Cultura y Sociedad 


El 2015 se va con la principal Crisis Humanitaria aún sin resolver

Hay muchos políticos y especialistas que están tratando de explicar una guerra, que como tantas otras, es fruto del conflicto de voluntades e intereses entre los seres humanos, en este caso marcada por el fanatismo religioso. Guerra que trajo como consecuencia la principal crisis humanitaria de los últimos 70 años, con cientos de familias huyendo.

El rescatista Nicolás Migueiz Montán fue fotografiado mientras salvaba a un niño de un barco de refugiados que se hundía en las costas de Grecia.

El rescatista Nicolás Migueiz Montán mientras salvaba a un niño de un barco de refugiados que se hundía en las costas de Grecia.

En ese marco, se da la respuesta europea, la cual se fundamenta en la necesidad de frenar el ingreso masivo de “inmigrantes” que alteran el orden social y la economía. Más aún, las acciones de represión en la frontera se basan en aquellos casos donde los “inmigrantes” buscan apropiarse de tierras o lo que es peor, ante la posibilidad de que haya infiltrados terroristas.

Lamentablemente, en este análisis muchas veces se pierde el enfoque de que no estamos ante una migración típica, en donde personas buscan un futuro mejor, quieren conseguir un mejor empleo, mejor calidad de vida, etc… No es este el caso. Estamos ante miles de personas que están huyendo del horror de la guerra. Si partimos mal, de la premisa de que es una inmigración legal o ilegal tradicional, perdemos el eje y todas las medidas que realicemos estarán mal encaminadas desde un principio.

¿Es lo mismo lo que debo hacer con una inmigración estándar –sea legal o ilegal-, que lo que debo hacer con personas que están huyendo del horror de la guerra conocidas como “refugiados”? Mi respuesta es que no. Hay que realizar todas las acciones que sean necesarias para recibir a los refugiados, al mismo tiempo que hay que tratar de resolver la situación en el país de origen -en este caso Siria-, así una vez normalizado, las familias pueden regresar (en esta etapa, nuevamente habrá que ayudar, porque estarán ante un país devastado, que necesitará crédito e inversión para salir de la crisis pos guerra). Ahora, todo esto que estoy manifestando, no es otra cosa que la historia de Europa, una Europa que enfrentó los más grandes conflictos bélicos del S. XX, dos en menos de cincuenta años. Tenemos experiencia de la cual podemos aprender.

Cuando el análisis parte de que es una inmigración común, se ponen muros, alambrados, militares en las fronteras y se busca dar dinero a aquellos países que son la puerta de entrada a Europa -como es el caso de Turquía-, para que los “inmigrantes” no sigan entrando. Toda respuesta política de este tipo se deshumaniza y lo que es peor, el flagelo que hay que resolver es ocultado a la sociedad y se ve a “los otros” como molestia, como personas que se “podrían haber quedado en otro lugar”, se los ve como amenaza a la economía y paz social.

Las principales ONGs y voluntarios a nivel mundial entienden que son refugiados a los que hay que ayudar y acompañar en este doloroso y traumático proceso. En tanto, muchos líderes mundiales, candidatos políticos y legisladores se inclinan a pensar que es una inmigración más que debe ser controlada, y suman esfuerzos en medidas anti inmigración, control de fronteras, recursos destinados a frenar la entrada de “inmigrantes”, centros de recepción de “inmigrantes” en los que se los trata deshumanizadamente, etc. Estamos así, ante un ejemplo de crisis dirigencial a nivel mundial y de falta de respuesta unificada e inmediata. Es así como sectores de la sociedad civil se organizan y dan respuesta ante el letargo administrativo y político del primer mundo.

A días de finalizar este año 2015, no puedo evitar pensar en los cientos de miles de familias que ante la consecuencia de la guerra han tenido que buscar nuevos horizontes en una Europa que por momentos parece olvidar su historia.

Muchos, en estas fiestas, podremos estar disfrutando de un encuentro en familia, con amigos o si se pasa las fiestas solo, al menos se podrá agradecer si esta soledad lo encuentra con salud y algo que llevarse a la boca. Tengamos presente que no es la suerte de muchos, que estarán en una balsa o albergue, tratando de vencer el frío europeo. En estas fiestas, cuando levantemos nuestra copa, pidamos por una pronta solución a esta crisis humanitaria.

Finalmente, quisiera recordar las palabras de Su Santidad, el Papa Francisco: “Querría darle las gracias a los guardas costeros: son hombres y mujeres muy buenos, les agradezco de corazón porque ustedes son instrumento de la esperanza que nos trae Jesús. Han sido sembradores de esperanza de Jesús”. También recordó “a todos los que esta tierra italiana tan generosamente ha recibido”. Y agregó: “El sur de Italia ha sido un ejemplo de solidaridad para todo el mundo. A todos ellos, que cuando miren el Pesebre puedan decir a Jesús: ‘Yo también he echado una mano para que tú seas un signo de esperanza. Y a todos los refugiados les digo una palabra, esa del Profeta: ‘Alcen la cabeza, el Señor está cerca, y con él la fuerza y la salvación, la esperanza. El corazón quizás dolorido, pero la cabeza alta en la esperanza del Señor. A todos ustedes, refugiados, guardas costeros, les abrazo y les deseo una santa Navidad llena de esperanza y con muchas caricias del Señor”.

Imagen| El Tempano

Más información| ONG Pro Activa Open Arms, ACI Prensa

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