Cultura y Sociedad, Patrimonio 


Durero autorretratado

Autorretrato con flor de cardo. Alberto Durero. 1493. Musée du Louvre.

Autorretrato con flor de cardo. Alberto Durero. 1493. Musée du Louvre. Paris.

Alberto Durero ha sido uno de los mejores artistas europeos de la historia, por sus innovaciones, la perfección técnica, la calidad y la variedad de sus creaciones. Fue un gran pintor, pero no debemos olvidar que también fue un extraordinario dibujante, fabuloso estampador sobre cobre y sobre madera y un teórico de las artes.

Albrecht Dürer, conocido como Alberto Durero, vivió en una de las épocas más apasionantes de la historia occidental. Nacido el 21 de mayo de 1471 en la ciudad alemana de Nüremberg, fue testigo del final de la Edad Media, el principio del Renacimiento y el inicio de la Reforma Religiosa que puso fin a la hegemonía de la Iglesia Católica.

Aunque la tradición germánica inmersa en el espíritu del gótico tardío pesó sobre su estilo, consiguió introducir en Alemania el comienzo de un arte objetivo ligado a la corriente clasicista-humanística del Renacimiento italiano. Y esta es la razón por la que se le considera el iniciador y principal representante del Renacimiento centroeuropeo.

Durero hizo muchos retratos, pero también nos dejó, aunque en menor número de ocasiones, autorretratos que se caracterizan por su buena calidad. Fue pionero en la representación sistemática de sus propios rasgos físicos, lo que nos ha permitido seguir los cambios, tanto físicos como psicológicos, que se fueron produciendo en el artista.

Aunque Durero no fue el primero en autorretratarse, lo cierto es que lo hizo de una manera diferente a como se venía haciendo hasta ese momento. Lejos de los autorretratos medievales que representaban a los artistas como trabajadores artesanales, los pintores del Renacimiento reivindicaban su posición de intelectuales que reflexionaban para poder crear una obra de arte.

Sin contar sus dibujos, el primer autorretrato de Durero fue Autorretrato con flor de cardo. En él, se presenta como un joven pálido de 22 años, justo antes de su primera visita a Italia, con una eringe entre sus manos, un tipo de cardo que, según las versiones, puede aludir a la fidelidad en el matrimonio, porque la utilizaría como regalo a su novia con la que se casaría un año después, o a la providencia, porque en la inscripción de la parte superior se puede leer “Las cosas me van como está dispuesto allá arriba”. Por otro lado, la expresión del rostro transmite sensibilidad y delicadeza. Podemos decir que es, por tanto, una imagen del alma del pintor, con cierto simbolismo en las espinas del cardo, mostrando un diálogo entre el placer y el dolor.

Autorretrato con guantes. Alberto Durero. 1498. Museo del Prado.

Autorretrato con guantes. Alberto Durero. 1498. Museo del Prado. Madrid.

Cuatro años después, tras su primer viaje a Italia, Durero realiza el Autorretrato con guantes que hoy podemos contemplar en el madrileño Museo del Prado. Fue pintado cuando ya gozaba de éxito y dinero, lo que se refleja en el estilo y la calidad de su vestimenta, mostrando a un joven culto y elegante, de mirada cautivadora, y con barba y cabellos minuciosamente tratados. Durero se presenta en un típico retrato italiano influencia de su viaje, de tres cuartos, ligeramente girado, de imagen cuidada y abierto a un paisaje a través de una ventana. La evolución del autorretrato con respecto al anterior es evidente. Ahora Durero se muestra de manera solemne, sereno y orgulloso de la posición que la pintura y él han alcanzado, rindiendo un homenaje a la figura del pintor, que en Italia ya tenía una alta consideración en ese momento como artista liberal, pero que en Alemania aún seguía estando ligada al mundo de las actividades artesanales. Sin embargo, a pesar de ese cambio en el aspecto de Durero, el pintor se vuelve a representar psicológicamente como en el autorretrato anterior, aunque ahora de una manera algo altiva, consciente de la posición social que ha alcanzado.

Autorretrato con pelliza. Alberto Durero. 1500. Alte Pinakothek. Munich.

Autorretrato con pelliza. Alberto Durero. 1500. Alte Pinakothek. Munich.

Finalmente, en el año 1500 Durero realiza su tercer autorretrato, titulado Autorretrato con pelliza, donde aparece en posición frontal, rígida, con esa mirada magnética característica en sus autorretratos y vestido con un tipo de chaqueta de piel llamada pelliza. En él se nos muestra como Imitatio Christi, presentándose a sí mismo y al hombre en general como un ser creado a imagen y semejanza de Dios, reflejo de la perfección y la sabiduría divina. Durero además, retoma la idea del artista valorado: Si Dios es el artista por excelencia, creador de una obra divina, el artista del Renacimiento es también un creador.

Como vemos, los diferentes autorretratos de Durero, aunque pocos, son el reflejo de la trayectoria del pintor alemán hacia la madurez y representan de manera evidente un momento clave de la Historia del Arte, en el que los pintores adquieren una consideración de intelectuales que no habían tenido hasta entonces.

 

Vía| J. Luna, J. y Porcu, C. Durero. 2004. Biblioteca El Mundo; Serra, A. Durero. 2002. Susaeta.

Más información| Norbert, W. Durero, 25 Aniversario. 2010. Taschen.

Imagen| Autorretrato con cardo, Autorretrato con guantes, Autorretrato con pelliza

 

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