Historia 


El Bushido: Máximo refinamiento en la guerra

Bushido en Kanji

Bushido en Kanji

A lo largo y ancho de la Historia, todas las élites guerreras sin distinción de razas, de lugar o de época han tenido su propio y estricto código de comportamiento sobre el que se sentaba la base de su forma de vida y su concepción del honor y la lealtad como virtudes cardinales y guías principales de su conducta.

Entre todos ellos, a cual más rígido y severo, destacó en el Japón feudal de los daimyos –los señores feudales japoneses desde el siglo X hasta el XIX, aproximadamente– el código del Bushido que se traduce como “el camino del guerrero” y que se ha hecho famoso debido a que era el reglamento al que los disciplinados samuráis entregaban toda su vida. El Bushido demandaba a los bushi o guerreros lealtad y honor hasta su muerte y la pérdida de cualquiera de los dos preceptos exigibles, por la causa que fuera, llevaba irremediablemente al seppuku –suicidio ritual por harakiri o desentrañamiento–como única vía para recuperar el honor perdido. El término está ligado tradicionalmente al de samurái –que en japonés no significa guerrero sino el que sirve– aunque realmente se aplicaría sobre los bushi, término de mayor dignidad que haría referencia a cierto grado de nobleza o caballerosidad y que por tanto quedaría fuera de alcance de los guerreros más humildes. Dicho de otra forma, un guerrero disciplinado podía ser un samurái pero solo aquel que respetaba y se comportaba de acuerdo con el Bushido podía ser considerado un bushi.

Miyamoto Musashi, prototipo del bushi, matando a un Nue gigante

Miyamoto Musashi, prototipo del bushi, matando a un Nue gigante

Otro de los errores comunes referentes a su terminología es denominarlo el código del samurái o la ley del guerrero –denominaciones intercambiables con los códigos de caballería europeos– incorrectamente ya que do en japonés es una palabra muy compleja que implica un método de sabiduría y tradición estética, militar y espiritual que a su vez debe cumplir sus propias características: senmonsei, keishosei, kihansei, kihensei y ken’isei –especialización, transmisividad, normatividad, universalidad y autoridad–. Por todo ello, se utiliza la hipérbole de camino como vía dinámica del aprendizaje, de la tradición y del objetivo final del guerrero que es la vida honorable y la muerte digna.

El centro del Bushido se fundamenta en la aceptación de la muerte y el desapego a la vida como formas de liberación espiritual para regirse únicamente de acuerdo con los principios del guerrero y escoger la vida más honorable sin verse influido por el miedo a la muerte. Ésta es una idea tan importante que resulta imposible la comprensión del camino del guerrero en toda su complejidad sin tenerla en cuenta y aparece expuesta en el Hagakure –“oculto en las hojas”, explicación del Bushido de 1716–.

Como ocurre en otras muchas doctrinas morales y éticas militares, gran parte del sentido del Bushido procede de las virtudes filosóficas y los cultos religiosos tradicionales japoneses como lo son:

El Confucianismo del que se ha adoptado el culto y la adoración a los antepasados de los que viene heredado el honor familiar del guerrero, que a su vez deberá legar a sus descendientes. El cielo como ente superior y su hijo personificado en el emperador de Japón como mediador entre lo divino y los hombres mortales. Además, dos de las principales virtudes del Bushido como son la lealtad y la compasión son esenciales en la práctica del Ren –altruismo moral– del confucianismo. Por otra parte, el hombre virtuoso que sigue el camino recto del confucianismo se considera un Junzi u hombre superior en nobleza de espíritu contrapuesto a los Shunin o plebeyos –los términos no se aplican a nobleza de nacimiento u origen social sino  moral y espiritualmente–.

A su vez el Budismo ofrecía al samurái la armonía y la paz con el absoluto así como la idea de que su vida era puramente contemplativa en sentido predestinado: viviría cuando debía vivir y moriría cuando debía hacerlo. Por ello, le otorgaba al bushi un estoicismo y tranquilidad plena a la hora de enfrentarse a la muerte como una realidad que debe llegar y que será tan ineludible con necesaria para forjar su destino como guerrero.

