Historia 


El Apartheid en Sudáfrica (III)

A lo largo de las siguientes entradas voy a llevar a cabo una serie de artículos sobre el régimen racista y segregacionista del Apartheid, instaurado en Sudáfrica entre 1948 y 1994. En la primera publicación abordé los antecedentes y el origen del régimen, para ahora ahondar en su historia misma en las tres siguientes, distinguiéndolas por sus tres periodos cronológicos clave: 1948-1959, 1959-1973, y 1973-1994.

Hendrik Verwoerd, dirigente máximo del Partido Nacional y primer ministro, recibió dos disparos en la cabeza el 9 de abril de 1960 y sobrevivió casi milagrosamente, lo que fue entendido como una señal de Dios. Desde entonces, su control sobre el Partido Nacional se hizo casi absoluto, y el considerable fanatismo de su mano se consolidó. Esto es el punto de partida del endurecimiento de las medidas del apartheid que se da a partir de 1960, caracterizado por el intento de Verwoerd y sus sucesores en el gobierno de controlar todos los aspectos de la vida sudafricana, sobre todo los relacionados con los medios de comunicación.

Fotografía de Hendrik Verwoerd

Con este fin se creó en 1963 el Consejo de Control de Publicaciones, que examinaba y prohibía todo tipo de libros, periódicos, música o películas que pudieran ser peligrosos para el régimen. Además, la radio estaba totalmente dominada por el gobierno y no se permitía la creación o visión de canales de televisión. Sin embargo, el aislamiento de Sudáfrica no fue total y sin fisuras, ya que el gobierno no podía evitar que, por ejemplo, la música pop llegara a los receptores de radio desde las emisoras del extranjero, sobre todo las de Mozambique . Tampoco se podían suprimir las libertades formales de la minoría blanca, ya que, teniendo en cuenta que Sudáfrica pretendía representar los valores de la civilización cristiana occidental, había que mantener una especie de pseudodemocracia reflejada en un parlamento que no se renovaba cada vez que había elecciones porque siempre el Partido Nacional se aseguraba de no perderlas.

Finalmente, en 1966 Hendrik Verwoerd fue apuñalado hasta la muerte en el parlamento por un mensajero, aparentemente sin un claro motivo político. Su sustituto, Balthazar Johannes Vorster, era un miembro reciente del Partido Nacional que había pasado unos años en la cárcel en la posguerra por su simpatía hacia la ideología nazi. Su gobierno se caracterizó por una represión brutal, a través del uso intenso de las fuerzas de la policía secreta y en especial del Buró de Seguridad del Estado, dirigido por su compañero en prisión durante la II Guerra Mundial, Hendrik van den Bergh. El mayor desafío de su década de gobierno provino de fuera de las fronteras formales de Sudáfrica, de Botsuana, uno de los Territorios de la Alta Comisión que se hicieron independientes, junto con Lesoto y Suazilandia.

Fotografía de Anton Lembede

A partir de la gran represión sobre el CNA (Congreso Nacional Africano, fundado en 1912 y cuyo máximo representante fue Nelson Mandela) que se dio desde 1955, surgió una fuerte corriente de pensamiento, inspirada intelectualmente entre otros por Anton Lembede, que insistía en la necesidad de una liberación psicológica del segregacionismo antes que una liberación material, a nivel político, y desconfiando de la participación de los blancos para conseguirlo. La gente que defendía esta línea, conocida como africanista, provenía a menudo de las regiones de Transvaal o del Estado Libre, ya que eran zonas en las que la dureza de la separación racial era aun mayor que en otras zonas más pobladas, como el Cabo. Tras varios años de conflicto ideológico, en 1958 se separaron de la CNA y formaron su propio partido político, el Congreso Pan-Africanista (CPA), eligiendo como presidente a Robert Sobukwe. Paradójicamente, el mayor apoyo a esta nueva organización se encontró precisamente en las zonas en las que, por una razón u otra, el CNA no había conseguido estar presente de forma notable, como en Langa, Nyanga, poblados de Vaal, en torno a las ciudades industriales de Vereeniging y Vanderbijlpark…

