Historia 


El Boom Latinoamericano: Entre Historia y Literatura

Autores del Boom de izquierda a derecha: Cortázar, García Márquez, Fuentes y Vargas Llosa.

Autores del Boom de izquierda a derecha: Cortázar, García Márquez, Fuentes y Vargas Llosa.

“El lenguaje se vuelve paisaje, a su vez, es una invención, la metáfora de una nación o de un individuo.” Con estas palabras refiere Octavio Paz en Traducción, Literatura y Literalidad una de las funciones del Lenguaje y de la Narrativa. Sin duda, el Boom Latinoamericano es uno de los grandes fenómenos que dan veracidad a las palabras del escritor mexicano. Como movimiento literario y manifestación artística, el Boom, que nació alrededor de la década de 1960 y se extendió por la década de 1970, mostró al mundo el potencial que América Latina tenía para dar. En ese entonces, el continente dejó de ser un elemento secundario en el ajedrez cultural mundial para situarse en primera plana, creando una unidad literaria y simbólica compacta que traspasó las fronteras nacionales. Así, los pueblos latinoamericanos encontraron en las obras del Boom un reflejo de sus propias vivencias y experiencias, narradas bajo el ala del Realismo Mágico y del elemento fantástico en la Nueva Novela y la Poesía. Nombres como Julio Cortázar, Carlos Fuentes, Gabriel García Márquez, José Donoso y Mario Vargas Llosa figuran en aquella generación de escritores que transformaron no sólo los modos de escritura, sino también, la forma de concebir y difundir los numerosos problemas sociales que aquejaban al continente.

Desde la segunda mitad del siglo XX, los países latinoamericanos enfrentaron diversas circunstancias históricas que en gran medida, resultaron en un tenso clima político y social. En primer lugar, como consecuencia del fin de la Segunda Guerra Mundial y el inicio de la Guerra Fría, los conflictos internos de las naciones latinoamericanas empezaron a leerse en clave de la política internacional. Y en segundo lugar, este tenso clima sociopolítico también se debió a la maduración interna de ciertos conflictos en cada país del continente. De esta manera, se puede ver por ejemplo cómo la caída del Peronismo en Argentina en 1955, sumió al país en una terrible crisis social (agravada por las condiciones cambiantes de la economía), que llevó al dicho estado austral a vivir distintos regímenes dictatoriales, siendo el más conocido El Proceso (1976 – 1983); por su parte, Cuba inició un proceso político propio alejándose del capitalismo occidental e iniciando contactos con la URSS debido al triunfo de la Revolución Cubana en 1959; mientras, Colombia afrontó primero una Dictadura militar (1953 – 1957) que desembocaría finalmente en el cierre de espacios democráticos durante el Frente Nacional (1958 – 1974); por su lado, Uruguay comenzó a padecer una Dictadura hacia 1973 (al igual que Chile) después de décadas de movimiento guerrillero; por otro lado, hacia el norte, México vivía un tenso clima social debido a las manifestaciones civiles que estallaron hacia 1968 y su represión.

Protestas civiles de México en 1968.

Protestas civiles de México en 1968.

Es en este contexto de agitación social donde se insertan las obras de los autores del Boom. Así, en Cien Años de Soledad García Márquez refiere uno de los episodios más destacados en la historia colombiana, la Masacre de las Bananeras (1928): “La huelga grande estalló. Los cultivos se quedaron a medias, la fruta se pasó en las cepas y los trenes de ciento veinte vagones se pararon en los ramales. (…) Varias voces gritaron al mismo tiempo – ¡Tírense al suelo! ¡Tírense al suelo! – Ya los de las primeras líneas lo habían hecho, barridos por las ráfagas de metralla. Los sobrevivientes, en vez de tirarse al suelo, trataron de volver a la plazoleta, y el pánico dio entonces un coletazo de dragón, y los mandó en una oleada compacta contra la otra oleada compacta que se movía en sentido contrario, despedida por el otro coletazo de dragón de la calle opuesta, donde también las ametralladoras disparaban sin tregua.” Por otra parte, Vargas Llosa en La Ciudad y los Perros muestra cómo la disciplina militar del Colegio Leoncio Prado exalta diversos valores negativos que terminan promoviendo la violencia, contexto en el que los personajes terminan en la encrucijada entre caer en el juego promovido, o por el contrario, cultivar la fortaleza suficiente para superar los obstáculos presentes en su historia. De otro lado, la sumisión de la joven y bella Aura hacia su anciana tía Consuelo es una alegoría a la vigencia y permanencia de múltiples estructuras sociales y políticas, frente a deseos de renovación y de cambio; alegoría narrada en una de las mejores expresiones del Realismo Mágico de Carlos Fuentes.

De este modo, el Boom fue el punto de encuentro entre pasado y presente, entre Historia y Literatura. Configuró críticas y demandas sociales junto a los anhelos y dudas del alma humana en grandes obras artísticas, inmortalizando letras que contribuyeron a generar la identidad de un continente. Las preocupaciones de tipo social se expresan a nivel personal, dando lugar a analogías y alegorías, ricos espejos de las realidades sociales latinoamericanas.  Fue un movimiento de tal magnitud, que agrupó en su seno a diversas manifestaciones literarias dentro de sí. De esta forma, cabe aclarar que el Realismo Mágico fue sólo una, aunque según parece la más potente, de todas las expresiones literarias que se manifestaron dentro del Boom, que no obstante, conservó en su esencia temas recurrentes como la búsqueda de identidad, la Historia, las configuraciones sociopolíticas y los cuestionamientos humanos.

Pese a lo que puede inducir a pensar su nombre, el Boom no surgió de la nada. Aunque significó un momento de ruptura en la Historia Literaria del continente y del mundo, los antecedentes del movimiento son también importantes, en la medida en que prepararon el camino para esta generación de escritores. Entendiéndolo así, tanto Borges como Carpentier y César Vallejo comenzaron a estructurar el camino por el que más tarde transitarían los escritores del Boom. Finalmente, vale la pena comentar que la difusión que tuvo la Literatura Latinoamericana de la época no hubiese sido posible sin la colaboración de Emir Rodríguez, editor de la revista Nuevo Mundo en Europa. De esta manera, a través de dicha revista los latinoamericanos pudieron abrirse un espacio en España y Europa, a la vez que la influencia norteamericana sobre el continente permitía que los elementos culturales latinos se manifestaran también en la América del Norte. Con el Boom, Latinoamérica, literariamente definida, le gritó al mundo las circunstancias que vivía y un reflejo de su historia, al tiempo que le mostraba a éste que la denominación de “Tercer Mundo” sólo le cabía al ámbito económico, pues pertenecía al primero en el mundo de las letras.

Vía| Cobo Borda, Juan Gustavo. Latinoamérica: Novela y Poesía. Bucaramanga: SIC, 2013; Paz, Octavio. Traducción, Literatura y Literalidad. Tusquets, 1971; Tirado Mejía, Álvaro. Los años sesenta: Una revolución en la cultura. Bogotá: Debate, 2014.

Imagen| Autores del Boom; Protestas de México en 1968

En QAH| Rafael Videla y la Junta Militar Argentina (1976-1983); 1968: la matanza de Tlatelolco. Una breve reflexión sobre la dictadura de partido y el PRI; Chile en la encrucijada 

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