Patrimonio 


El arte que nos legó Pompeya

Por segundo año consecutivo, y dado del éxito y la gran acogida de las primeras, el pasado 22 y 23 de enero se celebraron en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando de Madrid las “II Jornadas Pompeyanas“, cuyo objetivo fue reunir a los jóvenes investigadores que se encuentran en diversas fases de desarrollo de sus proyectos, mostrando su pasión y la reflexión  por la Arqueología, Historia y Filología Antigua centrada en el área vesubiana.

Este tipo de encuentros son fundamentales para crear lazos de comunicación entre los investigadores de diversas disciplinas, y sobre todo poner en común sus últimos estudios sobre los aspectos más novedosos y problemáticos de la ciudad de Pompeya y de la bahía de Nápoles. Como ejemplos interesantes podemos citar las ponencias de Rafael Castán Andolz con “La seguridad a las puertas de la domus pompeyana” y “Pompeya como laboratorio” de Pablo Aparicio Resco.

Gladiadores luchando durante una comida en Pompeya, Francesco Netti (1880)

Francesco Netti, “Gladiadores luchando durante una comida en Pompeya” (1880)

Otra de las conferencias que nos hizo reflexionar fue “Pompeya imaginada: contextos reales e ideales en la pintura de los siglos XVIII y XIX” de Estefania A. Benito y Rubén Montoya, en la cual nos mostraron el impulso artístico que generó el descubrimiento de la urbe romana, influenciando en todas las disciplinas artísticas, como la arquitectura R. Adam, la escultura de Antonio Canova, o la que más seguidores tuvo por la posibilidad de recrear ambientes completos del pasado, la pintura.

Ulpiano Checa, "Enamorados de Pompeya", (1985)

Ulpiano Checa, “Enamorados de Pompeya” (1985)

Durante la segunda mitad del siglo XVIII, las ciudades vesubianas se convirtieron en etapa de viaje obligada para los señoritos de la alta sociedad europea que realizaban el Grand Tour para completar su formación. Pasaron por las excavaciones de Pompeya y Herculano personalidades aficionadas al arte antiguo y a la arqueología, como fue el caso de Mozart o Goethe, además de artistas cuyo interés era realizar numerosos apuntes de las maravillas que sus ojos observaban. Además, las excavaciones se llevaron a cabo con bastante rigor científico, realizando grabados en un principio y más tarde fotografías como fuente de información y de difusión. Los intelectuales europeos demandaban en este momento información visual de lo que está ocurriendo, y para los artistas es una fuente inagotable de primera categoría de la que beber, para recrear el espacio urbano y doméstico del glorioso pasado romano.

Fueron muchos los pintores que realizaron estas recreaciones pictóricas de escenas pompeyanas; se basan en espacios cuyos objetos y mobiliario son reales pero con un carácter imaginario-legendario en la temática y algunos anacronismos. Exposiciones como “The Last Days of Pompeii: Decadence, Apocalypse, Resurrection” son el ejemplo indiscutible de que la emulación a la Antigüedad no solo se dio en el siglo XVIII con el Neoclasicismo y en el XIX con el Romanticismo, sino que va más allá de las fronteras cronológicas del siglo XX.

Henryk Siemiradzki – Una noche en Pompeya (1883-1884)

Henryk Siemiradzki, “Una noche en Pompeya” (1883-1884)

Pintores tan distintos como Fragonard o Mengs realizarán obras con restos arqueológicos como anécdotas dentro de sus composiciones, pero los franceses Jacque-Louis David y François Gérard serán los encargados de crear un lenguaje neoclásico donde la influencia latina del área vesubiana es más que evidente, abriendo un camino formal para los artistas del siglo XIX, como Ingres, Alma-Tadema, Waterhouse, Corot, Francesco Netti, Henryk Siemiradzki, el ruso Karl Briullov o el español Ulpiano Checa entre otros, que crearán composiciones recreando las estancias de las domus pompeyanas, con un mobiliario y una decoración puramente clasicista. Estos pintores no solo “toman prestadas” las fuentes visuales, sino que además se apoyan en la literatura latina como el “Satiricón” de Petronio, para ser lo más fiel posible a la Antigüedad.

Andy Warhol, "Monte Vesubio" (1985)

Andy Warhol, “Monte Vesubio” (1985)

En el siglo XX tenemos que destacar a artistas como Coney Island, Dalí, Warhol, Ricardo Migliorisi, Nydia Lozano o José Rico Cejudo. Estos dos últimos siguen los formalismos pictóricos heredados del siglo XIX, pero otros son más transgresores y realizan obras de la ruina o de la erupción del Vesubio, aunque ya no tienen esa interés por el clasicismo, sino que muestran connotaciones eróticas, como es el caso de Warhol y su “Monte Vesubio” (1985).

A pesar de tener un contexto diferente, Pompeya sigue siendo referente artístico durante todo el siglo XX, pero en esta ocasión no es tanto pictórico, es más el ámbito cinematográfico el que se encargará en glorificar la urbe, mirando y absorbiendo los grabados y fotografías, pero también de las pinturas de los grandes artistas del XVIII y XIX para crear una escenografía lo más verídica e impactante posible, no solo de la propia Pompeya, sino extrapolando esa misma estética a otras ciudades romanas. Es el caso de “Quo Vadis?” (1951) donde muestra una domus patricia a la perfección y que nada tiene de diferente a las pinturas del siglo anterior. O películas como “Pompeya” (2014), donde, dejando aparte esa explosión casi apocalíptica, muestra la recreación del ritmo vital de la ciudad en sus últimos momentos.

Como bien podemos observar todas la noticias e investigaciones que surgen entorno al área vesubiana impactan, demostrando que Pompeya fue, es y será siempre fuente para todas las disciplinas artísticas, pues los devaneos de la historia nos ofrecieron una ventana abierta a la Antigüedad en el momento oportuno, desde donde podemos asomarnos para recrear la vida de nuestro antepasados.

 

Vía| Sesiones de arqueología Clásica de la Universidad ComplutenseEstudios Clásicos

Más información| VV.AA. “The Last Days of Pompeii: Decadence, Apocalypse, Resurrection“, Ed. Getty Museum, 2012.

Imagen| Francesco Netti, Karl BriullovUlpiano ChecaHenryk Siemiradzki, Andy Warhol.

En QAH| “Descubriendo a Alma-Tadema“, “Una ventana al pasado: los calcos de yeso de Giuseppe Fiorelli en Pompeya“, El Grand Tour

 

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