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El bipartidismo no es democracia

Mucho se lleva hablando desde hace más o menos un año de política. La situación económica ha hecho a muchos interesarse o ahondar en estos temas, ya que en estos recae buena parte de la responsabilidad de dicha situación. Yo no me he quedado atrás y me gustaría compartir con vosotros parte de lo que pienso al respecto.

En concreto, me gustaría hablaros de lo que pienso del bipartidismo. El bipartidismo, para los más despistados, se da cuando en un sistema político de partidos la inmensa mayoría de los votos va dirigida a sólo dos partidos, normalmente simbolizando ambos lados del espectro político. Lo podemos ver en los ejemplos más cercanos a nosotros (ya sea por proximidad física o mediática), desde los dos partidos mayoritarios españoles, el Partido Popular y el Partido Socialista Obrero Español, hasta los partidos republicano y demócrata estadounidenses, pasando por los conservadores y los liberales británicos.

Poniendo el punto de mira en el otro término destacado del título, la democracia, como todos sabemos, es un término cuyo origen etimológico lo encontramos en la Antigua Grecia. Formada a partir de los sustantivos δημος (“demos”) y κράτος (“jratos” o “kratos”), la palabra designa al poder del pueblo, hablando en términos políticos. Traducido en la actualidad, la democracia es un sistema político en el que el poder reside en el pueblo, que lo ejerce mediante elecciones periódicas de las que un representante político obtiene el poder legislativo y ejecutivo de un país. Recalco: UN representante. En mi humilde opinión, eso echa un poco por tierra el concepto de la democracia; entre los ciudadanos, obviamente, hay una gran diversidad de opiniones, por lo que no creo legítimo el gobierno de un representante de una parte de esas opiniones. Si el poder surge de una multiplicidad de opiniones, el poder debería estar formado por una multiplicidad, cuanto menos, similar.

Antonio Cánovas y Práxedes Sagasta, ineludibles para hablar de bipartidismo español

El bipartidismo visto por el humorista gráfico J.R.Mora

Es aquí donde se unen ambos conceptos. Un gobernante que sea siempre el mismo, por muchos votos que tenga, no es democrático, por eso se necesitan varios partidos que representen diferentes intereses y opiniones. El bipartidismo entra en juego con la dualidad que en el ser humano encontramos continuamente: tenemos la tendencia de ordenar nuestra realidad para conocerla y, en ese orden, la clasificación más simple es la separación en dos categorías (con frecuencia, una “buena” o “válida” y otra “mala” o “falsa”). Es por eso, creo, que en los regímenes democráticos abunda el bipartidismo, porque asociamos esa dialéctica de contrarios a la pluralidad.

La diversidad ideológica del pueblo se ve reflejada en la amplia variedad de partidos políticos que hay, así que ¿por qué elegir entre dos, pudiendo escoger el que más se adecúe a tu forma de pensar, o incluso formar el tuyo, si consideras que ningún partido defiende unos intereses que deberían ser defendidos? Para mí, una verdadera democracia es aquella en la que ningún partido resulta ganador, en la que diferentes ideologías dialogan y toman decisiones entre todas. Que las decisiones de un gobierno pasen por el Congreso de los Diputados (en el caso de España) no se acerca a esta concepción, ya que, en última instancia, es sólo uno el que tiene la última palabra (y eso se me parece demasiado a un totalitarismo).

Y vosotros, ¿qué pensáis sobre el bipartidismo?

 

Vía| Sistema bipartidista Democracia

Más información| “Adiós al bipartidismo” “El bipartidismo es un espejismo”

En QAH| El sistema D’Hont (I), (II)Del Estado del Bienestar al Estado de la OportunidadEl Sistema

Imagen| Kalipedia, JRMora

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