Cultura y Sociedad, Historia 


El ascenso del fascismo al poder

 

Tal día como hoy, se cumplen 94 años del nacimiento del fascismo en Italia. En 1919, un periodo en el que los movimientos socialistas y sindicales contaban con una gran fuerza, surgió el movimiento fascista, con la intención de “transformar, con métodos revolucionarios si fuese  necesario, la vida italiana”. En la explicación de su ascenso al poder, juega una baza importante la actividad de su núcleo central, los fasci di combattimento, los cuales se encargaron de atacar a estos movimientos izquierdistas, con la excusa de defender la patria italiana. El movimiento fascista, que con el paso del tiempo sumó un gran número de adeptos, se reconvirtió, tras su primera participación en las elecciones en noviembre de 1921,  en el Partito Nazionale Fascista, el cual, a pesar de la reconversión, seguía la línea ya iniciada por su núcleo fuerte. El fascismo consiguió auparse hasta una posición de predominio social, desde la cual, el salto al poder era cuestión de tiempo.

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Benito Mussolini

El rápido crecimiento del Partido Fascista, unido al carisma que despertaba su líder Benito Mussonilini, hizo que se le ofreciese a este formar parte de una coalición gubernamental. Mientras estas negociaciones se desarrollaban, el 25 de Octubre de 1922 tuvo lugar la marcha de los camisas negras sobre Roma. Esta demostración de fuerza del Partido Fascista, dio lugar a que Mussolini liderase un gobierno en el que estaba excluido cualquier político que se acercase siquiera ligeramente a ideas de izquierda. El ascenso al poder quedó consolidado cuando en Julio de 1923 se dictó la “Ley Acerbo”, en base a la cual, la lista con más votos resultante de las elecciones, podría ocupar dos terceras partes de la Cámara de los Diputados. De esta manera, en abril de 1924, con un contexto gobernado por la violencia de las milicias, el Partido Fascista consiguió una amplísima victoria, lo cual permitió a Mussolini ostentar el poder.

Ante este contexto, la Jefatura del Estado seguía perteneciendo al rey Victor Manuel III, pero el poder era controlado de forma efectiva por Mussolini. A través de distintas disposiciones, el Duce, se encargó concienzudamente de ir acumulado poderes en torno a su figura, de manera que no solo se encargaba de controlar el poder ejecutivo, sino que los tentáculos de su poder se extendían al resto del gabinete ministerial y al mismísimo Parlamento. Una de estas disposiciones fue la ley promulgada el 31 de Diciembre de 1926,  por la cual se concedía al gobierno la potestad legislativa mediante la concurrencia de delegación parlamentaria.  Todo ello se consolidó de forma definitiva a través de la creación del Gran Consiglio del Fascismo en 1928.

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Marcha de los camisas negras italianos

En este contexto de centralización del poder, tuvo lugar además la eliminación de las elecciones municipales y la sustracción del poder de los entes locales, que, como no podía ser de otro modo, pasaron a ser controlados por el  poder central, que de una forma simbólica, lo delegaba a su vez en un alcalde gubernativo. A todas estas modificaciones en la estructura estatal, se le debe añadir el hecho de que en 1926 se ordenó la disolución de toda asociación que se opusiese al régimen fascista, quedando por tanto desterrada, cualquier posibilidad de disidencia.

Todos los pasos llevados a cabo por Benito Mussolini y el movimiento fascista condujeron a la consolidación de un sistema totalitario. El cual,  además de iniciar la cruenta invasión de Etiopía y apoyar logística y militarmente el golpe de Estado en España, formó junto con Adolf Hitler, a través del llamado “Pacto de acero”, una alianza que haría temblar los resortes de Europa a través  de la II Guerra Mundial.

 

Vía| Martín Martín S. (2012) El Orden Jurídico Europeo de 1918 a 1945, Manual de Historia del Derecho, Tyrant lo Blanch.

Imagen| Mussolini, Camisas negras

 

 

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