Historia 


El Canal de Isabel II

La construcción del Canal de Isabel II representa una de las mayores obras de ingeniería de los últimos siglos, una historia de más de 150 años. Significó el aseguramiento del abastecimiento de agua a la capital de España y la llegada de ésta al interior de la mayoría de los hogares.

Canal de Isabel II

Canal de Isabel II

Desde que Felipe II instalara la corte en Madrid, la cuidad fue necesitando un suministro de agua cada vez mayor. En un principio la población se abastecía mediante los pozos excavados en el subsuelo, después se recurrió a los manantiales cercanos a la capital, pero con el tiempo, todos estos recursos resultaron insuficientes.

Posteriormente se recurrió a los llamados “viajes de agua”, que eran conducciones subterráneas que traían el agua desde los acuíferos y los manantiales próximos a la ciudad. Su origen histórico se remonta a los “qants” de origen árabe construidos probablemente durante los siglos VII al XI durante la dominación árabe de Madrid. Fueron muy efectivos, siendo el principal medio de suministro de agua a la ciudad, tanto para consumo humano, como para regadío y fuentes, hasta la creación del Canal de Isabel II, en el siglo XIX.

El abastecimiento de agua a los domicilios particulares se realizaba yendo a recoger el agua a las fuentes de la ciudad y transportándola en cántaros a las casas. Sólo algunos palacios y conventos tenían fuentes o pozos en su interior. A mediados del siglo XVIII apareció el oficio de aguador, personal encargado de servir el agua a domicilio, a cambio de un pago estipulado.

Para facilitar el trabajo de estos aguadores en las 77 fuentes públicas, se instalaron 128 caños donde podían llenar las cubas. A mediados del siglo XIX, se estima el número de aguadores en 950, que repartían al día 663,50 “reales fontaneros”, equivalentes a 2.150 m³.

El Ministro de Fomento Juan Bravo Murillo

El Ministro de Fomento Juan Bravo Murillo

Este sistema resultó insuficiente con el crecimiento constante de la población. En 1848, durante el reinado de Isabel II, se aprobó por Real Decreto el anteproyecto, refrendado por el Presidente del Consejo de Ministros, Juan Bravo Murillo, con el que los ingenieros Juan Rafo y Juan de Ribera pretendían derivar hasta la capital las aguas del río Lozoya. El presupuesto era de 20 millones de pesetas.

En 1851, Francisco de Asís, consorte de la reina, coloca la primera piedra del embalse del Pontón de la Oliva y comienza la construcción del canal de 70 kilómetros que conduciría el agua hasta Madrid. Hay que destacar el fuerte impulso dado a las obras del canal, por Manuel Alonso Martínez, Ministro de Fomento en el gobierno del Bienio Progresista (1854-1856) presidido por Espartero y desde 1863 hasta 1864 en el gobierno del marqués de Miraflores. El abastecimiento previsto era de 10.000 reales fontaneros (32.440 m3/día).

Obreros penados trabajando en el canal

Obreros penados trabajando en el canal

La realización de este proyecto representó uno de los desafíos técnicos más significativos de la ingeniería contemporánea, que aunó los saberes y experiencias de los mejores ingenieros de la época y el esfuerzo de un colectivo humano, incluyendo presos de las cárceles, que trabajó en la construcción de grandes presas y acueductos en condiciones muy adversas. La Presa del Pontón de la Oliva fue la primera construcción para retener el curso del río. El primer depósito se situó en el Campo de Guardias, en 1852. Aunque fue la construcción de la Presa del Villar, inaugurada en 1873 y aún en funcionamiento, la que aseguró el abastecimiento a la capital.

Primer depósito del Canal Isabel II

Primer depósito del Canal Isabel II

En 1853 se establece el Palacio Arteaga, en Torrelaguna, como sede de la dirección de obras del canal y comienzan los trabajos de construcción de la red de distribución y alcantarillado.

Fue en 1858 cuando se produce la inauguración de la traída de aguas a Madrid. Las aguas del Lozoya llegaron el 24 de junio hasta la nueva fuente monumental de la calle ancha de San Bernardo. En 1859 los ciudadanos de Madrid comienzan a tener agua potable en sus casas en la zona del triángulo San Bernardo-Fuencarral-Sol.

En 1882 se proyectan canales, centrales hidroeléctricas, centrales elevadoras y nuevos depósitos, y se construyen arterias de distribución dentro de la ciudad y en 1905 se inaugura la primera central hidroeléctrica, Hidráulica Santillana.

Acueducto de la Alameda

Acueducto de la Alameda

En 1911 se pone en funcionamiento la primera central elevadora y el primer depósito elevado, consiguiendo que el agua corriente llegase a todas las viviendas. La red de aguas del Canal de Isabel II, se fue completando con la construcción de nuevas presas, canales y acueductos y añadiendo los caudales de los ríos Jarama y Sorbe. También se construyeron acequias para riego con los excedentes de agua del Lozoya.

El patrimonio histórico del Canal de Isabel II, correspondiente al Canal Antiguo, está en proceso de ser declarado Bien de Interés Cultural, abarcando un valioso conjunto de obras e infraestructuras desplegadas a lo largo de 77 kilómetros de canalización. Cuatro presas, veintiocho acueductos, cuatro sifones, treinta y cinco minas, treinta y dos almenaras, partidor y tres depósitos que comprenden el núcleo principal de este legado.

En el año 1977 el Canal de Isabel II adquiere la condición de empresa pública dependiente de la Comunidad de Madrid.

Vía| GÓNZALEZ REGLERO, J. J., ESPINOSA ROMERO, J., 1851. La creación del Canal de Isabel II, Revista de Obras Públicas, 2001; CASTRO, J. de, AGUILO, M., La celebración del 150 aniversario, Revista de Obras Públicas, 2001; LÓPEZ CAMACHO, B., BASCONES ALVIRA, M., BUSTAMANTE GUTIÉRREZ, I., Antecedentes del canal de Isabel II: viajes de agua y proyectos de canales, 1986

Más información| Canal de Isabel II

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