Jurídico 


El apóstata en nuestro ordenamiento jurídico

“No os atrevéis a adorar esas otras deidades, pero sí a este Jesús, a quien ni tú ni tus padres habéis visto, mientras que el Sol, viva, animada, intelectual y beneficiosa imagen de un padre inteligente, lo despreciáis”

 

LI Epístola a los alejandrinos

                Juliano el Apóstata

 “Me quiero borrar de la Iglesia”. Así, de manera llana y coloquial podría expresarse la pretensión jurídica de un ciudadano que instó la cancelación de la anotación de su bautismo en el Libro de Bautismos del Arzobispado de Valencia lo cual, si bien no fue estimado en su totalidad, la Agencia de Protección de Datos ordenó que se extendiese por el referido Arzobispado nota marginal en la partida de Bautismo del reclamante, en que se hiciese constar que este había ejercitado el derecho a la cancelación, debiendo en otro caso motivar las causas para no practicarla, con apercibimiento de incurrir, si no procediera así, en las infracciones previstas en el artículo 44 de la LO 15/1999, de 13 de diciembre de Protección de Datos de Carácter Personal (LORTAD). Frente a dicha resolución, y  por la representación del Arzobispado de Valencia se interpuso  recurso contencioso administrativo en el que se argumentaba sobre tres ejes fundamentales: en primer lugar, que el Acuerdo entre el Estado Español y la Santa Sede sobre asuntos jurídicos, firmado en la Ciudad del Vaticano el 3 de enero de 1979, prevalece sobre la regulación interna española, de modo que ninguna autoridad de nuestro país puede ordenar su modificación o enmienda; en segundo término, que en todo caso, y  si alguna constancia ha de dejarse de la apostasía pretendida, es a la propia Iglesia Católica a la que corresponde determinar la manera y los mecanismos para hacerlo, en el ejercicio de su libertad religiosa amparada constitucionalmente y, finalmente, que la noción de «fichero» prevista en la Ley Orgánica 15/1999 no resulta compatible con la de los libros en los que los párrocos dejan constancia del sacramento administrado. El recurso fue desestimado  por sentencia de la Audiencia Nacional, la cual fue recurrida ulteriormente en casación.

La doctrina casacional –ulteriormente ratificada por el Tribunal Constitucional en amparo-, partiendo de que la normativa española sobre la materia no colisiona con el artículo 1, apartado 6, del Acuerdo entre el Estado Español y la Santa Sede sobre asuntos jurídicos, considera que el conflicto entre el derecho de la Iglesia Católica a autorganizarse, manifestación de su libertad religiosa, y decidir cómo llevar sus libros, archivos y registros, y los derechos fundamentales del apostantante a la libertad de conciencia y a la protección de sus datos personales, deben prevalecer estos últimos. Sin embargo, impide la cancelación interesada con el argumento de que los libros bautismales carecen de las notas exigidas en el artículo 3.b) de la LO 15/1999 para configurar un archivo, siendo por el contrario, una pura acumulación de datos que comporta una difícil búsqueda, acceso e identificación en cuanto no están ordenados ni alfabéticamente, ni por fecha de nacimiento, sino sólo por las fechas de bautismo.FORGES

Nótese como la Sala no entra a valorar la viabilidad de un inscribible derecho de apostasía por parte de los sujetos cuyos datos constan anotados en los Libros bautismales, sino que únicamente impide su cancelación, e incluso la anotación al margen o la justificación de su negativa a hacerlo por parte del Arzobispado correspondiente, al amparo de la imposible cohonestación entre la naturaleza jurídica de los Libros Bautismales con la definición de fichero de datos personales contenido en la referida LO 15/1999 y, consecuentemente, en el acervo normativo comunitario, lo cual no deja de ser discutible si se examina la estructura de la ordenación canónica de la inscripción bautismal,  con indicación del día, del nombre y apellidos del neófito, así como del lugar y de la fecha de su nacimiento, lo que constituye a todas luces un “criterio determinado y objetivable” de acceso a la información.

La Iglesia Católica, es pacífico afirmarlo, no posee ficheros ni registros de sus fieles. Ahora bien, que los Libros de Bautismo no constituyan un censo de católicos ¿les despoja también y absolutamente de su naturaleza archivera, entendida como el conjunto ordenado de documentos que una persona, una sociedad, una institución, etc., producen en el ejercicio de sus funciones o actividades; Conjunto organizado de informaciones almacenadas en un soporte común (fichero) ó Conjunto de datos relacionados entre sí, que constituyen una unidad de información en una base de datos (registro) (DRAE, 22ª Ed)?

Concedamos que ese registro carece de eficacia certificadora de la pertenencia a la Iglesia Católica, ahora bien, es innegable que configura un corpus informativo de carácter cronológico, de una eficacia relativa si se quiere, pero sin duda emanante de una información que  puede razonablemente considerarse como acreedora  de una prestación constitucionalmente correcta de la tutela judicial en relación con la definición del contenido constitucional del derecho fundamental a la protección de datos personales, por parte de la Agencia Española de Protección de Datos.

Imagen | Apostasía, Forges

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