Reflexiones 


Dos mil quince

estrellasHace tiempo leí la historia de un niño que con siete años, decidió perseguir su sueño. Él quería llegar a las estrellas, no era un sueño fácil, pero merecía la pena intentarlo. Así que agarró su bolígrafo y escribió una carta. A la NASA. En ella les contaba que le gustaría poder ir Marte, pero que sabía que aún no podía, “¿qué necesito hacer para convertirme en un astronauta?”, preguntaba Dexter con una determinación que sin duda terminará llevándole a las estrellas o adonde se proponga.

Quizás siempre he sido algo ingenua o quizás simplemente esté lo suficientemente loca como para creer en que si alguien quiere de verdad conquistar el universo, terminará haciéndolo. No será fácil, pero pocas cosas que merezcan la pena lo son.

De este año me llevo una certeza grabada a fuego que espero no olvidar nunca: la vida está en nuestras manos y de nosotros depende lo que hagamos con ella. Habrá quien piense que esto que escribo no son nada más que palabras bonitas. Nada más lejos de la realidad. Dirigir tu vida y hacer de ella lo que tú quieres que sea, es una de las tareas más complicadas que podemos encomendarnos. Y sin embargo, la que desde luego, mayor valor tiene.

No creo en los propósitos de año nuevo, creo en el arrojo de quien como Dexter, decide olvidar lo difícil que pueda parecer y apostar por ello. E ir a Marte o a donde quiera que esté lo que deseas. Lo más complicado, ya lo habrás superado.

Feliz 2016

Cromo| El niño que escribió a la NASA para ser astronauta

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