Coaching y Desarrollo Personal 


El camino del fracaso

La vida y la propia existencia humana serán para ti un camino, un camino espinoso y áspero, es algo que a estas alturas ya sabes o, al menos, deberías sospechar. Éste, tu camino por el mundo, no estará empedrado solo por éxitos, alegrías o situaciones agradables; muy al contrario, serán los escenarios difíciles, los contextos desagradables y sobre todo los fracasos sobre los que camines y con los que se forje tu carácter. Coleccionarás fracasos profesionales en el mundo laboral y de los negocios y fracasos personales en el mundo familiar o sentimental, todos ellos tendrán gran significación para ti y serán los que te pondrán contra las cuerdas, los que te situarán frente al precipicio, una y otra vez. Sin embargo, saltar o no solo dependerá de ti.

Los fracasos no serán fatales, ni tampoco los éxitos serán definitivos, como la mayoría de las cosas, no serán ni buenos ni malos sino que simplemente serán y si algo serán, es ser pasajeros. Sin embargo, es aquí donde radica toda la importancia del asunto: lo que tú vas a hacer con ellos y cómo vas a afrontarlos.

Ya has oído, hasta la saciedad probablemente, la trillada frase que la actitud lo es todo. Realmente es así: la única actitud posible ante los fracasos es aprendiendo de ellos.

Quizá aún no lo sabes, pero el camino del fracaso será el que te lleve al éxito. Y será precisamente así porque vas a aprender de cada golpe, como lo haría un boxeador para poder evitar los futuros envites, y vas a impulsarte con cada caída porque el atletismo nos ha enseñado que las salidas desde el suelo son las únicas que te llevarán a la meta.

Será tu determinación y tu constancia, tu actitud positiva, la que te ayude a aprender de los fracasos y a superarlos uno tras otro. Ciertamente, no inventarás una bombilla sin haber fracasado cientos de veces, ni descubrirás una nueva estrella sin haberte pasado más de media vida escudriñando cada rincón del cielo sin descubrir nada.

Se hace camino al andar.

Se hace camino al andar.

A diferencia de los fracasos que llegarán solos, los éxitos serán escurridizos pero siempre acaban llegando a quien sabe esperar. Hay quienes los esperan durante días, meses, años o quienes mantienen la esperanza de que se crucen en su camino toda la vida. Precisamente el principal encanto que tienen es que nunca sabrás cuándo van a llamar a tu puerta, ni en qué momento de genio los hallarás. Además, como preciado tesoro que son, se reservarán para quienes, curtidos por el paso de un sinfín de fracasos, hayan demostrado a pulso y constantemente ser dignos de ellos. Por eso, los comienzos de todo en la vida y el camino al éxito serán, es más, deberán ser para ti arduos y duros, deberán hacerte dar lo mejor de ti mismo, tu más brillante ingenio y tu más prudente paciencia, deberán hacerte elegir la senda difícil y alejarte de la cómoda. Porque, como reza la frase británica, la comodidad rara vez es aprovechable y suele ser mala consejera.

También, deberás, frente a cada situación, arriesgarte con las jugadas más peligrosas y hacer frente a los desafíos más quiméricos por imposibles que te puedan parecer. De hecho, imposible no estará nunca más en tu diccionario, simplemente será matemáticamente improbable o cuestión de tiempo. Una mala mano de cartas en el póquer no será ya un riesgo de perder sino una oportunidad de ganar. Un mal momento en tu vida no será una terrible crisis interior, solo será un punto de partida desde el que mejorar hacia el futuro.

El tiempo es efímero pero suficiente

El tiempo es efímero pero suficiente.

Vivirás intensa y pasionalmente porque la vida es demasiado efímera para malgastarla o desaprovecharla, porque lo único que realmente nos pertenece es el tiempo, incluso quien no tiene nada más, lo posee y quien lo mata no es un asesino sino un suicida. Por esta razón y por encima de todo, nunca lo perderás; perder una hora es estar buscando toda la eternidad. Ni tampoco prodigarás uno de esos 1440 minutos que tiene cada día, porque aún siendo siempre tan fugaces, se crearon los suficientemente extensos para invertirlos en una vida plena.

No tendrás miedo a dejarlo todo atrás para iniciar una aventura, a dar un paso firme, -como hacía Indiana Jones dejándose caer al vacío en aquella película– fuera de tu zona de confort o de la vida a la que estás acostumbrado y en la que te sientes cómodo, porque será en el abandono y en la adversidad de esas vivencias cuando realmente te encontrarás a ti mismo, cuando sabrás quién eres.

Recordarás que la vida es como una escalera en la que si miras hacia arriba siempre serás el último, pero si miras hacia abajo, serás el primero; porque no importa en dónde estés situado, lo verdaderamente importante es el coraje de continuar subiendo.

La vida es una escalera

La vida es una escalera: el primero o el último.

Gritarás en cada momento de duda o en cada situación en la que veas el abandono como una posible salida: ¡¡Nunca, nunca, nunca me rendiré!!

Never, never, never give up

NEVER, NEVER, NEVER GIVE UP!

De ninguna manera temerás soñar a lo grande y desearás conseguir cosas grandiosas, la ambición siempre es buena compañera de viaje ya que te sostendrá cuando te estés cayendo y te alzará cuando te desmorones. Te empujará hacia delante con seguridad y no dudará, como un buen amigo, en abofetearte cuando el pesimismo o la desesperación te inunden. Y será la confianza, su fiel hermana, la que te susurre al oído que tú puedes, que esto es solo el principio, que al final todo saldrá bien y que si no sale bien es porque aún no es el final.

El destino del viaje de tu vida será una imponente cima a la que llegar, un claro objetivo que alcanzar, pero nunca deberás olvidar, que como en una dura travesía de alta montaña, lo que realmente importa no es llegar a la cima o no llegar, sino ascender hasta ella sin desviarse del camino. Y paradójicamente, en ese camino sabrás, como decía el poeta:

“No hay camino, se hace camino al andar.”

Imágenes|Fracaso, CaminanteTiempoEscalera, Never

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