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El calvario de viajar en Semana Santa

Semana Santa es el respiro de Europa entre las navidades y el verano, tras tres meses de trabajo sin festivos ni descanso, tras la siempre difícil cuesta de enero.

Semana Santa es el gran momento para  muchos viajeros de clase media, o de familias, o incluso de estudiantes de todas las edades y mochileros. Por consiguiente, los grandes destinos turísticos se llenan al máximo, las colas de los museos Vaticanos son más largas que nunca, y para entrar al Louvre hay que esperar desde las 7 de la mañana. Antes de planear un destino u otro para la Semana Santa hay que tener esto en cuenta, ya que, nos puede arruinar nuestra maravillosa semana de turismo.

Semana Santa en Pisa

Semana Santa en Pisa

Uno de mis destinos favoritos (del mundo mundial) es la maravillosa Istambul, ciudad que he visitado en 3 momentos diferentes, para navidad, en verano y en Semana Santa. Si hubiese ido por primera vez a Constantinopla (Istambul) en Semana Santa, probablemente, no sería uno de mis destinos favoritos, ni habría vuelto, ni habría llevado allí a mi futura esposa.

Las colas eran larguísimas, todo estaba abarrotado, se agotaban las entradas, repleto de turistas de todas las edades que nos impidieron disfrutar de una ciudad con tanto potencial como Istambul.

 

Si queremos hacer un viaje de Semana Santa, deberemos tener en cuenta el hecho de ser uno más entre millones que se desplazan.

Desconocida y preciosa San Gimignano

Desconocida y preciosa San Gimignano

Si queremos aprovechar al máximo la Semana Santa, lo ideal sería encontrar algún lugar poco turístico, o poco relacionado con la religión. Si bien Roma, Jerusalén o Sevilla son centros religiosos importantes, los deberemos evitar. La escapada perfecta de Semana Santa sería a zonas secundarias, o a zonas fuera de temporada.

El valle del Loira en vez de París, puede ser una buena alternativa a la capital francesa. La olvidada Belgrado antes que la abarrotada Budapest o Praga. Lucca o San Gimignano en vez de aglomerada Florencia (Hay un festival multitudinario el Domingo de Pascua) o Pisa en la Toscana. Una escapada a las Islas Baleares, aprovechando la infraestructura turística y los precios de temporada baja, puede ser una forma maravillosa de descubrir la verdadera Mallorca, Ibiza o Menorca. Otra buena idea sería repetir una ciudad que nos guste, pero que ya hayamos visto sus atracciones turísticas. Si nos encanta Roma y tan solo queremos sentir su ambiente, comer sus platos, y participar en la Semana Santa, puede ser maravilloso, pero deberemos abstenernos de entrar al Coliseo, a los museos vaticanos, e ir preparados para encontrar saturados los alrededores del Panteón o la Fontana di Trevi.

Tossa de Mar (Costa Brava) en Semana Santa

Tossa de Mar (Costa Brava) en Semana Santa

Otra gran posibilidad podría ser visitar una zona rural, hacer una escapada de montaña o visitar la costa. La costa, parece que solo existe en verano, pero, os diré un secreto yo que tengo la suerte de vivir cerca de la costa, la costa en invierno es maravillosa. A todos los de centro, ¿habéis visto alguna vez una playa vacía? Pues en Semana Santa, la mayoría de playas de la Península y de Baleares (y las europeas) están vacías. Es cierto que no se puede bañar en el mar, pero sí tomar el sol, pasear, y a un precio espectacular; a precios tan buenos que, seguramente, encontramos hasta un SPA donde sí nos podamos bañar, aunque recomiendo Mediterráneo, y Mediterráneo Sur, donde las temperaturas estarán a nuestro favor, en el Atlántico las lluvias son más que comunes en esas fechas. ¿Las mejores playas? ¡Será por playas! En la Costa Brava, Tossa de Mar; el Delta del Ebro; Tarifa en Cádiz; Nerja en Málaga; Cabo de Gata; el Mar Menor en Murcia…

Y para quien tenga un presupuesto elevado, y ganas de aventura, la Semana Santa es el mejor momento para salir de Europa. Asia no celebra la Semana Santa (excepto Israel). Y se viaja muy cómodo y vacío en lugares no cristianos, Tailandia, Japón, China, India, incluso Rusia, que gracias al calendario Juliano su Semana Santa es en otras fechas. Allí incluso los principales centros turísticos estarán vacíos, y se podrán visitar mucho mejor que en verano o navidades.

A pesar de ser el momento en el que todo el mundo viaja, podemos encontrar el destino perfecto, y disfrutar al máximo nuestra Semana Santa, teniendo en cuenta algunos factores.

¡Rápido, que ya no queda nada!

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