Historia 


El Brasil Imperial (1822 – 1889)

La independencia de las Américas abrió para los nacientes Estados, antiguas provincias imperiales, un sinnúmero de problemas, temáticas y asuntos de primaria importancia y que exigían prontas resoluciones. Una de ellas, quizá la más complicada y que marcó para bien o para mal el devenir histórico de las naciones latinoamericanas en el siglo XIX, fue precisamente qué tipo de naturaleza configuraría a nivel estatal a las ahora regiones independientes. A partir de la década de 1820 se proclamaron por el largo y ancho de la geografía continental numerosas repúblicas que reemplazaron, o que pretendieron reemplazar, las estructuras administrativas provinciales coloniales que regían en el Nuevo Mundo antes de las Guerras Napoleónicas de Europa. Sin embargo, el caso de Brasil fue especialmente significativo porque una vez independiente, no optó por una forma republicana como el resto del continente, sino que terminó por adoptar una estructura gubernativa monárquica que terminaría subsistiendo por lo menos seis décadas. A continuación haremos un recorrido por diversas características generales del Imperio del Brasil.

Embarque de la Familia Real Portuguesa.

Embarque de la Familia Real Portuguesa.

Sin duda, el nacimiento de Brasil como una entidad independiente dotada de un gobierno monárquico, no puede explicarse si no es a partir de la crisis ibérica de 1808, con la invasión de las tropas francesas napoleónicas a la península. Ante la inminencia de la entrada de dichos militares al reino de Portugal, la corte lusitana transfirió su sede de Lisboa a Río de Janeiro, situando desde ese momento la capital del Imperio portugués en la que solía ser una de sus colonias. Así, a principios de 1808, el reino de Portugal se encontraba gobernado por una junta de regencia que antes de su partida, el rey Juan VI había organizado. A partir de entonces, Río de Janeiro, nueva sede del gobierno portugués, se convirtió en el centro político y administrativo más importante de Portugal. La transferencia de la corte significó que por lo menos unas quince mil personas buscaron refugio de las tropas de Napoleón al otro lado del océano Atlántico. El increíble crecimiento demográfico de la ciudad brasileña, fue acompañado también de un notable aumento de la vida cultural y una revitalización de la actividad económica en su puerto.

El Grito de Ipiranga es el grito de independencia de Brasil, proclamado por el príncipe Pedro de Braganza.

El Grito de Ipiranga es el grito de independencia de Brasil, proclamado por el príncipe Pedro de Braganza.

No obstante, con la derrota de las tropas napoleónicas en Europa, comenzaron las presiones por parte de la junta de regencia portuguesa al rey Juan VI para que abandonara Río de Janeiro y transfiriera de nuevo el gobierno a Lisboa. Pero las cosas habían cambiado. Con el Congreso de Viena y dada la influencia de sectores aristocráticos brasileños en la nueva corte, el estatus de Brasil había cambiado en 1815 y fue elevado a la categoría de reino, igualando así la condición política de la antigua colonia con la de su metrópoli. Se creó entonces el Reino Unido de Portugal, Brasil y Algarve, bajo la tutela de la Casa de Braganza. Sin embargo, la situación en Portugal se agravó con el estallido de una Revolución Liberal en Oporto en 1820, que buscaba entre otras cosas la consolidación de una monarquía constitucional. Presionado por la situación, el rey Juan VI nombró regente de Brasil a su hijo Pedro y volvió a Lisboa en 1821. Una vez allí y presenciando una situación política cada vez más inestable, el rey hubo de aceptar el voto de las cortes portuguesas que pedían la abolición del reino de Brasil. Ese mismo año fueron enviadas tropas portuguesas a las ciudades brasileñas para garantizar la permanencia de Brasil dentro del Imperio portugués. Pero poco a poco comenzaron a aumentar las tensiones entre Brasil y Portugal, tensiones dentro de las cuales quedó inmerso el príncipe heredero Pedro. Finalmente, el heredero de los Braganza optaría por no regresar a Portugal y en 1822, cuando su regencia ya era mal vista por el gobierno portugués, optó por declarar la independencia definitiva de Brasil.

Pedro I de Brasil

Pedro I de Brasil

A partir de entonces el príncipe Pedro asumió el título de emperador de Brasil y gobernaría desde Río de Janeiro los vastos territorios de la antigua colonia lusa. Sin embargo, pronto reconocería que reestructurar administrativamente un país independiente no sería una tarea fácil. Pronto el gobierno asumió la forma de una monarquía constitucional, aunque la primera carta magna del Imperio, promulgada en 1824, guardaba aún muchas prerrogativas de un monarca absoluto. Lo anterior con el fin de asentar su gobernanza en regiones del interior, donde su figura y sus acciones no eran tan bien recibidas. De allí en adelante, Brasil se encontraría en una situación un tanto ambigua: Aunque ubicada en América, su definición política y sus estructuras económicas la acercaban más a Europa, que a las recientes repúblicas independientes. Sin embargo y pese a las ambigüedades, el Imperio lograría sobrevivir por lo menos sesenta años, durante los cuales se sucedieron en el trono dos monarcas: Pedro I, el promotor de la independencia de Brasil y primer emperador, y su hijo Pedro II, quien contó con una breve regencia por ser menor de edad a la hora de acceder al trono.

A nivel económico, la esclavitud siguió manteniendo la vigencia e importancia de la que había gozado durante el período colonial. Ya fuera para el trabajo minero en la región de Minas Gerais, o en las distintas plantaciones de Sao Paulo o como servidumbre urbana en Río de Janeiro, miles de africanos siguieron llegando en calidad de esclavos a Brasil, pese a las protestas de Gran Bretaña y otros sectores que a lo largo del siglo XIX fueron manifestándose abiertamente como abolicionistas. El prolongado tráfico de población africana  a Brasil tendría consecuencias culturales y políticas para el Imperio más adelante: Poco a poco, elementos de las culturas negras introducidas en el territorio fueron mezclándose con características propias de los círculos blancos descendientes de portugueses, dando origen a una cultura mestiza, con una rica variedad de elementos que pronto la hicieron única en el Nuevo Mundo. Este diverso y vasto Imperio llegaría a su fin en el año 1889, cuando distintos sectores del país perpetraron un exitoso golpe de Estado contra el emperador Pedro II, dando así origen a la República de Brasil.

Vía|Alencastro, Luiz Felipe de; Novais, Fernando. História da vida privada no Brasil 2. Império: a corte e a modernidade nacional. Companhia das Letras – Ministério da Cultura.

Imagen| Embarque de la familia realGrito de IpirangaPedro I 

En QAH| Los Tercios, la costosa arma del Imperio Español

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