La práctica Zen era una herramienta útil para liberar la mente de la distracción mundana y para perseguir la perfección en cada pequeño gesto o acción, desde encontrar la belleza en la poesía haiku hasta conseguir completar los legendarios tres tajos en el seppuku –se decía que solo un gran samurái consiguió efectuarlos, por lo general, se realizaban dos o uno–.

Por otra parte, el Shintoísmo fue la base ética del Bushido, otorgándole los valores de amor por todas las cosas vivas y vínculo con el mundo natural como principios morales. Otro de los elementos claves es la unión de la dualidad “decir y hacer” como uno, de forma que cuando el guerrero daba su palabra o decía que haría algo ya se daba como hecho consumado.

A su vez, para dominar la perfección y seguir disciplinadamente el camino del guerrero deben cumplirse cada una de las siete virtudes* del Bushido:

Las 7 virtudes del Bushido

Las 7 virtudes del Bushido

Gi –Justicia e integridad–: elegir siempre las decisiones correctas, creer en la justicia emanada de los gestos correctos de uno mismo hacia los demás y hacia el Bushido. Solo hay comportamientos correctos o incorrectos, para el bushi no hay término medio.

Yu –Coraje–: alzarse sobre las masas vulgares que temen actuar, tener valor heroico en batalla y obviar las consecuencias de los actos correctos. Reemplazar el miedo y la cobardía por el respeto al peligro.

Jin –Compasión–: el guerrero entrenado está por encima de todos los hombres y su poder implica la responsabilidad de usarlo en el bien común. Siempre se debe ayudar a un compañero a la primera oportunidad y si la oportunidad no surge, se busca. El bushi en su fuerza y coraje se compadece de su enemigo derrotado, es cortés con él.

Rei –Respeto y cortesía–: no existen motivos para la crueldad ni para la demostración de fuerza o poder, en cambio, la auténtica fuerza nace del interior al tratar con respeto a sus enemigos.

Makoto –Honestidad y sinceridad absoluta–: decir que se hará algo implica que nada en el mundo detendrá al guerrero en esta realización y no es necesario “prometer” ni “dar su palabra” ya que el simple hecho de decir pone en movimiento el acto de hacer. Hablar y hacer son uno.

Meiyo –Honor–: la virtud central y más importante del Bushido. Su honor será continuamente juzgado acorde con las acciones correctas e incorrectas por sí mismo, no tiene más juez que él. Por lo tanto es imposible ocultar una mala acción ya que sería engañarse a sí mismo y eso no es posible. Las decisiones tomadas y cómo se realizan son el fiel reflejo de quién es el bushi en realidad. Si comete acciones incorrectas, deshonrosas, crueles o deleznables, el Meiyo estará mancillado y la única forma de restaurarlo y devolverle su carácter inmaculado es mediante el ritual del seppuku.

Chuugi o Chugo –Lealtad y Deber–: se entiende como el seguimiento absoluto a quienes son sus amos o superiores y responsabilidad con quienes están a su cuidado pero también hacia los hechos o palabras del propio guerrero. Ésto es, una acción o una palabra son propiedad del bushi y por lo tanto es responsable de ellas y de las posibles consecuencias que puedan llevar consigo.

Kusunoki Masashige, icono de la virtud del Yu del Bushido

Estatua de Kusunoki Masashige, icono de la virtud Chuugi del Bushido, en Tokio

El Bushido ha convertido a sus seguidores samurái en los guerreros más refinados y valerosos en tiempo de guerra y a lo largo de la Historia se ha dicho que los gestos honorables y las palabras corteses del bushi eran como sus huellas:

“puedes seguirlas a dónde él vaya pues son parte de él.”

*Léase el cuadro de las 7 virtudes del Bushido para apreciar sus definiciones tal y como aparecen en el Hagakure.

Vía|Nadaimporta, oshogulaab, toyamaryu

Imágenes|Bushido, Miyamoto, 7virtudes, Kusunoki

En QAH| ¿En qué consistía el ritual del haraquiri?

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