Derecho Internacional, Jurídico 


¿Dónde están las fronteras de la UE? (V): El caso de Turquía

Para terminar esta serie, recogemos el caso de Turquía como potencial estado miembro de la Unión Europea (UE), que suscita un debate entre los que están a favor y en contra de dicha incorporación, que alcanza términos geográficos, políticos, culturales, económicos…

En lo que se refiere a la geografía, Turquía tiene parte de su territorio en Europa (aproximadamente un 5%), siendo el resto perteneciente a Asia. Pero a pesar de la escasa presencia geográfica dentro de las fronteras, Turquía es política y comercialmente un país más próximo a Europa que a cualquier otro continente, principalmente a partir del acercamiento producido desde su surgimiento como estado independiente, tras la desintegración del Imperio Otomano, después de la Primera Guerra Mundial.  En este sentido, el ex presidente de la República Francesa, Valéry Giscard-D’Estaing, indica que el argumento de la pertenencia relativa a Europa o la proximidad en cuanto a relaciones (ya sean comerciales, políticas, culturales o de cualquier tipo) que hagan ver un país como europeísta a pesar de no estar dentro de las fronteras europeas podría plantear en un futuro la incorporación de Rusia, Georgia, Armenia o incluso Israel; y abierta la puerta esos países, otros de la ribera sur del mediterráneo que hacen gala de occidentalización y laicismo podrían plantearse la entrada.

Por lo demás, Turquía es ya miembro del Consejo de Europa, de la Unión Aduanera, participa en las ligas deportivas europeas, goza de cierta integración en la UE por concesiones de tratados privilegiados respecto a otros países y es miembro esencial de la OTAN (Vid. Dónde están las fronteras de la UE? (IV): Espacio Económico Europeo, Turquía y Suiza).

A favor de la incorporación habría que destacar el argumento de que, siendo Turquía el símbolo del islamismo moderado, podría su tratamiento desde dentro de la UE afianzar un acercamiento y un ejemplo para el Islam más radical hacia el laicismo europeo.

También a favor está la profundidad estratégica internacional que adquiriría la Unión con Turquía, la cual tiene 360 grados de conflictos: los Balcanes, Ucrania y Rusia, al norte; el Cáucaso al noreste; Irán al este; Irak y Siria al sur, y, Chipre y Grecia al oeste. A lo que hay que añadir los países de etnia y lengua turca del Asia central y un poderoso ejército. De modo que Turquía pasaría a ser para la Unión un actor estratégico de primera magnitud.

En cuanto a las circunstancias que la alejan de Europa, cabe destacar las culturales. Turquía es un país mayoritariamente musulmán y Europa, aunque “patria del laicismo”, es un continente tradicionalmente cristiano. Si bien hemos visto que esto puede interpretarse como una ventaja, también puede devenir en un problema si el islamismo menos moderado utiliza a Turquía como cabeza de puente a Europa. Del mismo modo, la profundidad estratégica de la que hablábamos puede ser un arma de doble filo, porque haría que la UE tuviera fronteras con esos países en conflicto o potencialmente conflictivos.

El principal argumento en contra de la incorporación de Turquía a la UE es de orden demográfico. Actualmente Turquía ha superado la cifra de 70 millones de habitantes con una alta tasa de crecimiento que hace pensar que esta cifra aumentará considerablemente en el futuro. Así, Turquía se convertiría en el segundo país más poblado de la Unión, sólo por detrás de Alemania, lo cual hay que valorarlo desde la perspectiva política de las instituciones de la Unión, ya que en el consejo los votos se reparten en función de la población de cada país y en el Parlamento se sigue el mismo criterio para determinar el número de escaños.

Otros dos argumentos de peso son esgrimidos por los que dicen que Turquía incumple los dos primeros criterios de Copenhague (Vid. ¿Dónde están las fronteras de la UE? (III): Requisitos de adhesión.). Por un lado, aún existen algunas dudas sobre el total respeto de los derechos humanos y por otro, la economía es débil en comparación con la UE (El PIB per cápita, por ejemplo, está muy por debajo de la media comunitaria, un 25% aprox).

Finalmente, como argumentos negativos, no generales de toda la UE, sino locales, que afectan a países determinados de la misma, podemos citar dos casos. En primer lugar, Alemania teme que la incorporación de Turquía acreciente la inmigración turca a su país. Por otro lado, a España le afectaría en el sentido de que en muchos ámbitos se vería apeada del 5º lugar en la UE, desplazada por Turquía.

En conclusión, la incorporación de Turquía es un debate y una decisión que afecta a multitud de intereses y que la UE deberá meditar y plantearse profundamente atendiendo a las consecuencias positivas y negativas que tendrá a corto y largo plazo. Es un debate en el que se debe decidir qué Europa queremos y dónde queremos que estén sus fronteras.

Vía| EL PAÍS: El test turcoEL MUNDO: Los deberes de Turquía para entrar en la UE

Más información| Cesáreo Aguilera: Pros y Contras de Turquía en la UE.

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En QAH|¿Dónde están las fronteras de la UE? (I): Historia de las ampliaciones¿Dónde están las fronteras de la UE? (II): Croacia sí, Turquía no¿Dónde están las fronteras de la UE? (III): Requisitos de adhesión¿Dónde están las fronteras de la UE? (IV): Espacio Económico Europeo, Turquía y Suiza¿Qué significa la expresión “La Europa de las dos velocidades”?

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