Cultura y Sociedad, Literatura 


El arte de contar una gran historia en unos pocos párrafos (I)

La pluma de Horacio Quiroga y sus cuentos

“Toma a tus personajes de la mano y llévalos firmemente hasta

el final, sin ver otra cosa que el camino que les trazaste. No te

distraigas viendo tú lo que ellos no pueden o no les importa ver.

No abuses de lector. Un cuento es una novela depurada de ripios. Ten

esto por una verdad absoluta, aunque no lo sea.

Punto octavo del “Decálogo del Perfecto Cuentista” de H. Quiroga.

 

Desde tiempos inmemorables, el cuento ha sido el género identificado como la “puerta” al mundo de la Literatura. Sus historias han pasado de padres a hijos, de boca en boca, siendo contadas en diversos lugares pero siempre con el mismo efecto: el de aprender y desarrollar la imaginación. Es algo que se ha seguido practicando en las generaciones más jóvenes aunque estas ya no lo perciban de la misma manera. Un ejemplo de ello es el éxito que ha tenido la película de animación Frozen puesto que su argumento está basado en “La Reina de la nieve”, obra del famoso Hans Christian Andersen.

Dado que el cuento significa uno de los posibles inicios de la vida del lector, por lo general se le ha tenido como una obra menor, como algo que pertenece al mundo de lo secundario y que no es digno de destacar. Nada hay más lejos de la realidad, porque lo cierto es que el cuento tiene una gran valía y su composición es de suma complejidad. Y si no que se lo pregunten a Scheherezade y las creaciones que le permitieron salvar la vida en Las mil y una noches.

Muchos han sido los que han dado vida a los cuentos. Ejemplo de ello son Charles Perrault, Oscar Wilde, Maupassant, Chéjov, Irving, Poe… Pero en este caso voy a hablar del escritor al que se le atribuye la creación del cuento moderno en Latinoamérica y que significó un antecedente de lo que posteriormente se llamó el Realismo Mágico. Me refiero a Horacio Quiroga y sus cuentos de miedo y horror.

Cualquiera que se acerque a la figura del escritor uruguayo descubrirá que la muerte estuvo muy presente durante toda su vida. Lo cierto es que la Huesuda camina a nuestro lado desde que nacemos, aunque no la queramos ver, pero en su caso se convirtió en su compañera de viaje, algo que recuerda al “El compañero de viaje” que es otro cuento de Andersen, y es algo que se reflejó en toda su obra siendo una de sus temáticas principales.

No es de extrañar esta afirmación ya que, cuando Quiroga contaba con tres meses de edad, su padre falleció a causa de un accidente con una pistola. Después, sus hermanos fallecieron víctimas del tifus, uno de sus amigos sufre un accidente y muere por una pistola (Quiroga la disparó mientras estaban preparando la participación en un duelo) además de otros personajes protagonistas de su vida que terminan por perder la vida de forma abrupta, ejemplo de esto es el caso de la escritora Alfonsina Storni que fue víctima del suicidio, para terminar con el último vals que significó el propio suicidio de Quiroga concianuro mientras era víctima de un cáncer.

Pero en ella, la muerte siempre encuentra algún que otro aliado para llevar a cabo su misión, su trabajo, porque es una simple mandada aunque nos cueste admitirlo. Uno de esos ayudantes no es otro que el mundo de las armas.

Además de esto, y de la mala suerte en otros campos como el de los negocios, Quiroga fue muchos más: fue escritor, fotógrafo, profesor…Y dejó una obra que es digna de destacar aunque en nuestro centros educativos no se hablé de ella ni por un instante. En el siguiente artículo se abordarán cuentos como “El infierno artificial”, “El llamado” o “El perro rabioso” teniendo como punto de partida que lo que verdaderamente impacta de ellos, al igual que pasa en el caso de Poe (creador que influyó mucho en Quiroga hasta el punto de adorarlo como a Dios en su ya citado “Decálogo del Perfecto Cuentista”), es que el horror que se cuenta en ellos, llegado el momento, puede ser real.

*Fotografía: Palabras cruzadas (fragmento) de Pedro Tyler en la galería chilena Isabel Aninat. En ARCO 2017 (fotografía propia).

 

 

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