Economía y Empresa 


Economía Real vs Economía Financiera

Si existe un ámbito especialmente incomprendido en lo que a economía se refiere éste es, sin ninguna duda, el ámbito monetario-financiero. Una de las críticas más comunes es la divergencia entre “economía real” y “economía financiera” y la preponderancia de la segunda en el mundo moderno. Se ve con pudor y bochorno el hecho de que cada vez más los grandes bancos y conglomerados financieros copan la economía mundial mientras que los desdichados productores ven cada vez como su producción representa una porción cada vez menor del pastel. Los bancos se quedarían con una riqueza que no han ayudado a producir.

Existen dos tipos de intercambios, los  intercambios al contado y los intercambios diferidos o a crédito. En el mundo moderno la mayor parte de los intercambios se producen de la segunda manera, es decir, riqueza real pasa de manos y una promesa de pago pasa a otras manos, esto es especialmente cierto en el mundo mercantil, la mayor parte de las veces las empresas pagan la mercadería, materias primas o bienes en proceso de transformación con una promesa de pago en vez de en metálico.

Tan solo con que la nueva riqueza creada pasara de manos una sola vez antes de llegar al consumidor final (del productor al minorista por ejemplo), el volumen de “economía financiera” sería muy similar al volumen de “economía real”. Pero en un mundo como el actual en el que la división del trabajo es muy profunda y los procesos productivos muy largos, la nueva riqueza cambia muchas veces de manos hasta que finalmente es pagada por un consumidor final y el resto de promesas existentes son pagadas. Por lo que la “riqueza real” cambia muchas veces de mano, y cada vez que lo hace aumenta el volumen de “economía financiera”.

 

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Podríamos pensar que esto es altamente perjudicial, pero debemos tener en cuenta dos cosas; por un lado es que si no se permiten los intercambios a crédito, es muy posible que los intercambios se vean seriamente mermados, y allí donde no se produce el intercambio pudiendo existir, a buen seguro que las dos partes satisfacen peor sus necesidades (de otra manera nunca hubieran llegado a un acuerdo). Por otro lado es lógico que diferentes agentes económicos se especialicen en aquello que mejor saben hacer, concentrándose tan solo en una parte muy concreta de la cadena de valor de un producto. Por ende, ese producto, desde que se recolectan las materias primas hasta que es puesto a la venta en la tienda cambia de manos incesantemente, y con ello se multiplican las promesas de pago y por añadidura la “economía financiera”.

Pero es que además el pago con dinero por parte del consumidor se referiría a bienes o servicios de consumo inmediato, puesto que los bienes de consumo duradero son en su mayoría financiados a crédito, o lo que es lo mismo, el nuevo bien es adquirido con una nueva promesa de pago y por tanto, existe una nueva adición a la ya enorme “economía financiera”.

Luego, cuando hablamos de “economía financiera” tan solo nos estamos refiriendo a la cantidad de intercambios que se producen en la economía en los que de una parte pasan bienes reales y por la otra tan solo pasan promesas de pago. Un mismo bien es objeto de múltiples intercambios hasta llegar al consumidor final, que será el que pague finalmente con dinero. La mayor parte de las veces solo este último intercambio (el del consumidor final) es el que es pagado con dinero y es en el que se suele medir la “economía real”. En otras palabras, de la infinidad de intercambios que se producen en una economía desarrollada solo los de la última fase (y no todos) son pagados al contado (economía real), el resto de intercambios representan la “economía financiera”.

Más información: http://juanramonrallo.com/

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