Historia 


Don Pedro, el artífice de la independencia brasileña

Con la ceremonia de Clausura de los Juegos Olímpicos de Rio de Janeiro ha concluido un ciclo en el que diversos eventos internacionales han tenido lugar en Brasil (Mundial de Fútbol y Jornada Mundial de la Juventud). Puede resultar interesante conocer algo sobre los orígenes de este país.

Antecedentes

brasiiFue con la llegada del navegante Pedro Álvares Cabral, el 22 de abril de 1500 cuando Portugal reclamó por primera vez las costas brasileñas. El actual Brasil formó parte de Portugal desde 1554, tras veinte años de presencia portuguesa, cuando los lusos establecieron un asentamiento permanente fueron expandiéndose hacia el Oeste durante tres siglos, conformando geográficamente el actual Brasil.  Desde 1808, con la invasión de Portugal llevada a cabo por el ejército de Napoleón Bonaparte, la familia real portuguesa se vio obligada a marcharse al exilio, estableciendo la nueva corte en Rio de Janeiro. Juan VI, regente de la reina Maria I, su madre incapacitada, elevó a Brasil de colonia a Reino unido con Portugal el 12 de octubre de 1815.

Para comprender el proceso independentista brasileño debemos tener en cuenta que en ese movimiento hubo diversos sectores sociales: partido brasileño, conformado por la aristocracia rural del sudeste, conservadora, luchaba por la independencia y la unidad territorial; liberales radicales, camadas populares urbanas que pretendían la democratización de la sociedad y la independencia; y, por último la aristocracia rural del norte y noreste, enfrentada a los comerciantes y militares portugueses.

Aunque cada uno de estos grupos tenía aspiraciones distintas, al final acabaron confluyendo de cara a lograr la independencia de Brasil, especialmente ante la amenaza latente de la recolonización por parte de Lisboa. En 1820 estalló la Revolución Liberal de Oporto y las Cortes pidieron la vuelta de Juan VI, quien nombró a Don Pedro, su hijo y príncipe heredero, como regente que gobernaría el Reino de Brasil. El 26 de abril de 1826 el rey marchó hacia Europa dejando a  Don Pedro al cargo del gobierno, momento que el general Jorge Avilez, seguido por otros oficiales militares portugueses que estaban a favor del movimiento constitucionalista portugués, aprovechó para provocar que el príncipe destituyese y expulsase del país a los ministros del Reino y de Finanzas, aliados de don Pedro, a quien hasta entonces los militares habían utilizado a su antojo. El 30 de septiembre de 1821 los gobiernos provinciales brasileños quedaron subordinados a Portugal, tras un decreto aprobado por las cortes, con lo cual el Príncipe Pedro pasó a ser simplemente el gobernador de la provincia de Rio de Janeiro. Meses mas tarde, el 9 de diciembre llegaron a Río de Janeiro los decretos de las Cortes que ordenaban la abolición de la regencia y el inmediato regreso de Don Pedro a Portugal; la obediencia de las provincias a Lisboa y no más a Río de Janeiro y la extinción de los tribunales de Río. El “partido brasileño” estaba alarmado con la proclamación de recolonización y con la posibilidad de una explosión revolucionaria. La nueva situación favoreció la polarización: de un lado el “partido portugués” y del otro, el “partido brasileño” con los ideales radicales, que comenzaron a actuar en favor de la independencia. Diversos sectores de la sociedad brasileña se mostraron descontentos con estas medidas promulgadas por las Cortes y aparecieron dos grupos liderados por Joaquim Gonçalves Ledo y José Bonifacio de Andrada unidas por un deseo común: mantener el país unido con Portugal con una monarquía soberana.

El 9 de enero de 1822 Don Pedro decidió desafiar a las Cortes y el 18 de enero nombró a José Bonifacio, con quien tuvo una relación de padre e hijo, como ministro del Reino y Asuntos Exteriores. Éste había escrito un mes antes al príncipe una carta en la que criticaba las decisiones de las Cortes de Lisboa, la cual fue divulgada, con gran repercusión, por Don Pedro en la Gazeta de Rio de Janeiro. Desde Portugal se reclamó la presencia del príncipe en el país luso pero Don Pedro, con su decisión conocida como “Permanezco” consiguió un fuerte apoyo popular. El 16 de febrero se decretó la convocatoria de un Consejo de Procupadores Genrales de las Provincias de Brasil que, aunque su finalidad era auxiliar al príncipe, no fue sino una maniobra de José Bonifacio, lider de los conservadores, frente a los radicales, quienes estaban representados por Joaquim Gonçalves Ledo, un funcionario que consideraba que la unidad político-territorial de Brasil debía ser llevada a cabo por una Asamblea Constituyente elegida por el pueblo.

El 16 de febrero de 1822 fue decretada la convocatoria de un Consejo de Procuradores Generales de las Provincias de Brasil. Teóricamente, tenía por finalidad auxiliar al príncipe, pero en la práctica se trataba de una maniobra de los conservadores, liderados por José Bonifácio, contra los radicales, representados por Joaquim Gonçalves Ledo, funcionario público para quien la preservación de la unidad político-territorial de Brasil debería ser implantada a través de convocatoria a una Asamblea Constituyente elegida por el pueblo. Con la convocatoria del consejo se pretendía evitarlo consiguiendo mantener la unidad controlando el poder central. Las diferencias entre Don Pedro y las Cortes se intensificaron gradualmente y en mayo el regente determinó que los decretos de las Cortes solo podrían ser ejecutados mediante su firma, lo cual suponía en efecto la plena soberanía de Brasil. Esta medida fue apoyada por el Senado de la Cámara de Río de Janeiro, que el 13 de mayo confirió al príncipe el título de Defensor Perpetuo de Brasil.

Finalmente en los márgenes del río Ipiranga, el 7 de septiembre, Don Pedro declaró la independencia de Brasil, rompiendo los lazos políticos que aún les unían con Portugal, siendo considerado desde entonces como Rey, e incluso Emperador, de Brasil. El 13 de septiembre se crearon la nueva bandera y el escudo de armas del reino independiente de Brasil. Don Pedro escribió una carta a su padre el 22 de septiembre en la que anunciaba de forma oficial la separación de ambos reinos y el 12 de octubre fue aclamado como Dom Pedro I, emperador y defensor perpetuo de Brasil, aunque en 1828 abdicó en favor de su hijo tras perder la guerra contra Argentina y Uruguay. Entre 1831 y 1840, durante la minoría de edad de Pedro II “El Magnánimo” asumió la regencia Bonifacio de Andrade.  El nuevo emperador gobernó hasta el 15 de noviembre de 1889, cuando los militares dieron un golpe de Estado de Estado e instauraron la República asumiendo la presidencia del país el mariscal Deodoro da Fonseca. El emperador y su familia se exiliaron en Portugal. La nueva Constitución brasileña, de corte federal, se inspiró en la de los Estados Unidos de América.

Vía| España ante la Independencia de Brasil, de María Alicia Langa

Más información| História do Brasil, de John Armitage (1981); Consecuencias Independencia de Brasil

Imágenes| Independencia de Brasil

En QAH| El conflicto de las Trece Colonias

RELACIONADOS