Salud y Deporte 


Ejercicio físico para regular la tensión arterial

Las enfermedades cardiovasculares son la mayor causa de mortalidad y morbilidad de adultos en nuestra sociedad. Algunas de ellas, parecen ser propiciadas o agravadas por la inactividad física. Este grupo incluye enfermedades como la cardiopatía isquémica coronaria, hipertensión, ataques cerebrales, fallos cardíacos congestivos, defectos cardíacos congénitos, alteraciones vasculares periféricas, problemas valvulares y enfermedades cardíacas reumáticas (Meléndez, 2000).

Ejercicio físico y tensión arterial

Ejercicio físico y tensión arterial.

En este artículo de, analizamos en una enfermedad cardiovascular muy común como es la hipertensión arterial, que es la tercera razón, en orden de importancia, por la que las personas visitan a su médico de cabecera, y ocupa el primer lugar en la lista de datos anormales que aparecen en las revisiones anuales en grupos de todas las edades (Divine, 2008).

Durante años, la tensión arterial elevada ha sido comparada a un “asesino silencioso”, porque suele desarrollarse con pocos o ningún síntoma, a pesar de que puede provocar diferentes problemas de salud adicionales que sí manifiestan síntomas (Divine, 2008). La presencia de hipertensión aumenta de forma acusada con la edad; es mayor en hombres que en mujeres; y mayor entre las personas de color que entre las personas de raza blanca (ACSM, 2007).

Una vez establecido el diagnóstico, es posible buscar un tratamiento para ganar la batalla a la tensión arterial elevada. En general se recomienda intentar disminuirla mediante modificaciones en los hábitos de vida, entre los que destacamos la práctica regular de ejercicio y actividad física.

La dosis óptima de ejercicio será de 30 minutos de actividad aeróbica en la que participen la mayoría de los grupos musculares casi todos los días de la semana, lo cual producirá un incremento del latido cardíaco del 55 al 70 % máximo. Para la mayoría de las personas, la mejor actividad aeróbica es caminar, sin embargo, existen muchas otras alternativas diferentes. También es conveniente incorporar algún tipo de entrenamiento de fuerza y flexibilidad, ya que mejoran el programa general.

Ejercicio cardiovascular y tensión arterial.

Ejercicio cardiovascular y tensión arterial.

Si se está comenzando un programa de ejercicio físico, llevará entre 6 y 12 semanas comprobar los efectos del entrenamiento sobre la tensión arterial, por lo que los resultados serán graduales y se notará que la tensión durante el ejercicio no aumenta tanto aunque se trabaje con la misma intensidad. Una vez que se compruebe la tensión finalizado ese período de 6-12 semanas, probablemente se notará una reducción de entre 5 y 10 mmHg tanto en la presión sistólica como en la diastólica.

Aquellas personas que se encuentren en la fase pre-hipertensa o en la etapa 1 de gravedad volverán a niveles ideales. Además, a estas alturas también se habrá reducido el riesgo de desarrollar una enfermedad cardíaca (Divine, 2008).

Como vemos, el ejercicio físico se postula como la herramienta ideal para regular la tensión arterial y para obtener una buena salud cardiovascular.

 

En colaboración con QAH | Mundo Entrenamiento

Vía | Meléndez Ortega, A. (2000). Actividades físicas para mayores. Las razones para hacer ejercicio. Madrid: Gymnos.

Más información | Divine, J.G. (2008). Plan de acción contra la hipertensión. Guía sobre el ejercicio físico y los cuidados más convenientes para reducir la hipertensión. American Colege of Sports Medicine. Madrid: Neo Person. A.C.S.M. (2007). Manual ACSM para la valoración y prescripción del ejercicio. American Colege of Sports Medicine. Barcelona: Paidotribo.

Imágenes | Ejercicio físico y tensión arterial, Ejercicio cardiovascular y tensión arterial

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