Economía y Empresa 


Economía de la Gratitud: el negocio está en tus redes

Comenzamos con una palabra mágica: gratitud. Podemos definir la gratitud como una filosofía que insta a mostrar consideración, aceptar a los demás y cultivar un espíritu de confianza mutua entre las personas. Compartir una cultura de agradecimiento nos hace sentir partícipes de algo y, simplemente con un “gracias”, nos sentimos más preciados y valorados. Mary Kay Ash, la famosa empresaria norteamericana de productos cosméticos, enfatizó la importancia de reconocer los logros de los demás y animó a su equipo de ventas a actuar como si cada persona llevara un letrero colgado del cuello que dijera: “Hazme sentir importante”.

El poder de la gratitud es infinito

El poder de la gratitud es infinito

¿Cómo decidimos la gente que nos agrada? Hablamos, escuchamos, intercambiamos ideas, nos conocemos y empezamos a entablar una relación. El proceso es muy similar tanto en el ámbito privado como en el profesional y no es nuevo: nuestros abuelos entendieron perfectamente que construir buenas relaciones con los clientes era fundamental en el mundo de los negocios. En aquella época se consumía localmente, se conocía al vendedor de la tienda -que también era el dueño y amigo del barrio-, y los buenos modales eran importantes porque si el tendero nos jugaba una mala pasada lo comentábamos con los vecinos y podía perder varios clientes: los negocios vivían y morían gracias al boca a boca.

Tras una época en la que las grandes corporaciones dejaron a un lado la atención personalizada, la llegada de las redes sociales ha permitido que las empresas vuelvan a comunicarse con las personas directamente; se han establecido nuevas relaciones, nuevas formas de hablar y compartir experiencias con las marcas: el boca a boca ha regresado. El renombrado empresario Gary Vaynerchuk revela en su libro “La economía de la Gratitud” cómo las empresas pueden lograr nuevamente una relación directa en el mundo virtual; estamos en una nueva era de hacer negocios en la que la voz de los consumidores es importante y sus opiniones en redes sociales pueden hacer que una marca triunfe o desaparezca. Durante décadas, la única forma de reducir los riesgos antes de lanzar un nuevo producto fue invirtiendo grandes sumas de dinero en pruebas de mercado; en la actualidad el panorama ha cambiado y podemos conocer los gustos de miles de consumidores en un tiempo récord. Lo expresa muy bien Vaynerchuk en su libro recordando al protagonista de Mad Men: “Don Draper habría dejado caer su vaso de whisky de puro gusto, si se le comunicara que su agencia ya no tiene que organizar focus groups para descubrir qué quiere la gente”.

En una Economía de la Gratitud las empresas tienen que ser parte de la conversación y grandes compañías como Coca cola, Starbucks o Best Buy han sido ya capaces de crear comunidad en sus propias webs, recibir sugerencias, agradecer comentarios, llegar a la parte emocional de sus clientes y fidelizarlos. Es cierto que para estas sociedades de elevado capital no es difícil rodearse de un buen equipo de social media, sin embargo, y pese a tal obviedad, también existen ya casos en la red de pequeños negocios que han triunfado con un tomate (SoloRaf), una cebolla (Jumosol) o un filete (mercadodebarrio) diferenciándose e impresionando alrededor de productos muy comunes.

Por fin tenemos la oportunidad de conectar con nuestros clientes de forma directa, conocerlos, cuidarlos, compartir contenidos de valor y, por qué no, algo de humor que haga que se sientan parte de la compañía y facilite el camino hacia la compra.

Si las intenciones de nuestra organización superan el mero acto de vender, si definimos bien nuestra estrategia y apelamos a los sentimientos la gente responderá: informar, escuchar, hablar, compartir, agradecer….y vender.

Vía/ Economía de la Gratitud

Más información/ DCC, Social&simple, Ricard Lloria, Barraza

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