Especial Abdicación, Historia 


Dos reyes venidos de Italia para un destino común

Prim, Serrano y Topete subastan los atributos del trono español.

Prim, Serrano y Topete subastan los atributos del trono español.

Si tuviésemos que asociar los siguientes conceptos, revolución militar, exilio, monarquía sin rey, rey italiano y abdicación a una misma persona, seguramente y tras todo lo vivido últimamente, nuestra mente nos remitiría a quien hace unos días sorprendiera a propios y extraños anunciando su renuncia al trono español. A aquel que naciendo en Roma la víspera de la Epifanía de 1938 llegase con apenas diez años a un país gobernado por el líder de una revolución militar y que, en 1947, definiese al Estado español como Reino según lo recogido en la ‘Ley de sucesión en la jefatura del Estado’. Reino sin rey hasta casi treinta años más tarde.  Sin embargo, dichos conceptos casan igualmente a la perfección con la figura de otro rey de reinado más breve: Amadeo de Saboya, Amadeo I de España.

El que fuera segundo hijo del primer rey de Italia, probablemente no imaginó que su destino se encontraría dirigiendo un país que no era el suyo. Pero así fue. Los generales Serrano, Prim y Topete habían concluido con éxito ‘La Gloriosa’, aquella revolución que terminó con Isabel II exiliada en el país vecino y con una complicada situación en la política interior. Dichos militares, junto a otros nombres relevantes en la escena política como Sagasta o Zorrilla, conformarían el gobierno provisional que sustituyó a las juntas revolucionarias que en las distintas ciudades habían ido asumiendo el poder durante las revueltas. Así, este gobierno provisional se tuvo que encargar, en tan convulsa situación, no solo del mantenimiento del orden público sino también de la redacción de un nuevo texto constitucional que sería promulgado el 6 de Junio de 1869. Esta carta magna, en su artículo treinta y tres recogía como forma de gobierno de la Nación Española la Monarquía, pero como en la ley fundamental de 1947 a la monarquía solo le faltaba el rey, o al menos le faltó por unos meses, pues cinco más tarde, en sesión parlamentaria, era elegido rey Amadeo I con algo más del triple de votos de los que recibió la opción de cambio a una república federal y casi ciento setenta votos más que la siguiente opción monárquica encarnada en la figura del duque de Montpensier, Antonio de Orleans. Con la votación concluida, el presidente de la cámara, Manuel Ruiz Zorrilla, proclamaba al duque de Aosta rey de los Españoles.

Atentado contra el general Prim

Atentado contra el general Prim

El 4 de diciembre de 1870 Amadeo de Saboya aceptaba oficialmente la propuesta y poco después pondría rumbo a un país que se encontraba en una crisis absoluta, la económica de los años sesenta se había visto agravada por la política de los últimos años. Y a todo esto habría de sumarse un hecho que tendría nefastas consecuencias para el propio Amadeo: la muerte de su principal valedor, el general Prim, quien el 27 de aquel mismo mes, bajo una copiosa nevada, sufriera un atentado (¿instigado por el duque de Montpensier?) en la calle del Turco de Madrid  y que terminaría causándole la muerte tres días después, el día en que en Cartagena desembarcaba Amadeo de Saboya, el lugar en que Prim debía haberle recibido.

Si puede existir algún paralelismo entre la vida de Juan Carlos I y aquel otro rey italiano se pierde completamente en sus reinados. Mientras que en los casi cuarenta años del primero su papel en la vida política ha sido considerada clave para la consolidación de la democracia y la popularidad del monarca fue in crescendo hasta estos dos últimos años, la llegada de Amadeo a España sirvió para que la oposición se uniese por completo en contra del italiano desde un principio. Esto, sumado a la inestable situación política, el estallido de la tercera guerra carlista y la guerra larga con Cuba condicionó su trabajo hasta el punto que, apenas tres años después de su llegada, incapaz de meter mano en los asuntos internos del país e incapaz de comprender al pueblo español, se presentará ante el Congreso para abdicar de su cargo.

Imagen satírica sobre la abdicación de Amadeo I

Imagen satírica sobre la abdicación de Amadeo I

Apenas unas horas hubieron de pasar desde la abdicación de Amadeo I, el 10 de febrero de 1873, hasta el advenimiento de la I República. La renuncia de Juan Carlos I, con un trasfondo político igualmente complicado, donde las injusticias y la debilidad del sistema político han llevado a los nuevos grupos políticos a lanzar proclamas en busca del cambio como las de aquellos generales que arribaron en Cádiz en 1868, ha llevado definitivamente el debate a las calles. ¿Monarquía o República? La sucesión aparece recogida en la Constitución, las calles se manifiestan por el referéndum. Ciento cuarenta años después un rey venido de Italia abdica. Ciento cuarenta años después las dudas se ciernen sobre la Corona.

 

Vía| Amadeo I de Saboya, el rey que llegó por mar

Más información| Amadeo de Saboya, rey de España, Gigi Speroni. 1989.

Imagen| La subasta del trono español, El atentado a Prim, La abdicación de Amadeo I

En QAH|  Amadeo I de Saboya, El duque de Montpensier, La última regente; Especial Abdicación Juan Carlos I; Sobre las abdicaciones reales en España; Auge y ocaso de un emeprador: La primera abdicación (documentada) de España; La abdicación de nuestro “último” Felipe, el primer Borbón; Las abdicaciones de Bayona

 

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