Cultura y Sociedad, Historia 


El acontecimiento de Tunguska (I)

 

En los últimos días han proliferado en los medios de comunicación las noticias acerca del peligro provocado por la caída en nuestro planeta de un satélite obsoleto de mediano tamaño. El ser humano siempre ha tenido un sentimiento de prevención hacia todo lo que pueda caer del cielo, por lo que este tipo de acontecimientos siempre tienen asegurada la atención del público, “por si acaso nos tocara la china”.

En este caso, la NASA insistió que aunque el satélite tenía el tamaño de un autobús y pesaba más de 5,5 toneladas, el riesgo para la seguridad de las personas era “muy remoto”, y parece que los restos del armatoste cayeron finalmente en su mayoría en el Pacífico sin más problemas para nadie.

De hecho, la Agencia aseguró que no se había confirmado ningún caso en el que  resultara herida una persona por un objeto espacial durante la maniobra de reingreso en la atmósfera, desde el comienzo de la era espacial.

En este caso, la alarma estaba controlada desde un principio. Pero ¿qué sucedería si la amenaza consistiera en el choque de un cometa contra nuestro planeta? ¿alguien duda de que el pánico se adueñaría de la población mundial? ¿no estamos hartos de ver películas hollywoodienses que nos han mostrado con todo lujo de detalles las consecuencias de semejantes desastres?

Pues bien, eso mismo, el impacto de la cola de un cometa en la superficie terrestre, tuvo lugar en el amanecer del 30 de junio de 1908, en la remota Siberia. Concretamente en las proximidades del río Podkamennaya, en lo que se conoce como el Evento o Acontecimiento de Tunguska.

Los hechos

A las 7:17 horas de ese día, se observó una enorme bola de fuego que sobrevoló el cielo de Siberia Central. Al tocar el horizonte se produjo una gigantesca explosión que arrasó 2.000 kilómetros cuadrados de bosque incendiando miles de árboles cercanos al lugar del impacto. Su onda de choque atmosférica dio dos veces la vuelta a la Tierra. Durante los dos siguientes, el polvillo luminoso disperso y presente en la atmósfera era tan abundante que podía leerse el periódico de noche a 10.000 kilómetros de distancia, en las calles de Londres.

Este sobrecogedor incidente tuvo lugar en la Rusia de los zares, cuyo gobierno despreció abrir cualquier investigación y no fue hasta 10 años después, tras la Revolución bolchevique, cuando una expedición comandada por el geólogo L.A. Kulik examinó los estragos provocados e interrogar a los testigos, unos humildes tunguses que aún atemorizados pese al paso del tiempo transcurrido, acertaron a recordar momentos inolvidables…

Vía| SAGAN, Carl: Cosmos. Ed. Planeta 1980
En QAH| “Un pequeño paso para el hombre, un gran paso para la humanidad”. El universo Amstrong (I)
Imagen| Mundo Paranormal

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