerla.

Como vemos, el concepto de cómplice en el Derecho Penal francés es muy amplio y a efectos punitivos, resulta exagerado.

Otra particularidad el Código Penal Francés en relación con el español, es que en su Libro III contiene una regulación autónoma del delito de chantaje, lo que no sucede en nuestro Código Penal. Este Libro III se dedica a la regulación de los delitos contra los bienes y su artículo 312 se refiere al delito de chantaje que define como: “El hecho de obtener mediante amenaza de revelar hechos que afecten al honor o a la reputación, una firma, un acuerdo o una renuncia, para obtener información de un secreto, para lograr una remisión de fondos o valores, o para conseguir cualquier otro beneficio.” Está penado con una pena de prisión de hasta 5 años.

Como agravante de este delito de chantaje, el art. 313 del Código Penal Francés en su letra e) contempla la realización del delito por banda organizada, que es precisamente la que se aplica a Benzema (“participación en una banda de malhechores”).

En el Código Penal español, el delito de chantaje no se encuentra regulado de manera autónoma como sucede en el Código Penal francés, sino que encontramos su regulación en el art. 171.2 CP dentro del Título VI del Libro II de los delitos contra la libertad y en concreto dentro de su Capítulo II, “De las amenazas”. Por tanto no es solo que no esté regulado de manera independiente, sino que en lugar de ubicarse dentro de los delitos contra el patrimonio, el legislador español lo sitúa dentro de los delitos contra la libertad.

Existe acuerdo entre la doctrina mayoritaria en que el art. 171.2 CP regula una modalidad del chantaje estableciendo que: “Si alguien exigiere de otro una cantidad o recompensa bajo la amenaza de revelar o difundir hechos referentes a su vida privada o relaciones familiares que no sean públicamente conocidos y puedan afectar a su fama, crédito o interés, será castigado con la pena de prisión de dos a cuatro años, si ha conseguido la entrega de todo o parte de lo exigido, y con la de cuatro meses a dos años, si no lo consiguiere.”

En España, tradicionalmente se ha procedido a la incriminación del chantaje recurriendo a las amplias tipicidades de amenazas condicionales, un sistema de incriminación del delito de chantaje minoritario si lo comparamos con los ordenamientos jurídicos de nuestro entorno.

Se han planteado múltiples propuestas de reforma de la regulación del delito de chantaje en España que finalmente han desembocado en dos líneas fundamentales. La primera de ellas es la que se centra en endurecer la pena de las amenazas cuando mediare condición lucrativa, debido a la escasa severidad de nuestro Código Penal al respecto. En Francia se castiga con una pena de prisión de hasta 5 años y en España, la pena de prisión máxima por la que se puede condenar al autor de delito de chantaje, es de 4 años.

La segunda de las opciones es la que se basa en la regulación de forma autónoma del delito de chantaje, incluyéndolo además en el Título dedicado a los delitos contra el patrimonio y el orden socioeconómico. Para algunos, el delito de chantaje ya se halla regulado de manera autónoma en el art. 171.2 CP, pero su configuración como supuesto agravado de las amenazas de un mal no constitutivo de delito, impone ya una primera matización, y es que en el art. 171.2 CP, solamente se tipifican algunas modalidades del delito de chantaje.

Según sostiene la mayor parte de la doctrina, la solución pasa por una regulación autónoma del delito de chantaje con una fórmula que abarcara (por ejemplo por remisión) tanto las amenazas condicionales del art. 169 CP como las del 171.1 CP, adoptándose un único criterio de agravación, que permitiría extenderlo a todos los supuestos de chantaje mediante la amenaza de revelar o denunciar la comisión de un delito.

En el Derecho Penal español la regulación de la pena a imponer al cómplice también difiere de la regulación contemplada por el Derecho Penal fráncés. En nuestro Ordenamiento Jurídico la pena a imponer al cómplice tiene que ser necesariamente inferior que la que le correspondería al autor, pues su participación en cualquiera de las fases del delito ha tenido menos relevancia y por lo tanto, es merecedora de un menor castigo.

Según el art. 27 del CP: “Son responsables criminalmente de los delitos los autores y los cómplices.” Por su parte el art. 28 del CP dispone que: “Son autores quienes realizan el hecho por sí solos, conjuntamente o por medio de otro del que se sirven como instrumento.

También serán considerados autores:

a) Los que inducen directamente a otro u otros a ejecutarlo.

b) Los que cooperan a su ejecución con un acto sin el cual no se habría efectuado.”

Mientras que la definición del concepto de cómplice la encontramos en el art. 29 CP: “Son cómplices los que, no hallándose comprendidos en el artículo anterior, cooperan a la ejecución del hecho con actos anteriores o simultáneos.”

En cuanto al castigo del que son merecedores autores y cómplices, debemos acudir a los artículos 61 a 64 del Código Penal, en el primero de ellos se establece que: “Cuando la Ley establece una pena, se entiende que la impone a los autores de la infracción consumada.”

Karim BenzemaEl art. 63 CP establece la graduación de la pena a imponer a los cómplices: “A los cómplices de un delito consumado o intentado se les impondrá la pena inferior en grado a la fijada por la Ley para los autores del mismo delito.”

Añadiendo el art. 64 CP otra regla a tener en cuenta: “Las reglas anteriores no serán de aplicación en los casos en que la tentativa y la complicidad se hallen especialmente penadas por la Ley.”

Según la regulación contenida en nuestro Código Penal, el cómplice merece un castigo inferior al del autor, pues su conducta no es tan reprochable como la de este último. Además, a diferencia de lo que sucede en el Derecho Penal francés, nuestro Código Penal distingue entre dos tipos de cómplices. Unos que realizan actos tan importantes para la realización del ilícito penal que sin su presencia no se habría producido el resultado lesivo y que por lo tanto, son considerados autores tal y como se establece en el art. 28 b) CP previamente transcrito que se refiere al cooperador necesario. Existiendo otros cómplices que son los regulados en el art. 29 CP que son los que participan en la realización del delito de manera meramente accesoria de manera que sin su intervención, también podría haberse producido el resultado lesivo, por lo que su castigo es inferior al aplicable al autor del delito.

De este modo, si el delito de chantaje por el ha sido imputado Karim Benzema en Francia, fuera competencia de los tribunales españoles, el máximo de pena por la que podría ser condenado sería de 2 años menos  un día de prisión, en el caso de que hubiera conseguido lucrarse a consecuencia del chantaje, si no lo consiguió la pena a imponer sería inferior a la previamente señalada, que sería de un máximo de 4 meses menos un día de prisión, por lo que en España lo más normal es que no fuera a prisión a consecuencia de este ilícito penal, en el supuesto de que se demostrara su culpabilidad.

¿Qué sistema es más justo?¿Es el delito de chantaje tan grave como para penarlo con 5 años de prisión? ¿Merecen complicidad y autoría la misma pena? Dejo a la libre opinión del lector que elija el sistema punitivo del delito de chantaje que en su opinión más se ajuste a Derecho.

Vía| BBC: deportes, Ministerio de Justicia: Código Penal Francés, El “Nuevo” delito de chantaje por Mª Dolores Fernández Rodríguez, Código Penal español

Más información| Sobre el delito de chantaje. Necesidad de su regulación específica en la legislación penal española por Eugenio Cuello Calón

Imágenes| Valbuena y Benzema, Karim Benzema

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