Economía y Empresa, Finanzas 


¿Qué es el banco malo (I)?: Introducción

En las próximas entradas vamos a explicar un tema de gran actualidad y una de las palancas para salir de esta insostenible situación económica.

Durante los últimos meses se ha esgrimido la posibilidad de la “creación de un banco malo” como una de las medidas para mejorar las tensiones de liquidez  y una manera efectiva de sanear el balance de los bancos. En una primera aproximación un banco malo supone la creación de una entidad aparte (ya sea individual para cada banco o a una entidad a nivel nacional) a través de un mecanismo como puede ser un SPV, la cual recoja los activos tóxicos o dañados de entidades de crédito, y se financie a través de deuda o equity, y nunca a través de depósitos, encontrándose fuera del sistema crediticio. Una definición sencilla del SPV (special purpose vehicle), es la de una sociedad con un objeto social limitado, la adquisición y financiación de activos que por norma general suele ser una subsidiaria de una sociedad matriz, de la cual goza se encuentra en un régimen de independencia en caso de que la matriz se declare en concurso, es decir, tiene autonomía para responder de sus obligaciones con independencia de lo que haga la sociedad dominante.

Para entender el porqué de la creación de un banco malo, es conveniente realizar un análisis del entorno actual del sistema financiero, en concreto de la banca española. El conjunto de las entidades españolas en mayor o menor medida se ha expuesto al crédito promotor e hipotecario, ya que éste sector ha experimentado en los últimos años altas tasas de crecimiento. Las viviendas y por ende el valor de la hipoteca se valoraba al precio de mercado que en aquel momento  se encontraba incurso en una burbuja. Con el estancamiento de la economía, la adjudicación por fallidos y la morosidad (6.15%) han crecido a niveles históricos. El problema surge cuando las entidades tienen activos en su balance valorados por encima del mercado, es decir, el book value es mayor que el market value actual, lo que supone pérdidas millonarias si se valoraran a valor razonable[1], como se está exigiendo. A esto hay que añadirle un problema de liquidez derivado no sólo de la alta morosidad, sino de una arriesgada estructura de financiación. En los últimos años, activos a largo plazo como hipotecas se venían financiando con depósitos a la vista altamente remunerados, o deuda a corto plazo, aunque el mercado permitía sacar esos activos de balance a través de CDO’s. El problema de la liquidez llega cuando los mercados de CDO’s están parados, el montante inyectado por el BCE es insuficiente y la deuda soberana de países periféricos no se puede utilizar como colateral en el mercado de repos o se le exige un haircut mayor, es definitiva, se encarece la financiación.

Imagen| Banco malo

[1] importe por el que puede ser adquirido un activo o liquidado un pasivo entre partes interesadas y debidamente informadas que realicen una transacción en condiciones de independencia mutua sin deducir gastos de transacción en su posible enajenación

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