Especial I Guerra Mundial, Historia 


El asesinato del archiduque Francisco Fernando y la excusa de guerra

 

Tras un acto oficial en el ayuntamiento de Sarajevo, el archiduque, a pesar de las advertencias de las autoridades de la ciudad, decidió atravesar el centro urbano en el coche. El primer atentado se llevó a cabo por uno de los siete jóvenes serbobosnios llamado Cabrinovic que lanzó una bomba al vehículo. Sin embargo, la bomba rebotó al suelo, hiriendo a un grupo de personas cercanas al estallido y dejando ilesos a los protagonistas de la jornada. Entre tanto el terrorista ingirió una sustancia venenosa y se arrojó al río, mas ni el veneno hizo efecto, ni el río tenía la suficiente profundidad como para que se ahogara, por lo que finalmente fue detenido.

Ante lo sucedido era de imaginar la furia de Francisco Fernando, interrumpiendo incluso al alcalde de Sarajevo en su discurso. Posteriormente, fue aconsejado para que cancelase los planes de la jornada y abandonara de inmediato la ciudad, pero él se negó a hacerlo y ordenó una visita al hospital militar donde se encontraban los heridos por la bomba.

Arresto de Gavrilo Princip, asesino de los archiduques

Arresto de Gavrilo Princip, asesino de los archiduques

 El itinerario fue modificado y ante la incertidumbre de saber dónde se dirigía el archiduque los demás terroristas se dispersaron por la ciudad. Uno de ellos, el estu­diante de diecinueve años Gavrilo Princip, por motivos puramente del azar (se encontraba comprando un bocadillo), se encontró con el coche del archiduque que se había detenido ante un error en la ruta por girar el conductor equivocadamente hacia la calle Francisco José. Al encontrarse a la pareja a escasos metros de él, sin dudarlo sacó la pistola que llevaba escondida y disparó tanto a Francisco Fernando como a su mujer, siendo heridos estos fatalmente. La misión de los terroristas había concluido, el heredero del trono imperial estaba muerto.

La reacción de los demás países europeos ante la noticia del asesinato del archiduque fue realmente de indiferencia. En Sarajevo, todos los terroristas, salvo uno, habían sido arresta­dos el 5 de julio, pero la poca simpatía que despertaba el archiduque no llevó a profundizar a fondo en las investigaciones del atentado.

El editorial de Neue freie presse, renombrado diario burgués, con fecha del 29 de junio de 1914, el día después del atentado, decía:

 “[…] el atentado tiene que haber sido inspirado y bien planificado desde un centro. Fue un asesinato, un hecho sangriento balcánico, expresión de una feroz sed de sangre en un territorio donde la humanidad es ultrajada desde hace muchos años. Todos estamos convencidos que detrás de ese muchacho que lanzó la bomba detrás del estudiante que disparó los tiros, hay quien intentó perturbar la calma de la monarquía”

 

Funeral del archiduque Francisco Fernando y de su esposa, la duquesa de Hohenberg

Funeral del archiduque Francisco Fernando y de su esposa, la duquesa de Hohenberg

Los austriacos tardaron semanas en exigir responsabilidades al reino de Serbia por el atentado. Fue la presión alemana la que los forzó a amenazar a Serbia. Los alemanes veían que era el momento de una guerra que ahora podían ganar con facilidad, lo que poco después sería imposible. El emperador alemán Guillermo II lo dejó claro: «Ahora o nunca». Había que provocar la guerra, y el asesinato del heredero austriaco era el pretexto perfecto.

Los alemanes forzaron a los austro-húngaros a remitir el 23 de julio un ultimátum a Serbia con una serie de exigencias que en la práctica implicaban la renuncia a su independencia. Serbia aceptó el día 25 la mayor parte de las cláusulas del ultimátum, pero se negó a otras apoyada por su gran aliada, Rusia; ante ello Austria-Hungría le declaró la guerra el 28 de julio.

Del manifiesto que el anciano emperador dirigió destaca:

 “Fue mi gran deseo él de dedicarme, durante los años que Dios me quiere conceder, a las obras de Paz y ahorrar a mis pueblos los sacrificios de la Guerra. Pero las maquinaciones de un enemigo rencoroso me obligan a desenvainar la espada. Serbia ha rechazado los modestos postulados de mi gobierno de observar aquellas obligaciones que son imprescindibles para permitir la pacífica convivencia entre los pueblos… Por consecuente me veo en la obligación de emplear la fuerza de las armas para garantizar a mis pueblos… la Paz duradera “.

Así se abre el periodo denominado como la Gran Guerra, o Primera Guerra Mundial como motivo de que se unieran a ella, a parte de las europeas, posteriormente, otras potencias internacionales como EEUU y Japón.

Vía| Lozano, Álvaro. Breve historia de la Primera Guerra Mundial (1914-1918). 2011 Ediciones Nowtilus, S. L. Doña Juana I de Castilla 44, 3º C, 28027 Madrid, ISBN-13: 978-84-9967-269-4. Hoffmann, Gert.  Esperanzas zozobradas. Apuntes de la primera mitad del siglo XX: el siglo empieza mal. HAOL, Núm. 9 (Invierno, 2006), 117-129 ISSN 1696-2060.

Más información| Historia de la I Guerra Mundial

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En QAH| El atentado de Sarajevo y la interrupción de la paz europea

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