Economía y Empresa 


El cálculo del PIB en el corto plazo

En el pasado mes de septiembre se publicaron las cifras del PIB español ajustadas al incluir actividades ilegales o, cuando menos, de dudosa moralidad, como son el consumo de drogas o la prostitución. Mucho se ha escrito sobre las razones y las consecuencias de este hecho, y algunas de estas opiniones se han fundamentado, como suelen hacer, en teorías “conspirativas” de los gobiernos para maquillar sus cuentas.
No quiero utilizar esta entrada para discutir sobre este asunto, sino en explicar cómo se estima el PIB, y por qué se producen habitualmente ciertos ajustes, aunque diferentes a los anteriores, muy importantes y que habitualmente pasan desapercibidos.
El PIB estima la generación de riqueza en un año dado, mediante una metodología consensuada. Es por ello que, como otras tantas cosas, no es perfecto, pues es mejorable. No mide stock, sino flujo, es decir, creación de riqueza. Dado que es una estimación, las cifras de PIB están sujetas a revisión, algo que es connatural a la propia metodología de estimación de este agregado. Las razones de estas revisiones es lo que a continuación pasaré a explicar, por supuesto ahorrando en detalles.
El PIB es una estimación y su elaboración es dual. En primer lugar el PIB surge de una contabilización (estimada) de las actividades realizadas mediante la elaboración de encuestas. Esta valoración se realiza una vez al año, dada la magnitud de la información recopilada. Las encuestas “barren” todo el espectro de actividades económicas: consumo, industria, inversión, sanidad… Una vez realizada la contabilización, y mediante una serie de normas definidas claramente en el Sistema Europeo de Cuentas (SEC-2010), se obtiene un valor del PIB y de sus componentes para un año determinado.
Sucede que, como es fácil de comprender, los legisladores y ejecutores de la política económica necesitan información en el corto plazo. También por supuesto empresas, inversores, etc. El problema es que la estimación anual (Contabilidad Anual) del PIB tiene un retraso de al menos año y medio. Esto la descarta para el análisis de coyuntura. Es por ello que el PIB se estima (esta vez sí es una estimación propiamente dicha) mediante el uso de indicadores.
Un indicador es una serie de tiempo, elaborada o bien por encuesta o bien a partir de registros administrativos, que muestran la evolución mensual o trimestral de una actividad económica concreta, u otra cuestión relacionada con ellas. Por ejemplo, el Índice de Producción Industrial, consumo de cemento, afiliados a la Seguridad Social… Las ventajas de esta información son su rapidez y su claridad en lo que mide. La principal desventaja es la parcialidad del asunto que miden.
Sin embargo, estos indicadores pueden aproximar la evolución del PIB si se usan convenientemente. Por ejemplo, indicadores como matriculación de vehículos, ventas en grandes superficies o confianza del consumidor pueden usarse para estimar la evolución del consumo privado, el componente del PIB más importante desde el lado de la demanda. Con indicadores de inversión, exportaciones e importaciones, así como del gasto de las AA. PP. podríamos conocer de un modo aproximativo la evolución de toda la demanda y, por lo tanto, de todo el PIB en el corto plazo. Otros indicadores servirían para estimar desde el lado de la oferta.
La cuestión es cómo “integrar” los indicadores en la contabilización del PIB: mediante técnicas de trimestralización. La idea es muy sencilla, si observamos que estos indicadores están correlacionados con el PIB anual, así debe ser también a nivel trimestral. Con técnicas más o menos complejas se elabora un modelo de regresión con reparto de errores, basados en la metodología propuesta por los economistas Chow y Lin en 1971 y así obtener una serie trimestral , con un retraso a lo sumo de mes y medio.
¿Por qué, entonces, cada dos o tres años se revisa el PIB? Muy sencillo, cuando la Contabilidad Anual publica un nuevo dato de PIB, la Contabilidad Trimestral sustituye el que estimó en base a indicadores. Así, cada año, si comprobamos la serie de Contabilidad Trimestral anualizada, lo normal es que observemos cambios en las estimaciones del crecimiento de años pasados. Pero esto es de nuevo connatural a la metodología de estimación, y no a un proceso interesado de reestimación.
En definitiva, la estimación del PIB está sujeta a la información disponible y que se puede medir. La anual, mucho más pormenorizada, tiene un retraso dada la ingente cantidad de información necesaria, mientras que la Trimestral basa su estimación en el uso de indicadores, y que como es una estimación, está sujeta a reestimaciones además de no estar libre de cometer errores.

Más información | Una pequeña historia del PIB, por J. Fdez. Villaverde

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Imagen| PIB

 

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