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El Aspartamo: Dulce veneno

 

En la sociedad en la que vivimos en la actualidad, existe gran interés por la belleza y el culto al cuerpo. Diariamente, los medios de comunicación nos bombardean con imágenes de cuerpos “perfectos”, asociados con la popularidad, el éxito, el dinero, el placer…

Debido a este aluvión constante de publicidad, reivindicando una belleza difícil de conseguir, muchas personas se han apuntado a la moda de lo “light”.

Son muchos los alimentos que se pueden encontrar en su versión light. Chocolates, refrescos, chicles, yogures, salsas, quesos y hasta pizzas están en el mercado ostentando el título de “libre de azucares”.

La cuestión de todo esto es ¿qué llevan esto alimentos light para que su sabor sea igual que el normal? La respuesta es: El Aspartamo, también conocido como Nutrasweet, Natreen, Canderel o E951.

El aspartamo es un edulcorante no calórico, 200 veces más dulce que el azúcar, empleado en ciertos refrescos y preparados alimenticios “light”. Es un polvo blanco e inodoro. Fue descubierto en 1965, por el laboratorio Searle, y comercializado en los años ochenta. En esos primeros años del aspartamo, Searle no conseguía su aprobación porque la FDA prestaba atención a distintos informes circulantes que decían que “el aspartamo podía inducir a sufrir tumores cerebrales”, lo cual fue confirmado en 1981 por un equipo de investigación de la agencia. Pruebas realizadas en ratas mostraban que los cerebros de aquellas a las que se les suministraba aspartamo quedaban agujereados. La FDA revocó entonces la licencia provisoria para comercializar el producto, pero en 1985 Monsanto compró la firma Searle. En un rápido juego de favores el presidente Ronald Reagan despidió al comisionado de la FDA y nombró a otro en su lugar. El nuevo edulcorante Nutrasweet salió esta vez libremente a ser conocido por el mundo.

Esta sustancia no se quedó en un simple edulcorante que reemplaza al azúcar, ya que fue incorporada también a refrescos comoCoca-cola light” y “Pepsi light a varios productos más de consumo masivo marcados como “light”.

El aspartamo está compuesto por metanol, ácido aspártico y fenilalanina. Se descompone muy rápidamente, sobre todo a temperaturas altas. El metanol, de por sí un veneno metabólico severo, se descompone en formaldehído y ácido fórmico, este último también un veneno, presente por ejemplo en los aguijones de las hormigas. Por su parte la fenilalanina, que es descartada de plano para los individuos que padecen fenilcetonuria, se descompone en DKP, un agente que causa tumores cerebrales. En 1994, durante sus primeros meses de comercialización, el gobierno norteamericano contabilizó miles de quejas por efectos adversos del aspartamo. El 75% de todas las quejas se registró en el Sistema de Monitoreo de Reacciones Adversas, y estas reacciones adversas sugieren que el aspartamo es una fuerte neurotoxina.

La Administración de Alimentos y Fármacos (FDA) reconoce que existen 92 síntomas asociados al consumo de aspartamo, desde dolores de cabeza, migraña, dolor en las articulaciones, pérdida de la visión, mareos, ataques epilépticos, arritmia cardiaca y hasta la muerte. Además de todos esto síntomas, el aspartamo puede ser el detonante de multitud de enfermedades calificadas como muy graves. Se ha probado que también causa una gran adicción, presentando cuadros de síndrome de abstinencia los consumidores habituales de productos que contienen aspartamo.

En el documental Sweet Misey se nos cuenta la historia del aspartamo y las consecuencias de su consumo:

Nos tendríamos que plantear la pregunta, ¿son tan buenos los productos light?

Vía| Amcmh

Más información| Alimentación sana, asesino silencioso

Imagen| Ezegon39, ecoportal,

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