Cultura y Sociedad, Historia 


Edgar Allan Poe, corazón delator de tristeza (I)

Edgar Allan Poe es conocido por todos nosotros como uno de los maestros universales del relato corto, del que fue uno de los precursores en EEUU.

Pero de toda su producción destacan (con razón) sus relatos de terror, renovando la literatura gótica.

Es además uno de los creadores de la literatura detectivesca, en una sociedad en la que la figura del hombre moderno que deambulaba por las calles, bien vestido y de ademanes refinados empezaba a ponerse en duda.

El concepto “naturaleza interior” empezaba a aparecer como una cara “oculta” en la que había deseos oscuros, lujuria latente en esa fachada aparentemente decente.

Con la aportación de la novela policiaca, Poe introduce la figura del detective, personaje que a partir de meros indicios debe saber reconocer el mal en quien a primera vista parecía inocente.

Claro que, este afán de hacer de la literatura su forma de vida, tuvo para el escritor estadounidense lamentables consecuencias.  

Fue bautizado como Edgar Poe en Boston, pero sus padres murieron cuando el era un niño. Una adinerada familia de Virginia, Frances y John Allan, lo recogen, aunque nunca fue adoptado oficialmente. Fue precisamente su padre adoptivo, un hombre colérico e intransigente, quien frustraba a Poe en sus deseos de convertirse en escritor.

Sin embargo su madrastra mostró verdadera devoción por el niño, mimándolo y librándolo en numerosas ocasiones de la furia de su padre.

A los catorce años ya había hecho sus pinitos en el mundo de la literatura, enamorándose profundamente de la madre de uno de sus compañeros de clase, a la que dedico el famoso poema “To Helen”.

A los quince años era un niño pacifico aunque poco sociable. En una ocasión terminó moliendo a palos a un compañero mucho más fuerte que el “hasta que estuvo agotado” según el mismo contó.

En 1825 muere su tío, dejándole muchos acres de tierra. Esto le permite construirse una gran casa de ladrillo a la que llama “Moldavia”, desde cuyo balcón empezó su afición a la astronomía.

A los dieciséis años, Poe se matricula en la Universidad de Virginia, que había establecido un sistema de autogobierno para los estudiantes, permitiendo a los mismos elegir sus materias de estudio, organizar su propia manutención e informar a las autoridades de las irregularidades o faltas que se cometiesen. Este régimen tan singular había convertido a la comunidad escolar en un caos absoluto.

Poe empezó a jugar por su necesidad de conseguir dinero extra para mantenerse. Es en esta época en la que por primera vez se relaciona a Poe con el alcohol:

«El clima de la Universidad era tan favorable como el de una taberna: Poe jugaba, perdía casi invariablemente, y bebía»

 Pese a todo, Poe lee y traduce lenguas clásicas sin el mayor esfuerzo. Lee también historia, historia natural, matemáticas, novela y poesía.

Sin embargo, pese a que su padrastro le enviaba dinero, las deudas del futuro escritor no dejaban de crecer más y más.

Un año y medio más tarde deja la universidad y, en vista de que no podía ganarse la vida por si mismo decide enrolarse en el ejército a la edad de dieciocho años.

Su carrera literaria comenzó entonces con un libro de poemas llamado  Tamerlane and Other Poems , aunque por motivos económicos rápidamente se dedico a la prosa  escribiendo relatos y crítica literaria para algunos periódicos de la época; llegó a adquirir cierta notoriedad por su estilo cáustico y elegante. 

Sin embargo, solo se hicieron cincuenta copias del libro y paso completamente desapercibido.

En 1829 Frances Allan murió y Poe sólo pudo acudir a su casa el día siguiente al funeral. Frente a su tumba, no pudo resistir el dolor y cayó inanimado.Edgar, hasta el último día de su vida, siempre que se expresó sobre ella lo hizo con ternura. Quizá suavizado por la muerte de su mujer, Allan accedió finalmente a ayudar a Poe a obtener el licenciamiento.

Ya en esta época queda patente el estado angustiado, apático, desilusionado del escritor, fruto de la perdida de seres queridos, amores frustrados e ilusiones irrealizables, que marcarán de por vida sus escritos.

 

Vía|Edgar, bio

Imagen|wikipedia, Tamerlane

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