Fotografía del momento de la masacre de Sharpeville

En el transcurso de 1960, el enfrentamiento entre el gobierno y los distintos grupos nacionalistas africanos alcanzó su momento de mayor intensidad. Tanto el CNA como el CPA lanzaron importantes campañas contra las leyes de salvoconductos, pero cometieron el error de subestimar el poder y la ferocidad de la represión del gobierno. Fue en marzo de 1960 cuando una de sus campañas contra los salvaconductos provocó que la policía abriera fuego en un mitin político delante de la comisaría de Sharpeville, matando a sesenta y nueve personas desarmadas e hiriendo a ciento ochenta de entre las 5000 personas asistentes. Aunque la matanza de Sharpeville frenó las manifestaciones en los poblados de Vaal, la noticia solo sirvió para indignar y exacerbar más la actividad en torno a Ciudad del Cabo. Esto culminó el 30 de marzo en una gran manifestación desde Langa y Nyanga hasta el centro de la ciudad, encabezada por Philip Kgosana, uno de los líderes regionales del CPA. Una vez que la manifestación llegó a la comisaría de Caledon Square, Kgosana y el jefe de policía consiguieron ponerse de acuerdo para que todo terminara pacíficamente, sin derramamiento de sangre: Kgosana convencería a la multitud para que se dispersara a cambio de tener esa misma noche una entrevista con el ministro de Justicia. Sin embargo, aquello fue una trampa mortal: cuando Kgosana regresó esa noche, fue detenido y nunca llegó a ver al ministro. Se estableció un cordón militar alrededor de Langa y Nyanga y se proclamó el Estado de excepción. Por último, el 6 de abril de 1960 el gobierno ilegalizó tanto al CNA como al CPA.

Isla de Robben, lugar de prisión de Nelson Mandela

Desde este momento, la respuesta del CNA y el CPA fue pasar a la clandestinidad e iniciar la resistencia armada. Ambos crearon brazos militares, el Umkhonto we Sizwe (la lanza de la nación en español) y el Poqo (los puros en español), respectivamente, llevando a cabo un gran número de actos de sabotaje y asesinatos de jefes colaboracionistas en Transkei y Ciskei. Sin embargo, muy pronto quedaron paralizados por la infiltración de agentes del gobierno entre sus filas, terminando todo con la detención de Sobukwe y otros dirigentes del CPA y la huida al extranjero del resto. Dos de estos exiliados fueron Nelson Mandela y Oliver Tambo, que huyeron al extranjero en busca de apoyos para su causa. Mientras que Tambo permaneció en el exilio durante treinta años y se convirtió en el presidente del CNA, logrando mantenerlo unido en la clandestinidad, Mandela regresó al país y fue pronto detenido y encarcelado, junto al resto de dirigentes del CNA, en la prisión de la isla de Robben, destinada a aquellos enemigos del gobierno condenados a pasarse el resto de sus vidas machacando piedras en la cantera.

En colaboración con QAH| Blog Historiae de Herodoto

Vía| JOHNSON, R. W. (2005): Historia de Sudáfrica: el primer hombre, la última nación. Barcelona, Debate; ROSS, R. (2006): Historia de Sudáfrica. Madrid, Akal; BISSIO, B. (1977): “Sudáfrica: la crisis del apartheid”. Nueva Sociedad, nº 31/32, pp. 231-240; MOERDIJK, D. (1982): Antidesarrollo Suráfrica y sus bantustanes. Barcelona, Serbal/UNESCO.

Imagen| Hendrik Verwoerd; Anton Lembede; Matanza de Sharpeville; Isla de Robben

En QAH| El Apartheid: historia del racismoEl Apartheid en Sudáfrica; El Apartheid en Sudáfrica (II)

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