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¿Dormimos tranquilos?

como dormir tranquiloNo es raro que uno mismo o una misma piense a veces, antes de dormir, si su día ha sido lo suficientemente productivo o no. Supongo que no soy el único. Que tú a veces también tienes ese tipo de pensamientos justo antes de irte a la cama.

Existen días y días, algunos mejores, otros peores. Todo influye, el estado de ánimo, también lo hace la motivación, el cansancio físico y mental o incluso, el tiempo atmosférico.

¿Qué es lo que realmente pensamos cuando posamos la cabeza en la almohada? ¿Y para qué nos sirve? ¿Es un pensamiento que nos hace felices y nos provoca un sueño continuo y relajado, o en cambio nos frustra y hace que nos despertemos a lo largo de la noche varias veces?

Quizás existen circunstancias que acumulan sentimientos y reflexiones antes de irnos a la cama parecidas que muchos compartamos. ¿Te identificas con alguna de ellas?

1. Posar la espalda en la cama completamente, sonreír y dormir toda la noche. Lo haces porque sientes que tu día ha sido 100 % productivo, estás satisfecho o satisfecha con tus acciones, con el contexto y con todo lo ocurrido. Te ha dado tiempo a hacer todo lo que has querido y podido. Ojalá todos los días fueran así.

2. Acostarse con muchas ganas, sobre todo por cansancio, ha sido un día productivo, y te acuestas contento, contenta, pero muchos días así, podrían no venir bien para tu salud ya que sientes que has tenido un día productivo pero no satisfactorio del todo. Has realizado todo lo que tenías que hacer, pero no todo lo que querías hacer. La obligación ha ganado la partidazzz…

3. Acostarte y no poder dormir, porque la cabeza te da vueltas pensando en el tiempo que te ha faltado para hacer eso que aún podrías haber hecho y no hiciste. Esperas que mañana no sea muy tarde para ello. Mentalmente planificas el día de mañana, desde temprano, mientras das vueltas en la cama, sin poder dormir, no por frustración, sino por ganas.

4. Acostarte y no poder dormir, esta vez porque has dejado casi todo por hacer. Has estado en los sitios adecuados, con la gente adecuada y donde debías, pero no has tenido una actividad productiva (no por falta de tiempo sino de esfuerzo, compromiso o sólo pasa que desaprovechaste el momento) y por tanto, esas situaciones han sido como trenes que han pasado y no has cogido. Mañana irás a por todas pero piensas… ¿Y si los trenes no vuelven a pasar? Entonces no puedes dormir.

6. Acostarte con indiferencia. Pudiste hacer de todo y simplemente no quisiste. Has perdido un día de tu vida. Pero te da igual. Supongo que esto depende del tipo de personalidad, y que si pasa, no será nunca a alguien que también duerma en las circunstancias nº 3 ó 4, por ejemplo. “Indiferencia vs Remordimiento”.

7. Acostarte y no lamentarte. Pudiste hacer de todo, pero por tus circunstancias personales o externas, no pudiste. Sientes que has perdido un día de tu vida. A diferencia de la circunstancia nº 6, a ti si te importa, quizá lo que te ha ocurrido hoy sirva como aprendizaje para mañana.

Seguro que conoces muchas otras circunstancias. Aunque lo importante de este texto no es sólo identificar si te vas a la cama tranquila o tranquilo, suponemos que cuanto más te acerques a la situación nº 1 de la lista mejor, pero si no ocurre eso, no debemos preocuparnos tanto, mañana es otro día, otra oportunidad. Sólo tenemos que procurar descansar y no pensar en ello porque sólo será perjudicial. En este mundo que va tan rápido durante el día, no podemos ni debemos seguir siendo influidos por todo su rocambolesco ruido cuando por fin, cerramos los ojos. Cuando tomes tu enérgico desayuno, tras despertarte al día siguiente, simplemente, intenta darlo todo. ¡Vamos a por ese 1 y a dormir  tranquilos!

*La oportunidad para dormir como la situación 1 si lees estas leyendo este post por la mañana comienza… YA.

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Foto | Venezolanonews

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