Cultura y Sociedad, Literatura 


El arte de ser feliz

El sabio, y para muchos hermético, filósofo alemán Arthur Schopenhauer, además de escribir muchas sesudas obras que han tenido una gran influencia en nuestra cultura occidental, se dedicó a redactar pequeños tratados para su uso personal que sólo pudieron ser publicados después de su muerte. El más conocido, El arte de tener razón, incluye 38 artimañas para llevar con éxito controversias y disputas sin respetar la veracidad en la argumentación.

El arte de ser feliz

El arte de ser feliz

En 1998, más de un siglo después de su muerte, se descubrió una verdadera joya absolutamente recomendable, de parecido tenor que el tratado anterior. En su edición española se publicó el año 2000, con el significativo título: El arte de ser feliz.

Que esta brillante miniatura estuviera hasta hace poco escondida, sólo puede explicarse porque pudiera parecer un sarcasmo que el padre del pesimismo metafísico hiciera esfuerzos para ser feliz; llegando incluso a inventar una palabra, “eudemonología”, para describir la sabiduría de la vida.

Para el editor-recopilador del libro, Franco Volpi, el plan de Schopenhauer surgió probablemente en relación con la lectura del Oráculo manual de nuestro Baltasar Gracián, de moda ahora entre las elites empresariales norteamericanas con el título El arte de la prudencia.

Arthur Schopenhauer

Arthur Schopenhauer

Para Schopenhauer, lo que funda la diferencia en la suerte de los mortales, se puede reducir a tres puntos: lo que uno es, lo que uno tiene y lo que uno representa.

El primero es, con diferencia, el más esencial para la felicidad o la desgracia. De ahí que, para el filósofo, “no puede haber nada más erróneo que pretender ser alguien diferente del que se es”, ya que “la imitación de características y peculiaridades ajenas es mucho más vergonzoso que vestir la ropa de otro, porque significa juzgarse a sí mismo como carente de valor”.

Para incitar la lectura del libro —extraordinariamente corto y denso—, he aquí algunas de sus “perlas”: “No hay nada que tenga una recompensa más segura que la alegría, porque en ella la recompensa y la acción son una misma cosa” o “el tiempo es lo que media entre posibilidad y realidad”.

 

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Imágenes| Arthur SchopenhauerEl arte de ser feliz y portada artículo

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