Historia 


EL CALIFATO DE CÓRDOBA

Extensión del califato de Córdoba hacia el año 1000

Extensión del califato de Córdoba hacia el año 1000

El califato de Córdoba fue uno de los Estados andalusíes que se dieron durante el periodo de ocupación musulmana de la península Ibérica, abarcando entre el año 929 y el 1031. Comienza en el año 929, cuando el emir de Córdoba Abd-al-Raman III se auto proclama y asume también el título de califa de Córdoba, lo que implica toda una serie de consecuencias políticas e ideológicas, ya que hace saber al mundo que se está desvinculando totalmente del califato de Bagdad. Esto es importante si tenemos en cuenta que los emiratos eran solo independientes en la práctica, puesto que en teoría no podía haber más que un califato, un único califato, el de Bagdad. De esta forma, ahora el nuevo califa afirmaba que nadie tenía autoridad superior a la de él, y que el reino musulmán de España era totalmente independiente a los devenires histórico-políticos de Bagdad. A pesar de que entra en crisis desde 1008 por el inicio de una guerra civil, el califato independiente de Córdoba va a llegar hasta el año 1031, fecha en la que el último califa, Hisham III, es derrocado y se instauran los reinos de taifas. Esta horquilla temporal de un siglo de duración se caracteriza por ser un periodo de fortalecimiento de la autoridad y poder del Estado, por una fuerte militarización del Estado, y por una prosperidad económica y cultural generalizada.

Un grabado del siglo XIX de Abderramán III

Un grabado del siglo XIX de Abd-al-Raman III

Este siglo de prosperidad económica, que sirve así mismo de recuperación de la debilidad económica que las luchas internas de poder del siglo anterior había ocasionado, se debe principalmente a dos tipos de factores, un factor externo y otro interno. Por un lado, se debe al éxito de las campañas militares que el Estado musulmán establecido en la Península Ibérica había llevado a cabo en el Norte de África. Por otro lado, se debe al fortalecimiento del Estado del que estamos hablando, lo que permitió garantizar la correcta recaudación de los impuestos y la mejora económica. Hay que destacar que uno de los factores clave que garantizó esta vuelta al orden social y la estabilidad fue la contratación y concentración masiva de mercenarios, los cuales hacían segura la vida en la calle. A nivel social, este periodo se caracteriza por una gran diversificación social de los oficios de los musulmanes. El grupo de los funcionarios y los comerciantes se vio aumentado, mientras que se produce una progresiva sustitución de la nobleza de servicio por la nobleza de sangre.

Árbol genealógico de la dinastía de los Omeya

Árbol genealógico de la dinastía de los Omeya

En cuanto a los rasgos que definen el periodo gobernante del primer califa, Abd-al-Raman III, hay que diferenciar varias etapas. La primera abarcaría desde su ascenso al poder como emir, en el año 912, hasta su auto proclamación como califa, en el año 929. A partir del año 912, Abd-al-Raman III fue extendiendo su poder desde el centro del emirato de Córdoba hasta las periferias, dominando por el camino las ciudades de Córdoba y Sevilla, y limitando también la amenaza que le suponía el guerrillero andalusí Umar-Ben-Hafsun, que pocos años antes había iniciado un movimiento de rebeldía para derrocar al emirato de Córdoba. También llevó a cabo campañas militares en el interior de la Península Ibérica, contra los leoneses y los navarros, y en África, para asegurar la frontera sur del emirato. Desde el año 930, y hasta el año de su muerte en 961, encontramos uno de los periodos de mayor apogeo cultural, económico y político de la Historia de la ocupación musulmana de la Península Ibérica. Hay que destacar la labor cultural de este  califa, que amplió la Mezquita de Córdoba, creó hasta setenta bibliotecas por todo su dominio político, y compitió en esplendor económico y cultural con grandes ciudades de la época, como Constantinopla.

Interior de la gran mezquita de Córdoba

Interior de la gran mezquita de Córdoba

Uno de los textos que nos sirve como fuente de conocimiento imprescindible para el conocimiento de la situación histórica y política que rodea a la auto proclamación del califa a Abd-al-Raman III en el año 929 es el libro “Una crónica anónima de Abd-al-Raman III al-Nasirescrito, tal y como recoge el título, por un cronista anónimo que debió ser testigo directo y contemporáneo de los hechos que narra. El texto se divide en dos partes, principalmente. En una primera parte, el cronista nos presenta los nuevos preceptos ideológicos del régimen: ya que Abd-al-Raman III es descendiente directo de Mahoma a través de Fátima y Alí, y por tanto es el elegido por Alá, es el único que tiene legitimidad para gobernar. Abd-al-Raman III se presenta pues como un favorecido por la divinidad, un elegido para encabezar a la comunidad musulmana hispana. Y ya en la segunda parte, se presenta a Abd-al-Raman III como califa indiscutible del califato independiente de Córdoba. Así lo hace saber a todos, al igual que deja claro que cualquier otro que intentara tener pretensiones al poder no podría alcanzar su objetivo, porque no cuenta con el favor de Alá. A partir de este momento, el califa reclama que se le trate como tal en la documentación escrita y oral en la que se le mencione, es decir, está pidiendo que se acepte su autoridad y su auto proclamación, y que nadie pueda negarla.

 

En colaboración con QAH| Historiae Heródoto

Vía| GARCÍA DE CORTAZAR, J.A.: Historia de España. La época medieval. Alianza Editorial. Madrid, 1988; VIGUERA, M.J.; CORRIENTE, F.: Crónica del califa Abdarrahman III An-Nasir entre los años 912 y 942. Instituto Hispano-Árabe de Cultura. Zaragoza, 1981.

Imagen| Extensión del califato de Córdoba; grabado de Abderramán III; árbol genealógico de los Omeya; interior de la mezquita de Córdoba

En QAH| La mezquita catedral de Córdoba

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