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¿Dónde están los superhéroes cuando se les necesita?

 

¿Acaso la situación actual del mundo no precisa de la pronta actuación de uno de ellos?, da igual el que sea, cualquiera nos vale. ¿Es que no les están llegando nuestras alarmantes señales pidiendo ayuda?, ¿tan atareados están resolviendo otros menesteres, como para no dejarlo todo e intervenir en nuestro terrenal mundo de inmediato?, ¿cuáles son las palabras mágicas para que ellos aparezcan?

¿Dónde están los superhéroes cuando se les necesita?

¿Dónde están los superhéroes cuando se les necesita?

Es cierto que en las situaciones más peligrosas de las películas, el superhéroe no aparece en escena hasta que la protagonista no se encuentra al límite de sus posibilidades, hasta que no ha agotado su último aliento, hasta que sus fuerzas no flaquean de verdad y entonces, sólo entonces, es cuando él interviene con sus súper poderes, acabando con el malo malísimo y salvando al mundo. Pero, ¿hasta cuándo tenemos que esperar para que esto suceda?, ¿todavía no hemos llegado al límite de lo infrahumano?, ¿quizás se puede sufrir aún más?

Pues os diré que, aunque no lo parezca, estamos rodeados de ellos, sólo que usan unos disfraces y unas máscaras que consiguen pasar desapercibidos para el gran público. Me refiero, por ejemplo, a superhéroes disfrazados de curas, que intervienen en las paralizaciones de desahucios, implicándose humana y caritativamente, como debe entenderse realmente una vocación de este tipo. Superhéroes ocultos en lugares recónditos de países subdesarrollados, asistiendo a partos en mitad de la noche en medio de la nada más absoluta y alumbrándose como buenamente pueden, logrando que ningún niño crezca sin su madre y, por tanto, disminuya el número de fallecimientos en los nacimientos. Algunos viven enmascarados bajo un estigma social, rompiendo día a día los límites de la discriminación que aún hoy nos oprimen. Y otros luchando por la supervivencia de un reducido grupo, superando obstáculos arquitectónicos y barreras mentales casi imposibles de rebasar. Sus armas no son otras que una constancia ilimitada, un esfuerzo inagotable y, sobre todo, una infinita y laboriosa voluntad.

Hablo de súper personas, pero de carne y hueso. Nacidas, probablemente, en lugares y bajo circunstancias peores que las de la media y que cada día, con sus pequeñas grandes acciones, salvan al mundo regalándonos una sociedad más digna y fuerte.

El problema es que en el mundo real solo con buenas acciones no se vence al malo malísimopero sí se le puede tumbar por un rato.

Imagen│Liga de la Justicia

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