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¿Cómo acabar con la pobreza global?: políticas exitosas para salir del subdesarrollo

Muchas veces, escuchando a los economistas hablar de las recetas para salir del subdesarrollo, uno no entiende por qué sigue habiendo pobres en el mundo. Sus recetas, como la garantía de los derechos de propiedad o el aumento en el gasto educativo, parecen simples y fáciles de llevar a cabo. La pobreza, siguiendo este razonamiento, parecería existir por la decisión de un grupo de hombres malvados y corruptos que no implementa estas políticas en los países pobres.

Esther Duflo y Abhijit V. Banerjee, dos jóvenes y brillantes economistas del MIT, derrumban toda esta clase de argumentos en su nuevo e interesantísimo libro Poor Economics (por ahora no está traducido al español, esperemos que pronto llegue a las librerías amigas), donde presentan una larga serie de trabajos de campo propios y de sus colegas relacionados con la pobreza más dura: la de la gente que vive con menos de 1 dólar por día en países como India o Kenia. El interés principal de los autores es, a través de estudios de casos particulares y con mucho uso de herramientas estadísticas, comprender cómo toman sus decisiones los más humildes y por qué muchas veces las recetas estandarizadas para el desarrollo no sirven para solucionar sus problemas cotidianos. El hilo conductor que recorre todos los casos que se estudian es el mismo: los pobres son mucho más inteligentes y racionales de lo que se piensa, y comportamientos que uno puede pensar que son irracionales (como seguir recurriendo a un prestamista ilegal local pudiendo acceder a un microcrédito), tienen una justificación muy razonable atrás. La mayoría de las veces, lo que le falta a esta gente es información.

Veamos un ejemplo de los tantos que explora el libro: ¿Por qué los pobres tienen tantos hijos si no tienen suficiente dinero para mantenerlos y educarlos correctamente? Pak Sudarno, un campesino muy pobre de Indonesia, con 9 hijos, les da una pista de por qué: como este hombre no tenía acceso a ninguna clase de Seguridad Social o plan de jubilación, teniendo tantos hijos se aseguraba que, cuando fuese viejo, al menos 1 o 2 se ocupasen de mantenerlo. A partir de esta anécdota, los autores muestran que esta hipótesis tiene mucho de cierto. En países donde la fertilidad está controlada por el Estado, las familias con pocos hijos tienen tendencia a ahorrar mucho más, probablemente sabiendo que su único hijo o hija no los va a poder mantener.

Con la misma lógica e impecable rigurosidad científica los autores se plantean interrogantes del ámbito de la salud, como por qué los habitantes de un pueblo a los que se les regala redes para que no los piquen mosquitos con malaria no las utilizan; de la educación, analizando por qué muchas veces los pobres deciden educar solo a uno de sus hijos; de las finanzas, preguntándose las causas de que la tasa de ahorro del grupo más vulnerable de la sociedad sea tan baja o la razón por la cual sus pequeños emprendimientos casi nunca prosperen. 

La sensación que uno se queda con este tipo de análisis es extremadamente alentadora: existen caminos que llevan a salir de la trampa de la pobreza. Hay muchísimas políticas que son tremendamente efectivas para ayudar a combatir la pobreza, y otras que sirven para poco y nada. La clave, en todo caso, es ser muy cuidadosos a la hora de identificar cuál es el problema que se quiere combatir, y analizar la cultura particular de cada grupo social en el que se interviene. Con buena información, y sin recetas universales, la indigencia puede ser combatida exitosamente.

 

Más información| pooreconomics Esther Duflo en TED

Imagen|  Sobrepoblación, Poor Economics Esperanza

En QAH| Pobreza cero: relación entre la pobreza y el sistema financiero mundial, La Ayuda Oficial al Desarrollo, la tasa Tobin

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