Especial El Bosco, Patrimonio 


El Bosco: visiones del Cielo y del Infierno

Bosco nunca pintó cosa alguna fuera del natural en su vida, si no fuese en materia de infierno o purgatorio: sus invenciones estribaron en buscar cosas rarísimas pero naturales.” Don Felipe de Guevara, carta a Felipe II hacia 1563.

En el siglo XVII, el pensador francés Blaise Pascal expuso la idea del hombre como ser contradictorio, capaz de lo más sublime y de lo más nefasto. En el terreno artístico, es el Bosco el pintor que mejor refleja esta teoría con sus visiones antagónicas de los dos mundos intangibles: el Cielo y el Infierno. 

Jheronimus van Aken apostó por la doble imagen y desarrolló su obra en el amanecer de la Edad Moderna, cuando la representación de las ideas cristianas todavía estaba imbuida de medievalismo. Las figuras idílicas de Adán y Eva en el Edén se oponían a los demonios y los calderos que poblaban el inframundo, pero el Bosco lleva estos motivos hasta un nuevo extremo de belleza y horror. En sus famosos trípticos, desde El Jardín de las Delicias hasta El Juicio de las Brujas, el pintor holandés enfrenta visiones paradisíacas con paisajes de pesadilla. ¿De dónde saca el Bosco esta especialización por lo caricaturesco y lo deformado?

El Jardín de las Delicias (El Bosco, c. 1480-1490)

El Jardín de las Delicias (El Bosco, c. 1480-1490)

Principalmente, de la ortodoxia cristiana vigente por entonces. Si bien el artista se permite ciertas licencias y
excesos, no innova en motivos ni imaginería. Sus visiones del Paraíso son fieles ilustraciones de lo descrito en el Génesis, especialmente bien reflejado en El Jardín de las Delicias (c. 1480-1490), a pesar de que retome imágenes caídas en desuso (la imagen de Dios se corresponde más bien con la iconografía del XV y los animales son fantásticos e irreales). La tabla central es una continuación espacial de la primera, poblada por seres desnudos y con un marcado componente sexual. La pieza que cierra el tríptico, el mundo infernal, hace gala de un extraordinario abanico de pecados, castigos físicos y escenas abyectas que han acabado convirtiéndose en una de las principales señas de identidad del Bosco.

El historiador del arte Juan Antonio Ramírez (2004) apunta en su análisis de la obra que el holandés siente fascinación por las escenas infernales y emplea el motivo religioso como pretexto que justifique estas escenas. Así, los motivos demoníacos están siempre mucho más desarrollados que los paradisíacos. Las tablas del Cielo y el Infierno se conciben como dos escenas espejo perfectamente invertidas: los lagos se convierten en charcas pútridas, los edificios fantásticos, en estructuras de metal y fuego, los cuerpos níveos de Adán y Eva, en carne quemada y cortada.

Tríptico del Juicio de Viena (El Bosco, c. 1482)

Tríptico del Juicio de Viena (El Bosco, c. 1482)

Algo muy similar ocurre en el Tríptico del Juicio de Viena (c. 1482). En este caso, la visión celestial recrea la Creación y la Tentación de Eva, mientras que las escenas diabólicas reflejan el Juicio Final y el castigo de los condenados. No hay apenas espacio para los bienaventurados, pues el Bosco se deleita en el detallismo del sufrimiento de los castigados, hostigados por hordas de diablos y monstruos. Larson (1998) escribe sobre esta obra que en ella ” el Bosco no pronuncia una homilía: en su concepción, Dios y su Hijo no encarnan el amor, sino que son los ejecutores de una justicia severa, casi mosaica”.

Hay muchas más obras que ejemplarizan la peculiar visión que tiene el Bosco del Cielo y del Infierno y que ya le hizo célebre entre sus contemporáneos. Uno es el Tríptico del Juicio de Brujas (c. 1486), una pieza casi exacta a la anterior. De nuevo, las oscuras visiones del Infierno acaparan todo el espacio, relegando a Dios y al Paraíso a un segundo plano. Se repiten muchos de los castigos: los condenados en el asador, los empalados, los golosos, obligados a beber un líquido inmundo…

Tríptico del Carro de Heno (El Bosco, c. 1516)

Tríptico del Carro de Heno (El Bosco, c. 1516)

Una última obra muy representativa es el Tríptico del Carro de heno (c. 1516) El carro es tirado hacia el Infierno por seres grotescos, mientras las figuras divinas pasan desapercibidas entre las nubes. En esta tabla en concreto, el Infierno ha invadido el Paraíso, donde ya no se ven escenas bucólicas en azules y verdes y destaca la aparición del Pecado Original y la Expulsión del Edén. Las llamas que inundan la escena diabólica parecen haber llegado hasta el Paraíso.

Si hay una obra que presente una visión diferente del infierno, son los Cuatro postigos con la Visión del Más Allá (c. 1490). En concreto, La Caída de los condenados y El Infierno muestran una imagen innovadora: las escenas habituales, pobladas de infinidad de desnudos y monstruos, se reducen aquí a lo esencial. Mucho más oscuras y dramáticas, dan una relevancia a las ánimas que se hunden en el inframundo no vista en otras obras en las que prima la morbosa representación del castigo corporal y no el destino las almas condenadas.

Las Tablas del Diluvio (El Bosco, c. 1514)

Las Tablas del Diluvio (El Bosco, c. 1514)

Hay, además, otras piezas que muestran estos motivos tan característicos de la pintura del Bosco a pesar de no ser el tema principal de la obra. Es el caso del Tríptico de las Tentaciones de San Antonio (c. 1501), donde se ve una parodia diabólica de la Huida a Egipto y la Adoración a los Reyes Magos, además de llamas y cuerpos torturados. También son un ejemplo las Tablas del Diluvio (c. 1514), en las que las socorridas figuras demoníacas acechan a la humanidad.

 

 

 

Vía| VV.AA. El Bosco y la tradición pictórica de lo fantástico. Madrid, Fundación Amigos del Museo del Prado y Barcelona, Galaxia Gutenberg, 2006; VV.AA. Bosco. Unidad Editorial (Los Grandes Genios del Arte), 2005

Más información| Museo del Prado

Imagen| El Infierno (detalle)El Jardín de las Delicias, Tríptico del Juicio de Viena, Tríptico del Carro de heno, Las Tablas del Diluvio

En QAH| Especial El Bosco: V Centenario, El origen del Bosco, La exposición del V Centenario, La locura como temática en la obra del Bosco, Religión, reforma y superstición en la obra del Bosco.

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