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El adiós al alquiler de locales de renta antigua

Con el inicio del 2015 han quedado extinguidos los contratos de arrendamientos de local de negocios celebrados antes del 9 de mayo de 1985, que en aplicación de la Disposición Transitoria 3ª de la Ley de Arrendamientos Urbanos de 1994, seguían en vigor al amparo de la Ley de 1964.

Local de renta antigua

Local de renta antigua

La vigente LAU de 1994 entró en vigor el 1 de enero de 1995, y dispone que este tipo de contratos -que seguían vigentes conforme a la anterior LAU de 1964- se extinguirán con la jubilación o fallecimiento del arrendatario o su cónyuge que subrogado en su lugar ejerza aún la actividad comercial. No obstante, como suele tratarse de negocios de ámbito familiar situados en las zonas céntricas de las ciudades, lo habitual es que hoy en día sea algún descendiente de aquel arrendatario quien regente el negocio. Aquí es donde radica la cuestión, pues la Disposición Transitoria 3ª establece que en caso de no tratarse de aquel arrendatario o su cónyuge, el contrato se extinguirá a los veinte años de la entrada en vigor de la ley. En otras palabras, quedan extinguidos desde el 1 de enero del 2015.

Esto que parece un cambio en las reglas del juego que perjudica a los empresarios de estos pequeños locales, supone a su vez un equilibrio en la balanza de las rentas. Es de entender que los propios propietarios de los inmuebles estén muy quejosos, pues las rentas que reciben son muy bajas y no se encuentran actualizadas, pues casi siempre se encuentran estancadas económicamente en décadas pasadas.

Por eso los arrendatarios de esta modalidad contractual se encuentran hoy en la obligación de negociar un nuevo contrato de alquiler con renta actualizada, que unido a la crisis económica actual, puede saldarse con cierres de empresas que no puedan hacer frente a esta nueva situación, pues lo que no podía suponer el legislador que aprobó la Ley 29/1994, era la situación económica que atravesaría el país 20 años después.

Una de las soluciones que evitarían sorpresas a los empresarios de estos locales puede consistir en concertar un nuevo contrato con el arrendador antes de la finalización de la extinción, expresando las circunstancias económicas por las que están atravesando, con el objeto de evitar sorpresas a partir del 1 de enero del recién estrenado 2015, como puede ser que el inmueble donde han ejercido la actividad económica ya no está disponible para su alquiler o en el peor de los casos haya sido arrendado a otra persona.

No obstante, habrá que tener en cuenta también una serie de derechos que rigen a favor del arrendatario en la extinción contractual, como el derecho de adquisición preferente –tanteo y retracto- con respecto a un nuevo arrendatario, así como un elenco de opciones indemnizatorias que habrían de ser objeto de un estudio más profundizado.

Por último, es importante destacar que esta disposición se refiere únicamente a contratos de alquiler de locales comerciales, es decir, aquellos destinados al ejercicio de una actividad económica. Por contraposición, el alquiler de renta antigua dedicado a vivienda presenta un régimen transitorio menos abrupto para los inquilinos.

Vía| LegalToday

En QAH| Las consecuencias actuales de la Ley de Arrendamientos Urbanos de 1994. 

Imagen| Local de renta antigua

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