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Ejército, Constitución y democracia ¿realidades incompatibles?

El papel constitucional del ejército

El papel constitucional del ejército

Las recientes declaraciones del Ministro de Defensa en un acto militar hiriendo la sensibilidad de diversas fuerzas políticas nacionalistas, ha generado un debate, en absoluto novedoso, que se refiere al papel que debe ocupar el ejército en una sociedad democrática.

Nuestra Constitución se refiere a las Fuerzas Armadas en varios preceptos, en este artículo voy a resaltar los que considero más relevantes a efectos de reflexionar sobre el papel que la constitución le atribuye al ejército.

El artículo 8 de la Constitución establece lo siguiente:

  1. Las Fuerzas Armadas, constituidas por el Ejército de Tierra, la Armada y el Ejército del Aire, tienen como misión garantizar la soberanía e independencia de España, defender su integridad territorial y el ordenamiento constitucional.
  2. Una ley orgánica regulará las bases de la organización militar conforme a los principios de la presente Constitución.

Este artículo ha sido objeto de gran discusión, sobre todo, a la hora de analizar qué debemos entender por amenazas a la integridad territorial del Estado y del ordenamiento constitucional. ¿Es el referéndum relativo a la independencia de Cataluña una amenaza a la integridad territorial del Estado? Una respuesta afirmativa podría dar lugar a la legitimación de una intervención militar en Cataluña. Esta intervención chocaría con otros principios constitucionales como con el derecho a la autonomía de las nacionalidades recogido en el artículo 2 de la propia Constitución, por lo que no es una cuestión de fácil solución.

Otro de los artículos a destacar es el 30 de la Constitución:

  1. Los españoles tienen el derecho y el deber de defender a España.
  2. La ley fijará las obligaciones militares de los españoles y regulará, con las debidas garantías, la objeción de conciencia, así como las demás causas de exención del servicio militar obligatorio, pudiendo imponer, en su caso, una prestación social sustitutoria.
  3. Podrá establecerse un servicio civil para el cumplimiento de fines de interés general.
  4. Mediante ley podrán regularse los deberes de los ciudadanos en los casos de grave riesgo, catástrofe o calamidad pública.

El servicio militar obligatorio se basaba en este artículo, como sabemos, la famosa “mili” ya no es de obligatorio cumplimiento para los españoles, sino que ahora el ingreso en el ejército es plenamente voluntario. Existen quienes apoyan el proporcionar formación militar básica para todos los ciudadanos y otros que entienden que en la actualidad no es necesaria tal formación.

Si avanzamos por el articulado de la Constitución, nos encontramos con los artículos 62, 63 y 97, que deben ser valorados de manera conjunta, pues introducen otro de los grandes debates planteados tradicionalmente en torno al ejército y su papel constitucional, que es el delimitar el mando supremo del mismo.

Según el artículo 62 de la Constitución le corresponde al Rey el mando supremo de las Fuerzas Armadas. En el artículo 63 se establece que le corresponde al Rey, previa autorización de las Cortes Generales, declarar la guerra y hacer la paz. Por último el artículo 97 tiene el siguiente contenido: “El Gobierno dirige la política interior y exterior, la Administración civil y militar y la defensa del Estado. Ejerce la función ejecutiva y la potestad reglamentaria de acuerdo con la Constitución y las leyes.”

Por tanto, quien ostenta el máximo poder sobre el ejército, ¿el Rey o el Gobierno? 

Esta cuestión nos lleva a otra, no de menor calado, que es la del análisis del papel del Rey en una monarquía parlamentaría como la española. El Rey es inviolable e irresponsable, según la propia constitución, por lo que necesita el refrendo del Presidente del Gobierno o del Ministro competente para llevar a cabo cualquier actuación, por lo que, se entiende que el mando supremo del ejército que le atribuye el artículo 62, realmente no es tal, pues siempre necesitará la aprobación del Gobierno para adoptar cualquier tipo de decisión, es el Gobierno y en concreto el Ministerio de Defensa, el que se ocupa de la organización, regulación y control de las Fuerzas Armadas, tal y como se establece en el artículo 97.

En la actualidad, las necesidades militares de nuestro país no son las mismas que en el período preconstitucional, por ello, las funciones del ejército han dejado de estar tan marcadas y delimitadas como antaño, por eso es necesario reflexionar e incluso aclarar legalmente, el papel que debe desempeñar en una democracia y en una sociedad como la nuestra, sobre todo, dados los últimos vaivenes políticos y sociales, que han vuelto a colocar al ejército bajo el foco.

 

Vía| Ministerio de Defensa

Imagen| Ejército

 

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