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Drones (II): (Des)regulación del uso del dron con fines recreativos

Por Nicolás González Muñoz

Si bien, como se ha visto previamente [Drones (I)], la regulación del uso de drones para fines comerciales o profesionales trata de avanzar en paralelo a la popularización de éstos, no sucede así cuando su manejo se da con fines lúdicos o recreativos. De hecho, es el propio legislador quien ha querido intencionadamente dejar al margen de la normativa este tipo de usos. Así:

La Ley 48/1960, de 21 de julio, sobre Navegación Aérea, reguló en sus artículos 150 y 151 estas aeronaves pilotadas por control remoto cualesquiera que fuesen sus finalidades “excepto las que sean utilizadas exclusivamente con fines recreativos o deportivos”; tenor que la Sección 7ª del RD Ley 8/2014, de 4 de julio, mantuvo intacto; y que la Ley 18/2014, de 15 de octubre, que supuso, en general, una extensión normativa en la materia también conservó, excluyendo expresamente la regulación de los drones con fines lúdicoss en sus artículos 50 a 53.

Así pues, ¿qué reglas marcan los límites del uso recreativo de estas “aeronaves pilotadas por control remoto?

En primer lugar, rige el Derecho de la Unión Europea por medio del Reglamento de Ejecución (UE) nº 923/2012, de la Comisión, de 26 de septiembre de 2012 y otras disposiciones con él relacionadas, conocidas como Standarised European Rules of the Air (SERA), que disponen el marco general de seguridad en la circulación aérea.

En lo que a España respecta, esta legislación comunitaria inspira las disposiciones contenidas en el Real Decreto 552/2014, de 27 de junio que, si bien no regula específicamente la utilización recreativa de estos artefactos, contribuye a paliar la -atípica- laguna normativa en lo que atañe, al menos, a sus límites más genéricos: el artículo 4 de este texto legal, por ejemplo, establece que “no se realizará ningún vuelo sobre aglomeraciones por debajo de las alturas mínimas previstas en SERA.3105”. A pesar de que este Real Decreto está pendiente de modificación por medio de otro Proyecto de Real Decreto que debía entrar en vigor en el primer trimestre de 2017, a la vista del último de sus borradores (de octubre de 2016) podemos afirmar que tampoco se entrará a regular el uso lúdico-recreativo al que nos referimos.

Por su parte, la Agencia Española de Seguridad Aérea (AESA), para tratar de mitigar la incertidumbre normativa y haciendo uso de esta inspiración de origen europeo, así como extendiendo algunas medidas extraídas directamente del uso de drones con carácter profesional, ha establecido una serie de recomendaciones tales como: no superar los 120 metros de altura en el vuelo; tenerlo siempre a la vista; utilizar expresamente zonas adecuadas de vuelo como áreas despobladas o de aeromodelismo; y otras tantas prohibiciones o recomendaciones negativas; a saber: no volar drones en zonas urbanas, aglomeraciones o cerca de aeropuertos o aeródromos; no hacerlo de noche o, por evidente que parezca, no poner en peligro a terceros.

En definitiva, más allá de la posibilidad de la AESA de imponer sanciones de 225.000 euros en caso de incumplimiento de alguna de las directrices arriba mencionadas o la verborrea normativa propia de las entidades públicas de carácter no estatal -que, previsiblemente, llegará- nos encontramos en una situación de desregulación del uso de los drones con fines recreativos que, a pesar de no suponer un problema mayor irresoluble a través de las reglas aplicables a las relaciones y actividades humanas en general, deja algunas incógnitas regulatorias como qué ocurre con los vuelos en espacios cerrados, cómo pueden afectar estos vuelos a la protección de datos de carácter personal o en qué responsabilidad concreta incurren los pilotos de estas aeronaves que causen daños patrimoniales o, incluso, personales, a terceros.

De momento, no son pocas las voces que claman por tratar aumentar la seguridad jurídica en este ámbito con la promulgación de un texto legal al efecto que, probablemente, acabará llegando. Hasta entonces, disfrutemos de una de las pocas zonas de nuestra vida carente de la habitual hipertrofia normativa.

Vía | HayDerecho

Imagen | Drones

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