Historia 


Écija durante la época romana: Colonia Augusta Firma Astigi

Écija, conocida como “la ciudad del sol”, fue una de las colonias más importantes de la Hispania romana. Los primeros asentamientos en el valle del río Genil, donde surge Écija, remontan al I milenio  a.C., época de la cultura tartésica. Para entonces el núcleo urbano estaba constituido por pocas cabañas situadas en el pequeño cerro elevado sobre el río, conocido hoy como “el Picadero”. No mucho más grande debería ser cuando los romanos, después de haber derrotado a los cartagineses en la II Guerra Púnica, ocuparon el territorio denominandolo Bética. Es propio durante la época romana que Écija conoció su mayor esplendor, sobre todo a partir del principado de Augusto. Fue el imperador quien en el año 14 a.C. dio nueva vida a la ciudad fundando la colonia Augusta Firma Astigi, que se convertiría en uno de los centros más importantes de la Hispania romana. La provincia de la Bética fue dividida en cuatro conventus jurídicos: Hispalensis, con capital Sevilla, Gaditanus con capital Cádiz, Cordubensis con capital Córdoba y Astigitanus con capital Écija.

La colonia de Astigi fue fundada sobre la Astigi Vetus de la que habla Plinio el Viejo pero con una nueva planta de trazado regular en línea con el urbanísmo romano: el Decumano Máximo y el Kardo Máximo se cruzaban en el Foro, correspondiente a la actual Plaza de España (que los ecijanos llaman “El Salón”). Las excavaciones arqueológicas realizadas aquí han documentado un área de casi 20.000 metros cuadrados pavimentada con grandes losas de piedra. En este espacio se situaban también un templo dedicado al culto imperial, las termas y una palestra, mientras que las necrópolis se localizaban extramuros junto a los principales caminos, así como el anfiteatro. A partir del Decumano y del Kardo un reticulado de calles paralelas y perpendiculares formaba manzanas donde se ubicaban las viviendas. En las excavaciones arqueológicas de la Plaza de España han visto la luz los restos escultóricos, arquitectónicos y epigráficos más significativos de Astigi. Entre ellos destaca sin duda la maravillosa estatua de la “Amazona herida” de mármol blanco, que llama la atención por su excepcional estado de conservación y por los restos de pigmentación rojiza y que se puede admirar en el Museo Histórico de la ciudad.

Amazona herida

Amazona herida

La Amazona formaba parte de un conjunto considerable de piezas escultóricas y epigráficas halladas dentro de una gran estructura hidráulica identificada como natatio, que ha actuado como contenedor jugando un papel importante en el estado de conservación. La estatua fue encontrada oculta bajo un grupo de sillares,  que hace creer que haya sido ocultada intencionada y cuidadosamente, tal vez en época más tardía, para preservarla de la distrucción.

Otras atestaciones de la riqueza y de la importancia de Astigi son los numerosos mosaicos, hallados en las excavaciones urbanas, que se distinguen por su calidad, variedad y dimensiones. Se trata en muchos casos de pavimentación de domus. Entre los temas iconográficos más representados hay las estaciones del año, el triunfo de Baco y el don del vino.

El conventus astigitanus abarcaba un territorio muy amplio, especializado en la producción de aceite para exportación a gran escala, fundamentalmente a Roma y con destino a las legiones acuarteladas en Germania y Britania. El transporte se efectuaba a través del río Genil hasta el Guadalquivir y desde allí hasta el mar.

Astigi alcanzó el auge económico a partir del último cuarto del siglo I d.C., gracias a los cambios introducidos por los imperadores flavios que realizaron una política de indictiones, es decir ventas obligatorias al precio de mercado de aceite al estado por parte de los agricultores béticos. La creciente producción de aceite se refleja en el gran número de ánforas olearias producidas en este periodo. Entre los siglos II y III d.C. Astigi llegó a ser el mayor centro exportador de aceite y cereal de toda la Bética. Además beneficiaba de estar ubicada a lo largo de la Vía Augusta que unía Cádiz a Tarragona.

Mosaico con los amoríos de Zeus

Mosaico con los amoríos de Zeus

Las élites astigitanas beneficiarias de mayor prosperidad demonstraban su fidelidad a la casa imperial ocupando cargos sacerdotales, organizando espectáculos públicos y patrocinando el impulso monumentalizador del centro urbano, especialmente del foro. De hecho la fase de monumentalización del foro de Astigi, así como en otras capitales provinciales hispanas, coincide con la instauración o el desarrollo del culto imperial. En el caso de Astigi, el culmen del proceso de “marmorización” del foro se data en la primera mitad del siglo II d.C., periodo al que se puede fechar también gran parte del conjunto epigráfico y decorativo hallado en las excavaciones.

Vía| Astigi Vetus-Revista del Museo Histórico Municipal de Écija; año 2006, n° 2.
Más información|Iaph; Ruta Bética Romana.
Imagen| Amazona; Mosaico.
En QAH| El esplendor artístico de Pompeya en Écija

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