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El caso Bankia y el pretendido reintegro del dinero de las acciones, una manzana envenenada

El día 20 de julio del año 2011, la entidad española generalmente conocida como BANKIA salió a Bolsa durante unos primeros meses todo fue felicidad y júbilo alrededor de este banco, pero hoy, casi cinco años después de la salida a bolsa de la entidad, BANKIA no acaba de despertar de su particular pesadilla jurídica.

En una fecha mucho más cercana en el tiempo y tras las Sentencias 23/2016 y 24/2016, ambas de 3 de febrero de la Sala Primera del Tribunal Supremo, el pasado miércoles día 17 de febrero, la mencionada entidad publicó un comunicado titulado; “Bankia abre un proceso para devolver toda la inversión a los accionistas minoristas que acudieron a la salida a Bolsa”, comunicado en el que a los efectos que aquí interesan se anunciaba que “los inversores recuperarán el 100% de lo invertido más unos intereses compensatorios de forma ágil, rápida, sencilla, gratuita y con total seguridad”. Con este comunicado BANKIA además de realizar un desesperado intento por mejorar su deterioradísima imagen pública, efectuaba una maniobra de lo más astuto desde una óptica financiera y empresarial, puesto que en  base a la citada jurisprudencia con toda probabilidad llegaría a una situación aún más desfavorable en caso de desarrollarse íntegramente los procesos tanto pendientes como que se pudieran abrir en las próximas fechas, consiguiendo BANKIA de esta manera un importante ahorro en costes judiciales, aunque este, tal y como se verá seguidamente, no es el único ahorro conseguido por la entidad con esta maniobra.

Tan sólo un día después, el diario ABC informaba de que más de 28.300 pequeños accionistas se habían adherido al proceso para recuperar su dinero. Este proceso permite a aquellos pequeños accionistas que participaron en la Oferta Pública de Suscripción de BANKIA recuperar su dinero más un interés de manera rápida y efectiva. No obstante, este proceso tan ágil y dinámico para aquellos suscriptores que deseen recuperar el dinero invertido en la salida a Bolsa de BANKIA, tal y como se señala desde V Abogados, conlleva dos importantes pérdidas de ventajas respecto de las que ofrece la vía judicial:

  1. En primer lugar, el interés ofrecido por BANKIA es del 1% anual, sin embargo en base a la más reciente jurisprudencia del Tribunal Supremo, recurriendo a la vía judicial el accionista podría exigir –con importantes visos de prosperar- un interés de un 4% anual.

  1. Asimismo, la anteriormente referida jurisprudencia se pronuncia expresamente sobre la condena en costas, que en este caso le correspondería satisfacer a BANKIA. Por el contrario, en caso de que el accionista se adhiriese al proceso abierto por BANKIA para la devolución, al hallarnos ante una materia de carácter civil y por tanto susceptible de disposición, entraría en juego el artículo 396.1 de la Ley 1/2000, de 7 de enero, de Enjuiciamiento Civil. El cual se cita a continuación: “Artículo 396. Condena en costas cuando el proceso termine por desistimiento.
  1. Si el proceso terminara por desistimiento del actor, que no haya de ser consentido por el demandado, aquél será condenado a todas las costas.”
Ilustración de Carl Offterdinger.

Ilustración de Carl Offterdinger.

Sentado todo lo anteriormente expuesto, parece coherente afirmar que con esta posible solución al problema, BANKIA nos recuerda a la bruja del cuento de los hermanos Grimm, “Blancanieves” cuando ofrece a la protagonista la manzana envenenada. Puesto que si bien es cierto, nos encontramos ante un mecanismo mucho más rápido y dinámico que la vía judicial, no se les estaría devolviendo a los accionistas la cantidad total que corresponde a su Derecho y más concretamente a aquellos que ya hubieran interpuesto acciones judiciales se les haría cargar con el peso de los gastos de su abogado y procurador, gastos que de terminar el proceso con una sentencia estimatoria de la demanda serían sufragados por BANKIA.

En suma, resulta evidente que esta nueva posibilidad que ofrece BANKIA es la mejor para aquellos accionistas que todavía no hubieran emprendido acciones judiciales y la menos mala para aquellos que habiéndolas emprendido tuvieran una urgente necesidad de dinero. Pero en contraposición a éstos, no sería en absoluto una opción aconsejable para aquellos que sin tener una apremiante necesidad de recuperar la cantidad de dinero invertida hubieran interpuesto ya acciones en vía judicial puesto que aceptando la manzana que BANKIA les ofrece, de un lado dejarían de ganar un 3% anual de intereses y de otro deberían satisfacer ellos y no BANKIA los gastos de su abogado y procurador.

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