Reflexiones 


Dolor de moda

¿Por qué usar cubiertos?

¿Para qué cubiertos?

 

¿Por qué no andas desnudo por la calle cuando hace mucho calor?
¿Con qué fin aguantas el dolor de la depilación si no eres nadador?
¿Por qué te da vergüenza que se te manchen los pantalones de regla?
¿Por qué los hombres no llevan vestidos y faldas?
¿Merece la pena pasar hambre para estar aún más delgado?
¿Por llevas esos incomodísimos tacones?
¿Por qué los niños juegan con coches y las niñas con muñecas?
¿De qué te sirve tener pechos más grandes?

Es en el día a día donde se suceden los mayores atentados a la integridad y también los actos revolucionarios. Tenemos algunos comportamientos tan incorporados a la rutina, que ni siquiera pensamos en lo que significan, o creemos que son correctos porque es lo que hace la mayoría. Y es que una vez más, la opinión de los demás determina la propia, incluso sobre uno mismo. Para gustar renunciamos a cosas tan esenciales como nuestra comodidad, salud y placer, en especial las mujeres. En ocasiones esta clase de limitaciones vienen motivadas por la religión, la tradición o la ideología, sin embargo en occidente parece que es la moda la que marca las normas.

Cuando somos niños, la inocencia nos da libertad y muchas veces hacemos cosas incorrectas a ojos adultos sin ninguna maldad. Con el tiempo los prejuicios, miedos y complejos suelen ganar terreno a los impulsos y hasta las deducciones más lógicas encuentran trabas. Cierto es que algunas “normas de educación” resultan útiles en la comunicación y para demostrar respeto, pero hay otras tantas que simplemente no tienen explicación razonable.

10963653823_e3e6184a05_o

Hombre feliz y ventilado

En el sentido de la moda textil ha habido una gran evolución desde la introducción de la mujer en el mundo laboral y su familiarización con ropa más cómoda como los pantalones, antes identificados con el hombre. Quizá sea ahora él el más limitado en elección al no permitirse gozar de la frescura de una falda en verano. De todos modos, sigue habiendo mujeres que eligen vestir con prendas incómodas y poco prácticas, especialmente para “salir”, incluso hay lugares a los que no las dejan entrar si no cumplen determinados niveles de incomodidad. Curiosamente el “examinador” suele ser un hombre perfectamente cómodo en sus pantalones y zapatos bajos.

Frida_Kahlo_(self_portrait)

Frida Kahlo, mujer peluda

Otro ejemplo no tan evidente es el de la depilación. Aunque cueste creerlo, hasta los años 30 en Estados Unidos las mujeres prácticamente no se depilaban. La rasuración empezó a introducirse por las axilas, luego las piernas y fue en los 50 cuando llegó el pubis. Esta moda se contagió a Europa a través de las grandes metrópolis como París y se fue extendiendo lentamente al resto. Hasta hace muy poco en gran parte de Europa, especialmente el norte, la no depilación era considerada normal o las mujeres comenzaban a depilarse a edades más avanzadas. Hoy hemos llegado al extremo de que incluso en los hombres unas piernas peludas puedan resultar un escándalo.

No creo que haga falta describir aquí más ejemplos de absurdez en la autolimitación, en la mente y manos de cada persona está poner en tela de juicio su día a día, y una vez sacadas conclusiones, aplicarlas a los actos de forma valiente, porque así es como se inician los grandes cambios.

Vía| iMujer,

Más información| Aires de cambio, Esceptica

Imágenes| Niña spaguetis, Hombre en falda, Frida Kahlo

En QAH| Critiquemos

En colaboración|bezoomy dama

RELACIONADOS