Especial El Bosco, Patrimonio 


El Bosco, la exposición del V Centenario

“… en representar extrañas figuras y espantosos y horribles sueños fue singular y verdaderamente divino” Giovanni Paolo Lomazzo, 1584.

El Museo del Prado se ha engalanado una vez más para celebrar el V Centenario del fallecimiento de uno de sus artistas más visitados: El Bosco. Desde el pasado del 31 de mayo y hasta el próximo 11 de septiembre, el pintor flamenco es el protagonista indiscutible, y el único culpable, de las inmensas colas que se pueden apreciar en los alrededores de la gran pinacoteca madrileña, con una exposición prodigiosa  donde se demuestra una comprensión interpretativa fuera de lo común de la obra conservada del autor y sus seguidores.

Las tentaciones de San Antonio

Isla que permite la doble contemplación del Tríptico de san Antonio Abad.

La comisaria de la exposición, Pilar Silva Maroto, ha conseguido realizar un espectacular montaje con toda su profesionalidad, pero con un mimo y un gusto por los detalles que no deja indiferente al visitante, demostrando la admiración plena a Hieronymus Bosch, a cada paso por el interior de las salas que acogen las obras.

La exposición se divide en siete bloques bien diferenciados, insertos en un decorado moderado, con paredes completamente blancas, una sobriedad que te empuja al mundo enigmático de las obras de El Bosco, son sus trazos los únicos protagonistas del espacio, y en medio de las salas surgen pequeñas islas en donde se localizan las obras más representativas del artista, pudiendo rodear los trípticos y ver la doble contemplación de algunas de sus obras más famosas.

El primer bloque nos habla de los orígenes del autor y de ‘s-Hertogenbosch, de su ciudad de origen, y de su formación, representado en la obra de un anónimo flamenco, El mercado de telas, de manera que contextualiza al visitante en la época para poder apreciar perfectamente los bloques siguientes, diferenciados entre sí por las temáticas que El Bosco desarrolló a lo largo de su carrera.

san juan evangelista en Patmos

Reverso de la Tabla de la Pasión de Cristo.

Se inicia con la Infancia y la Vida Pública de Cristo destacando el fabuloso Tríptico de la Adoración de los Magos ubicado en medio de la sala para poder apreciar esa doble contemplación tan usual en la época: escenas en las puertas de cierre y en las tres tablas del interior. A continuación pasaríamos al tercer bloque dedicado a asuntos hagiográficos, donde podemos detenernos y observar  en el centro de la sala el Tríptico de Santa Wilgefortis, que llega desde Venecia, y el atrevido Tríptico de las tentaciones de san Antonio Abad procedente de Lisboa, o también una excepcional y curiosa tabla con doble lectura: San Juan Evangelista en Patmos en el anverso y la Pasión de Cristo en el reverso, demostrando su genialidad en esta segunda contemplación por el formato utilizado de carácter circular, mostrando ocho escenas del ciclo de la Pasión, y siendo el punto de partida de una de sus futuras obras primordiales: la Mesa de los Pecados Capitales.

Cuando llegamos al cuarto bloque titulado Del paraíso al infierno, que nos sumerge en las visiones del más allá, con proverbios flamencos materializados en obras pictóricas, como en el Tríptico del Carro de Heno, localizado en medio de la estancia para poder apreciar las tablas exteriores y la recreación de como sería la contemplación de la obra con las puertas cerradas, apreciando de esta manera el Camino de la vida personificado en la imagen de un viajero envejecido con una pesada carga a sus espaldas, su significado simbólico está en total consonancia con las tres tablas interiores.

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SS.MM. los Reyes de España ante el Tríptico del carro de Heno.

El quinto bloque es exclusivo para el alma mater de las obras del artista, su obra más compleja y enigmática, el Jardín de las Delicias, dispuesto en una isla central, rodeado por su radiografía y demás estudios realizados por los especialistas del museo, apreciando ese planeta lleno de sensualidad, la gran paleta de colores que pertenece al Paraíso o sumergirnos en los encantos escalofriantes del Infierno.

De la visión onírica del Paraíso y del Infierno, pasamos al sexto bloque dedicado a los pecados y obras profanas materializado en obras terrenales dedicadas al hombre como bien se muestra en la Mesa de los Pecados Capitales o la Extracción de la piedra de la locura, y que nos lleva directamente al séptimo y último bloque dedicado a la Pasión de Cristo con obras tan sugerentes como Cristo camino del calvario o la Coronación de espinas del National Gallery de Londres.

Sin lugar a dudas, no hay que perderse la exposición estival del Museo del Prado, pues nos permite admirar el talento y la rareza del El Bosco, un total de 53 obras de su taller o de sus seguidores, pero con más de una veintena de obras del propio autor que por primera vez se reúnen en una misma localización, es una muestra única, que a pesar de las colas y las grandes masas que rodean algunas de sus obras en ciertos momentos, merece la pena, hay que tomarse el recorrido con calma, sin presiones y poder admirar al Bosco, este pintor adelantado a su tiempo.

Vía| Museo del Prado.

Más información|SILVA MAROTO, M.P., El Bosco. Catálogo de la exposición. Museo del Prado, 2016. VERMET, B., KOLDEWEIJ, J. y VANDERBROECK, P., Hieronymus Bosch El Bosco: obra completa. Ed. Polígrafa, 2005.

Imagen| Las tentaciones de San Antonio, El Carro de Heno, San Juan Evangelista en Patmos, Detalle Jardín de las Delicias.

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